Una conocida gestora hipotecaria presenta un concurso de acreedores tras un agujero de más de 100 millones
La mayor parte de la deuda está, previsiblemente, en manos de las entidades financieras que colaboraban con la compañía
Concurso de acreedores.
Tecnotramit ha presentado concurso de acreedores con una deuda superior a los 100 millones de euros, un paso que confirma el colapso de una compañía que llevaba meses en una situación crítica.
El Juzgado de lo Mercantil número 10 de Barcelona ha designado a Pedro Franco como administrador concursal y ha abierto simultáneamente la fase de liquidación, lo que deja en el aire el futuro de sus 650 trabajadores.
La compañía barcelonesa, especializada en la gestión de hipotecas, arrastra un deterioro progresivo de su actividad desde hace meses. El negocio se ha visto golpeado por la ruptura con varios de sus principales clientes bancarios, que dejaron de operar con Tecnotramit al detectar incidencias en la gestión de los trámites.
Según las fuentes citadas, entidades como Caixabank, Banco Santander y Bankinter paralizaron sus operaciones con la empresa, lo que aceleró el hundimiento de su actividad.
Esa pérdida de confianza bancaria ha sido determinante para que el volumen de negocio se desplomara y la situación financiera se volviera insostenible.

Qué hacía Tecnotramit
Tecnotramit se dedicaba a gestionar la provisión de fondos vinculada a las hipotecas y a pagar gastos asociados como impuestos, registro y notaría.
En la práctica, actuaba como intermediaria operativa entre las entidades financieras y los trámites derivados de la formalización hipotecaria.
Cuando ese engranaje dejó de funcionar con normalidad, los bancos tuvieron que asumir directamente pagos y gestiones que antes recaían en la compañía.
Ese cambio afectó al negocio de Tecnotramit y evidenció hasta qué punto su modelo dependía de la colaboración con el sistema financiero.
Liquidación y empleo en riesgo
La apertura de la fase de liquidación supone el escenario más duro para la plantilla, CC.OO ha advertido de que 650 empleos podrían desaparecer si nadie adquiere la unidad productiva de la empresa.
El sindicato ha convocado nuevas movilizaciones y denuncia que la situación se ha deteriorado hasta el extremo de poner en riesgo el conjunto de la actividad.
Para los trabajadores, la incertidumbre además de financiera lo es también laboral y social, porque la posible desaparición de la compañía dejaría sin salida inmediata a cientos de empleados.
La mayor parte de la deuda está, previsiblemente, en manos de las entidades financieras que colaboraban con Tecnotramit. Son ellas las principales acreedoras tras haber tenido que responsabilizarse directamente de pagos que la compañía debía realizar en nombre de los clientes.
Apertura del plazo para que los acreedores comuniquen sus créditos
El edicto concursal abre ahora un plazo de un mes para que todos los acreedores comuniquen sus créditos a la administración concursal. A partir de ahí se ordenará el mapa real de deuda y se determinarán los pasos dentro del proceso de liquidación.
En los meses anteriores la empresa había sido señalada por su situación límite, con una actividad muy reducida y la ruptura de su relación con los bancos como telón de fondo.
La principal incógnita ahora es si alguien mostrará interés en adquirir la unidad productiva y preservar parte del empleo. En ausencia de ese movimiento, la liquidación podría traducirse en una extinción prácticamente total del proyecto empresarial.
El sindicato también ha denunciado que la empresa ha vendido su delegación en Portugal, un movimiento que interpreta como una liquidación de activos previa al concurso. Todo ello refuerza la sensación de que Tecnotramit ha entrado en una fase de descomposición empresarial difícilmente reversible.