Actualizado
Celsa busca comprador tras volver a beneficios
Los fondos accionistas de la compañía siderúrgica presidida por Rafael Villaseca exploran la venta de la compañía, una fusión o un debut bursátil para salir del capital social
El presidente de Celsa, Rafael Villaseca, y el consejero delegado, Jordi Cazorla. Foto: Celsa.
Después de dar un giro a su situación financiera, los fondos accionistas de Celsa están sopesando la posibilidad de impulsar el debut bursátil de la compañía, fusionarla con otra empresa o venderla. «Los accionistas han requerido a la empresa que emprenda los planes necesarios para salir del capital social de la través de la desinversión que considere más oportuna», ha explicado el presidente de la compañía siderúrgica, Rafael Villaseca, acompañado por el consejero delegado, Jordi Cazorla.
La salida del capital social por parte de los fondos era una cuestión de tiempo. «No son accionistas con vocación de permanencia, sino de carácter temporal«, han explicado los dos directivos, que también han recordado que los fondos se caracterizan por impulsar procesos de reestructuración en compañías que atraviesan complicadas situaciones financieras.
Los fondos Strategic Value Partners, Attestor, Golden Tree y Cross Ocean son los que ostentan la mayor parte del capital social, frente a algunos accionistas que controlan una participación inferior al 1%.
Los fondos exploran desinvertir
Los directivos han evitado concretar la valoración de la compañía. «Lo veremos, es un proceso que vamos a empezar ahora», se han limitado a señalar, si bien sí han detallado que todos los accionistas han estado de acuerdo en poner en marcha el proceso de desinversión y que el Gobierno está al tanto de los planes de salida del capital social por parte de los propietarios de Celsa.
En cuanto a qué posibilidad de desinversión tiene más peso, han puntualizado que dependerá del precio y las oportunidades que se presenten, así como las recomendaciones de los asesores financieros, la estabilidad del accionariado y los beneficios que puedan obtener los accionistas a raíz de la operación.
Por el momento, la acerera catalana aún no ha contratado a ningún asesor financiero. Sin embargo, el consejero delegado ha avanzado que ya ha empezado a trabajar para conseguir «las mejores ofertas» para que el consejo de administración pueda tomar una decisión al respecto.
Mejora de la situación financiera
Celsa ha experimentado desde el arranque del año un giro radical en su situación financiera, tras años marcados por las pérdidas. La compañía acaba de cerrar el primer semestre con un resultado neto positivo de 50,7 millones de euros, así como una cifra de negocio de 1.786 millones de euros y un Ebitda ajustado de 461 millones de euros, un 60% por encima de los 281 millones de euros obtenidos en el mismo periodo del año anterior.

El margen de Ebitda sobre ventas se ha situado en el 16%, mientras que la deuda neta senior post refinanciación ha sido de 1.134 millones de euros y la ratio de apalancamiento ha sido de 2,3x, frente a los 3.689 millones de euros y 8,4x registrados en noviembre de 2023. A tenor de los resultados cosechados, Villaseca ha puesto en valor el papel de los fondos accionistas.
«Nos han permitido llegar hasta aquí con una empresa radicalmente diferente y con unas perspectivas de futuro ambiciosas, vamos a ocuparnos de continuar con la buena marcha del negocio e incrementar los resultados y la rentabilidad», ha celebrado.
Giro radical en Celsa
En los últimos años, la empresa con sede en Castellbisbal ha impulsado diversas operaciones para mejorar su situación financiera. Un ejemplo es la venta de sus filiales en Reino Unido y los países nórdicos.
La siderúrgica también dio a conocer su intención de deshacerse de su filial en Polonia, si bien hasta la fecha no se han producido avances. «Es la gran operación que nos queda pendiente, está funcionando bien y ha registrado beneficios», han confesado los dos directivos.
El año pasado, Celsa también refinanció su deuda con una emisión de bonos verdes por valor de 1.200 millones de euros dividida en dos tramos. La reestructuración del pasivo de Celsa incluyó una nueva línea de crédito de 200 millones de euros y una aportación de 800 millones de euros por parte de los accionistas. Del importe, 200 millones de euros corresponden a una ampliación de capital y 600 millones de euros, a préstamos subordinados.
Más inversión
La compañía ha acometido una inversión de 67 millones de euros en el primer semestre del año y ha dado luz verde a otra inversión de 32 millones de euros para impulsar una nueva línea de laminación de aceros especiales en A Laracha (Galicia). «Estamos invirtiendo más que nunca, con fondos propios, por lo que no ha habido endeudamiento», han apuntado.

También ha puesto en marcha un nuevo centro de producción de ferralla en Miranda de Ebro con capacidad para procesar 8.000 toneladas anuales y han impulsado un proyecto global de inteligencia artificial. La prueba piloto se está realizando en los hornos eléctricos de la planta ubicada en Barcelona, con la que está generando una reducción de hasta el 2,2% del consumo eléctrico y un recorte de las emisiones de hasta 4.600 toneladas de CO2 al año.
Descarta paros por los costes energéticos
En cuanto a la evolución del negocio en lo que queda de año, ha recordado que la siderurgia tiene un marcado carácter estacional. Las fábricas de Celsa paran en agosto para hacer mantenimiento y en diciembre por el periodo estacional, lo que acostumbra a comportar que el segundo semestre la evolución sea menos favorable.
«Tenemos una inflación de costes», han reconocido Villaseca y Cazorla, pero han descartado que se vayan a producir paros en la producción por la subida de los costes energéticos al calor del conflicto en Oriente Medio, como vienen advirtiendo algunas organizaciones empresariales. «No preveemos paros por decisión propia más allá de los planificados durante el año y los que nos pide la administración para mejorar la red de suministro», han zanjado.