El grupo Barraqueiro se opone a la entrada de Renfe en el ‘AVE’ portugués

La entrada de Renfe en las principales conexiones entre España y Portugal preocupa a B-Rail

renfe portugal

Montaje realizado por Economía Digital.

La llegada de Renfe a la alta velocidad portuguesa empieza a generar inquietud entre los operadores privados del país. La compañía pública española ha acelerado sus planes para entrar en las principales conexiones ferroviarias de la Península, pero su desembarco no convence a todos los actores del mercado.

B-Rail, proyecto impulsado por el grupo portugués Barraqueiro, teme que la entrada de Renfe pueda poner en riesgo el desarrollo de nuevos operadores privados en Portugal en pleno proceso de liberalización del transporte ferroviario.

El principal motivo de preocupación es la diferencia de tamaño y capacidad financiera entre Renfe y los proyectos privados que buscan hacerse un hueco en el mercado portugués.

B-Rail considera que la compañía española cuenta con una posición de partida especialmente favorable gracias a su condición de empresa pública, el respaldo del Estado español y una amplia disponibilidad de material rodante.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ofrece declaraciones a los medios durante una visita al nuevo parque fotovoltaico del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, a 2 de septiembre de 2026, en Madrid (España).

El debate se produce precisamente cuando Portugal afronta una transformación de su sistema ferroviario. La apertura del mercado a operadores distintos de la histórica CP pretende introducir competencia en servicios que durante décadas han estado dominados por empresas públicas. La llegada de nuevos participantes debería ampliar la oferta y favorecer la conexión entre las principales ciudades portuguesas y españolas.

En este escenario, Renfe prepara su salto a Portugal con el objetivo de conectar Madrid con Lisboa y reforzar las conexiones entre Oporto, Vigo y Lisboa. La compañía española busca aprovechar la progresiva puesta en servicio de nuevos tramos de alta velocidad para aumentar la integración ferroviaria entre ambos países.

La estrategia internacional de Renfe no es nueva, pero la evolución de las infraestructuras ibéricas abre ahora una oportunidad de mayor dimensión. La construcción de nuevas líneas y la mejora de los tiempos de viaje entre España y Portugal permitirán que las conexiones transfronterizas sean más competitivas frente al avión y el automóvil.

Uno de los elementos que preocupa a los operadores privados es precisamente el material rodante. Renfe dispone de trenes adaptados a las particularidades de la red ibérica, entre ellos unidades capaces de operar en diferentes condiciones de infraestructura.

La disponibilidad de material como los trenes Talgo de ancho variable supone una ventaja a la hora de plantear servicios internacionales, ya que permite salvar las diferencias históricas entre las redes ferroviarias española y portuguesa.

La compañía también ha trabajado en la adaptación de sus unidades Avril, conocidas como S-106, para operar en los corredores ibéricos. El objetivo es contar con trenes preparados para aprovechar la expansión de la alta velocidad y ofrecer servicios comerciales entre ambos países.

Para B-Rail, esta capacidad representa uno de los principales riesgos para los operadores privados portugueses. El temor es que Renfe pueda desplegar una oferta de gran escala antes de que los nuevos competidores hayan tenido tiempo suficiente para consolidarse.

Renfe. Óscar Puente.

La diferencia de recursos puede resultar determinante en un negocio intensivo en capital como el ferroviario, donde adquirir trenes, acceder a instalaciones y asumir los costes iniciales de explotación requiere inversiones elevadas.

La preocupación se extiende también al acceso a la infraestructura. B-Rail y otros operadores privados reclaman que las condiciones de entrada sean equivalentes para todos los participantes. El punto especialmente sensible son los denominados slots, las franjas horarias disponibles para que cada operador pueda circular por la red.

La capacidad ferroviaria no es ilimitada, especialmente en determinados corredores y estaciones. Por ello, la distribución de los horarios puede convertirse en uno de los principales campos de batalla de la liberalización.

Los nuevos operadores necesitan disponer de franjas atractivas para poder competir, mientras que los grandes operadores ya establecidos cuentan con una posición histórica y una mayor capacidad para estructurar sus servicios.

B-Rail ha trasladado sus preocupaciones a las autoridades portuguesas encargadas de supervisar el mercado, entre ellas la Autoridad de la Movilidad y Transportes (AMT), así como al gestor de las infraestructuras ferroviarias, Infraestruturas de Portugal (IP). La petición pasa por garantizar un acceso transparente y equitativo a la red, especialmente en los corredores con mayor demanda.

El temor de los operadores privados es que la escasez de capacidad termine beneficiando de facto a los grandes actores públicos. En Portugal, CP mantiene una posición dominante en el transporte ferroviario de pasajeros, mientras que al otro lado de la frontera Renfe ocupa una posición similar en España.

La llegada de la compañía española podría reforzar todavía más el peso de los grandes operadores públicos en las conexiones internacionales.

Renfe deja Francia y apuesta por Portugal

Portugal se ha convertido en uno de los mercados con mayor potencial para la expansión ferroviaria española. La proximidad geográfica, el crecimiento de las conexiones entre las principales ciudades y la mejora de las infraestructuras hacen especialmente atractivas las rutas transfronterizas. Para Renfe, además, la entrada en el país supone un paso más en su estrategia de internacionalización.

Madrid-Lisboa se perfila como uno de los grandes objetivos de la compañía, mientras que las conexiones con Oporto y Vigo permitirán ampliar la red transfronteriza.

La llegada de la alta velocidad puede modificar además el mapa competitivo del transporte entre ambos países y elevar el atractivo del tren frente a otros medios.

Varios trenes de Renfe.
Varios trenes de Renfe.

Para los operadores privados portugueses, sin embargo, la oportunidad también encierra un riesgo. B-Rail teme que la entrada de Renfe se produzca con una escala que dificulte la consolidación de proyectos independientes.

La cuestión ya no es únicamente quién puede entrar en el mercado, sino quién tendrá acceso a las mejores franjas horarias, a la infraestructura y al material necesario para competir en igualdad de condiciones.

En Portugal, la llegada de Renfe pone esa cuestión sobre la mesa antes incluso de que la nueva etapa de la alta velocidad haya comenzado.

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