El 2.0 llega al alquiler de pisos

stop

La Comunity es una empresa impulsada por Francesc Sanz que pone en contacto a arrendatarios e inquilinos a través del primer club 'on line' del sector

Francesc Sanz, fundador de La Comunity

10 de enero de 2012 (12:46 CET)

Desde hace cinco meses Francesc Sanz impulsa el proyecto La Comunity, un club on line de alquiler que ya tiene en cartera unos 40 inmuebles en Barcelona y Madrid. Emprendedor nativo del 2.0, formó parte del equipo fundador de Vueling y aprovechó el conocimiento de la red para aplicarlo “en un mercado arcaico”. Y es que La Comunity no es una simple página web con fotografías de los inmuebles y un teléfono de contacto, “nuestra gran ventaja es que no tenemos barreras de entrada y ofrecemos total seguridad”.

Para superar las reticencias que pueden existir en formalizar un alquiler por Internet, ofrecen transparencia en sus servicios y el aval de Generali seguros. “Nuestro modelo legal consta de un contrato de alquiler y un seguro a través de Generali, quien se encarga de comprobar que los inquilinos tienen los recursos suficientes para pagar. Evitamos así posibles fraudes”. En el caso de impago, la compañía española “garantiza hasta nueve meses de cobro”.

El papel del emprendedor se limita a “asesorar a los propietarios sobre las personas que pueden ser solventes en arrendar su inmuebles” y a comprobar que las ofertas son reales. De hecho, antes de cerrar ningún contrato van a los pisos para verificar las condiciones del inmueble. Si las partes quieren, todos los pasos del alquiler se hacen on line. Se termina con la firma de un documento preparado por el Bufete Calsamiglia de Barcelona por Internet, una gran innovación en el sector. “Si el usuario quiere, puede visitar en persona el inmueble y el contrato tiene muchas fotos. Ambas partes tienen claro cómo estaban las cosas al inicio, sin sorpresas”.

La facilidad de la red se completa con la desaparición “de las barreras de entrada en los alquileres”. Y es que La Comunity rompe los esquemas del mercado de arrendamiento tradicional. “El propietario tiene claro que si alquila a través nuestro sólo podrá cobrar la fianza obligatoria. A cambio, se beneficia de uno de los mejores seguros que hay en el mercado”. En este caso, el margen de negocio del intermediario “es un pequeño peaje de 10 euros que cobramos cada mes a ambas partes. El tiempo medio del contrato son tres años, por lo tanto ingresamos 360 euros”. Otra vía de ganancias del negocio es la publicidad en el site y “otros servicios extra en del alquiler, como poner en contacto a los arrendatarios con vendedores de muebles, por ejemplo".

Ronda de financiación

Para crecer, Sanz ha abierto una ronda de financiación con la que pretende captar 300.000 euros hasta febrero a través de business angels. “Buscamos capital inteligente y, si fuera posible, un socio del sector inmobiliario. No queremos capital riesgo que desaparezca en tres años, sería interesante tener a un partner con vocación de permanencia”.

El emprendedor explica que quiere usar este capital para añadir “a un delegado comercial en Madrid”. “Una de las claves para que nuestro modelo triunfe es tener un staff muy pequeño”, y, por el momento, lo consigue. Prácticamente trabaja solo, con la colaboración de dos becarios. Sanz tiene dos socios: Nük Studio, que ha realizado el desarrollo de la página web y la marca, y Laudem Partners, una consultoría que realiza el papel de socio financiero.

Para consolidar el negocio, que se basa en un modelo viral en el que se accede al club de alquiler con una invitación, se ha fijado el objetivo de llegar a los 700.000 usuarios únicos en tres años. “Es factible. Queremos ser el referente”. Y juega con ventaja: es el primero en impulsar el 2.0 en el mercado del alquiler de inmuebles.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad