Turismo singular: el quinto lago

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Un joven matrimonio transforma el negocio familiar en una casa rural de éxito en Lleida: arquitectura respetuosa, habitaciones temáticas, leyendas fantásticas de la zona, gastronomía con toques slowfood y sostenibilidad, todo cabe en casa Leonardo

Ruta El quinto lago en Lleida | ED

08 de agosto de 2014 (17:44 CET)

Llega la plenitud del verano y, con su permiso, dedicaré unos artículos a dar a conocer experiencias muy creativas de pequeños emprendedores en el ámbito del turismo que viene: el experiencial y singular.

Acerquémonos a casa Leonardo, en Senterada (Pallars Jussà-Lleida), que ha relanzado un joven matrimonio. Ella, Mireia, arqueóloga, regresa a su casa para reinventar un negocio antiguo, fundado por su abuelo como hostal y tienda de ultramarinos hasta 1977, cuando se cerraron las puertas. A partir de 2001, con el regreso de la nieta, en el pueblo se pone en marcha el café-bar y la casa rural.

La fonda y la tienda-bar han sido restaurados con respeto y gusto. Y la estancia allí te transporta al ambiente de los años 50 del siglo pasado. Una primera muestra de la apuesta por la singularidad. La segunda es la configuración de las habitaciones, cada una personalizada y con una temática particular: el tintero, la alcoba, el palanganero, el calientacamas, la vela, el tocador, la bañera o la cómoda.

Información del territorio

La tercera singularidad es que ya desde la web se da mucha información del territorio, de las leyendas fantásticas del lago de Montcortès, la historia escondida del románico del Valle de Boí, los lugares recónditos del parque nacional de Aigüestortes y Sant Maurici, los caminos inéditos del Pallars o los rincones mágicos de la Vall Fosca.

Con la promesa de que los anfitriones contarán historias de la lumbre, explicadas por los abuelos y aprendidas por las nuevas generaciones. Fábulas, leyendas, antiguas rutas y caminos... escuchadas compartiendo un buen corte de xolís o queso, un chato de vino o un plato caliente.

Productos de proximidad

La cuarta singularidad es la gastronomía cuidadosa con los productos de proximidad, sin llegar a ser un slowfood integral, pero tendiendo a ello.

La quinta singularidad es propuesta desde la misma empresa de productos y paquetes de temporada o bien segmentados según los destinatarios: vacaciones con setas, vacaciones con hierbas, vacaciones de naturaleza, a paso de burro, caminos de quesos, senderismo, greenholidays (in english)...

Sostenibilitat y accesibilidad

La sexta singularidad es una alta sensibilidad por la sostenibilidad y la accesibilidad, lo que le ha valido varios premios. Una empresa sostenible, que apuesta por el transporte público, adaptada al público familiar, pero también a parejas y con instalaciones adaptadas.

Y la séptima singularidad es la capacidad de iniciativa junto con otras casas rurales y restaurantes del Pallars para promover paquetes novedosos de turismo de senderismo sostenible y responsable. Es el caso del producto El quinto lago, idea del principal padre de marcas en Lleida, el escritor y ex-delegado de turismo Vidal Vidal.

Etapas de la ruta

La ruta tiene cinco etapas: la giganta dormida, el aquelarre de Serraspina, el puente del Diablo, la casa encantada, y, el lago de Montcortès. Como se ve, cada tramo con un elemento de leyenda y cultura popular y encontrándose al final con el alojamiento y la comida del lugar en casa Fasersia, casa Parramon, casa Macianet, casa Batlle y casa Padre Batista, casa Leonardo y casa Churchill.

La ruta se puede hacer autónomamente pero con una enorme cantidad de información o se puede solicitar un servicio de guía. Obviamente, el grueso del equipaje se muda cada día a la casa siguiente del recorrido Y los senderistas reciben el gancho del pastor, donde se marcan las señales de cada etapa.

Conservación de los caminos y los paisajes

Los alojamientos están cada vez más involucrados en la gestión ambiental (energías renovables, limpieza, reciclaje de residuos...). La ruta genera los mínimos residuos, ya que los clientes van con fiambrera y con servilleta de fardo. Fomenta que el visitante no deje ningún rastro en el paisaje. Y del precio pagado, una porción se destina a la conservación de los caminos y de los paisajes.

En fin, una microempresa con futuro, en una comarca que muchos habían ninguneado.
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