La CNMC intensifica la investigación del apagón y pone ahora el foco en Naturgy
La nueva fase del expediente busca esclarecer el papel de la energética en la gestión del sistema durante la crisis
El organismo supervisor examina la actuación de Naturgy en el contexto de las irregularidades detectadas tras el corte masivo
El sector energético español acelera su transformación tras el gran apagón que dejó sin suministro eléctrico a toda la península en abril de 2025. Un año después, empresas y administraciones han intensificado inversiones y cambios regulatorios para reforzar la estabilidad del sistema, en un contexto marcado por el auge de las renovables y la necesidad de garantizar el suministro.
El corte eléctrico masivo evidenció la vulnerabilidad de un sistema cada vez más dependiente de energías renovables sin suficiente capacidad de almacenamiento. En apenas segundos, la red ibérica se desconectó del sistema europeo, generando pérdidas millonarias y una crisis sin precedentes reciente.
A raíz de este episodio, el Gobierno aprobó nuevas medidas conocidas como antiapagones, orientadas a reforzar la seguridad del sistema y mejorar la gestión de la red eléctrica. Entre ellas destaca el impulso al almacenamiento energético mediante baterías, considerado clave para evitar futuras interrupciones.
Las empresas redoblan su apuesta energética
El nuevo escenario ha obligado a las grandes compañías a adaptar sus estrategias. Las energéticas han incrementado sus inversiones tanto en generación renovable como en sistemas de respaldo, mientras que otras empresas buscan asegurar su suministro mediante contratos a largo plazo o soluciones de autoconsumo.
Este giro también responde a la volatilidad del mercado energético y a la presión regulatoria. Operadores del sector han reclamado mayor claridad en las responsabilidades tras el apagón, subrayando el papel central del gestor del sistema en la estabilidad de la red.

Más baterías y redes más robustas
Uno de los principales retos identificados tras el apagón es la falta de capacidad de almacenamiento. España apenas cuenta con una infraestructura limitada de baterías a gran escala, lo que dificulta gestionar los picos de producción renovable y la demanda eléctrica.
El objetivo marcado por el Ejecutivo pasa por desplegar más de 20 GW de almacenamiento antes de 2030, una cifra que multiplica por varias veces la capacidad actual. Sin embargo, el desarrollo de estos proyectos se enfrenta a obstáculos regulatorios, técnicos y administrativos.
Un sector en plena transformación
La transición energética en España avanza con fuerza, pero el apagón ha puesto de relieve la necesidad de equilibrar sostenibilidad y seguridad. El reto ahora pasa por integrar renovables, almacenamiento y redes inteligentes sin comprometer la estabilidad del sistema.
El episodio ha marcado un punto de inflexión. Más allá de impulsar inversiones, ha redefinido las prioridades del sector energético, donde evitar un nuevo apagón se ha convertido en una cuestión estratégica tanto para empresas como para administraciones.