Giro drástico en el motor español: Una conocida marca de motos va a desaparecer tras pedir su liquidación

Imagen de Torrot.Torrot

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El Juzgado Mercantil número 2 de Girona ha declarado el concurso de acreedores de Bissen Capital, sociedad de la histórica fabricante de motocicletas Torrot Electric Europa, con un balance desprovisto de activos y un pasivo de casi un millón de euros como publica elPeriódico.

Casi ochenta años después de que Luis Iriondo fundara la compañía en 1948, el nombre Torrot se encamina definitivamente a desaparecer del mapa industrial. 

Debido a semejante descuadre, el juzgado se ha abstenido de nombrar administrador concursal y está a la espera de que lo soliciten acreedores poseedores de al menos el 5% del pasivo.

El administrador concursal ya prepara la venta de activos y la liquidación del negocio. Lo que comenzó como una apuesta pionera por la motocicleta eléctrica en España toca a su fin.

De los 40 millones al colapso en menos de una década

Tras rozar los 40 millones de ventas en 2017 y llegar a tener al exjugador de la NBA Ricky Rubio como imagen de marca, la compañía inició un declive que ninguna reestructuración ha conseguido frenar.

La facturación se desplomó desde 4,5 millones de euros en 2023 hasta 1,7 millones en 2024, una caída del 62% que hacía insostenible cualquier refinanciación.

La velocidad del desmoronamiento final resulta especialmente llamativa. Se da la circunstancia de que Bissen Capital cerró el pasado ejercicio con un patrimonio de 4,5 millones de euros.

Cinco meses después está quebrada y no queda un céntimo en las arcas sociales. Semejante descalabro es consecuencia del deterioro patrimonial de su filial Torrot Electric Europa, de la que posee el 99%.

El plan de refinanciación que no funcionó

Torrot ya había intentado, hace apenas dos años, construir un camino de salida. La compañía había conseguido en 2024 un acuerdo con bancos como BBVA, Telefónica, Avalis y el CDTI para aplazar los pagos hasta 2028. Sin embargo, el plan de viabilidad se ha desmoronado en apenas un año.

La empresa, inmersa en una crisis financiera desde hace años, logró el favor de la banca y selló una reestructuración con proveedores y acreedores financieros para poner orden en su situación económica.

Torrot arrastraba un pasivo de 15,9 millones de euros. El plan pasaba por escalar desde los 4,5 millones de facturación de 2023 hasta los 11 millones en 2028. Sin embargo, los ingresos se hundieron otro 62% en el primer año del plan.

El acuerdo con KTM que nunca «cuajó«

La última gran esperanza fue un acuerdo industrial con KTM para ensamblar motos de la marca GasGas en su fábrica de Salt, en la provincia de Girona. Tampoco terminó de cuajar el acuerdo industrial que mantenían con KTM para ensamblar motos de GasGas en la fábrica de Salt.

Era una de las últimas grandes esperanzas de la marca, que no funcionó. La ironía del destino es que Torrot había comprado precisamente GasGas en 2015, pagando 9,66 millones de euros por su unidad productiva cuando aquella marca atravesaba su propio concurso de acreedores.

Años más tarde, vendió GasGas a KTM y acabó necesitando el trabajo de ensamblaje de la propia empresa austriaca para sobrevivir. Ese trabajo tampoco llegó.

La plantilla, reducida a 13 empleados, ya no podía mantener la operación. Una empresa que en sus mejores años empleaba a cientos de personas en la comarca del Gironès quedó reducida a un esqueleto incapaz de sostener el mínimo coste fijo.

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