Anatomía de una fusión fallida: una cláusula de hace seis años dinamita los planes de Puig y The Estée Lauder

Las dos compañías rompen las conversaciones para crear un gigante con una valoración bursátil superior a los 33.000 millones de euros

Puig. The Estée Lauder.

No ha habido final feliz para una de las operaciones más esperadas del sector del lujo y la belleza. Las negociaciones entre Puig y The Estée Lauder para fusionar sus negocios no han fructificado y las dos compañías han optado por romper las conversaciones que llevaban manteniendo desde el pasado mes de marzo para crear un gigante con una valoración bursátil superior a los 33.000 millones de euros.

Entre la combinación de factores que han llevado al naufragio de la fusión, uno de los principales puntos de desacuerdo tiene ver con una cláusula que forma parte del acuerdo de compra que alcanzó Puig con la firma de maquillaje Charlotte Tillbury en 2020. La letra pequeña del acuerdo, que se firmó por un importe cercano a los 1.000 millones de euros, ha acabado dinamitando la combinación de los negocios con The Estée Lauder seis años más tarde.

Una cláusula dinamita la fusión

Actualmente, Puig es el accionista mayoritario de la marca británica, con un 78,5% de las acciones, mientras que el 21,5% del capital social se encuentra en manos de la fundadora, Charlotte Tillbury. Dentro del acuerdo, se prevé que el grupo de moda español se haga con la totalidad de las acciones en 2031.

Siguiendo la línea de otras adquisiciones que había realizado en el pasado, el grupo presidido por Marc Puig apostó por que la fundadora conservase una participación de menor tamaño y continuase ostentando el cargo de presidenta y directora creativa tras la compra para garantizar su implicación con la marca.

Archivo - Torres Puig, en Barcelona
Torres Puig, en Barcelona. Foto: Puig.

La cláusula de control que contenía el acuerdo concedía a la fundadora algunas garantías y compensaciones en caso de que se produjera una operación de calado, como la fusión con The Estée Lauder. Las exigencias vinculadas a la cláusula han sido las que han acabado complicando la viabilidad financiera de la operación, dado que hubiera comportado un desembolso millonario adicional.

Más allá de la letra pequeña del acuerdo con Charlotte Tillbury, la gobernanza habría sido otro de los puntos de discordia en las negociaciones. Desde que se dio a conocer la posibilidad de materializar una fusión, han nacido discrepancias entre los Puig y los Lauder respecto el peso que debería tener cada familia dentro del accionariado y la toma de decisiones dentro del que hubiera sido el tercer grupo del sector de la belleza.

Nuevo rumbo para Puig y The Estée Lauder

Tras el fracaso de las negociaciones, las dos compañías emprenden un nuevo rumbo en solitario. «La decisión no altera la hoja de ruta estratégica de Puig, que sigue enfocada en la belleza premium, en la construcción de marca y en la generación de valor a largo plazo», dejó bien claro el grupo capitaneado por José Manuel Albesa.

La compañía viene de engrosar las ventas netas un 4,7% hasta los 1.215 millones de euros a lo largo del primer trimestre del año, con un especial tirón del segmento de fragancias y moda, que ha supuesto unos ingresos de 897 millones de euros. Además, previsiblemente, el grupo de moda y belleza continuará apostando por una mayor profesionalización dentro en el timón de la compañía.

Tan solo unos días antes de salir a la luz las negociaciones, el consejo de administración de Puig nombró a José Manuel Albesa consejero delegado de Puig en sustitución de Marc Puig, que dimitió del cargo, pero continuará ocupando la presidencia ejecutiva. De esta manera, la compañía separó por primera vez la gestión ejecutiva del control familiar.

Por su parte, The Estée Lauder señaló en el comunicado que difundió tras dar a conocer que rompían las conversaciones que pondría el foco en continuar implementando su estrategia ‘Beauty Reimagined’ y construir una organización más ágil, dinámica y centrada en el consumidor. También señaló que continuaría «evaluando y desarrollando» su cartera y abrió la puerta tanto a la formalización de compras como de desinversiones.

Tras años de dificultades para la compañía, no pasa el mejor de los momentos después de elevar la cantidad de despidos de su plan de reestructuración hasta los 10.000, lo que equivale al 15% de la plantilla que conforman sus trabajadores. A pesar de ello, la firma estadounidense parece estar remontando la situación tras registrar un incremento de un 5% en sus ingresos hasta los 3.152 millones de euros en los tres primeros meses del año.

Historias como esta, en su bandeja de entrada cada mañana.

O apúntese a nuestro  canal de Whatsapp

Deja una respuesta

SUSCRÍBETE A ECONOMÍA DIGITAL

Regístrate con tu email y recibe de forma totalmente gratuita las mejores informaciones de ECONOMÍA DIGITAL antes que el resto

También en nuestro canal de Whatsapp