Control estricto de los gastos de la esposa de Madoff

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Si superan los 100 dólares

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04 de agosto de 2009 (19:33 CET)

Quien la hace la paga, o por lo menos no puede gastarse alegremente el fruto de sus fechorías. Esto pasa en Estados Unidos y concretamente en el caso Madoff.

Ruth Madoff, la esposa del financiero Bernard L. Madoff, condenado a 150 años de cárcel por un fraude piramidal de más de 60.000 millones de dólares (41.645 millones de euros), deberá informar al administrador del proceso de insolvencia de la firma financiera de su marido, el abogado Irving Picard, de todos sus gastos superiores a 100 dólares (unos 70 euros) por lo que se verá obligada a llevar un libro de cuentas que refleje sus gastos.

   Según dictaminó el viernes pasado el juez federal Burton Lifland, la esposa de Madoff deberá permitir al administrador el acceso mensual al libro de cuentas en el que deberán constar todos los gastos por un importe superior a 100 dólares.
   El acuerdo, que puede cambiar bruscamente el nivel de vida acostumbrado por Ruth Madoff, clienta habitual de firmas de alta costura y establecimientos más exclusivos de Nueva York, fue fruto de la demanda interpuesta la semana pasada por Picard contra Ruth Madoff con la intención de recuperar los 44,8 millones de dólares (31 millones de euros) que fueron transferidos a su esposa por Bernard L. Madoff en los últimos seis años a través de su firma de inversión.
   El administrador de la insolvencia de la firma financiera de Madoff acusó a la esposa del autor del mayor fraude en la historia de EEUU de "vivir una vida de esplendor con el dinero estafado a los inversores".
   Ruth Madoff, de 68 años, aunque no ha sido formalmente acusada por el fraude cometido por su esposo, acordó entregar a las autoridades la mayor parte del patrimonio familiar, valorado en unos 80 millones de dólares (56 millones de euros), para indemnizar a las víctimas de la estafa a cambio de conservar unos 2,5 millones de dólares (1,7 millones de euros) que no tendrían relación con las actividades fraudulentas de su esposo.
   Asimismo, ante el escándalo desatado tras descubrirse el timo cometido por Bernard Madoff, su esposa hubo de abandonar el exclusivo ático de Manhattan en el que el matrimonio residió durante más de 40 años y en el que Bernard Madoff permaneció recluido en los meses previos al juicio.
   En este sentido, el abogado de Ruth Madoff, Peter Chavkin, señaló que su cliente aún no ha podido encontrar una nueva vivienda, puesto que a pesar de no haber sido acusada formalmente, la opinión pública se ha mostrado muy crítica con el papel desempeñado por la señora Madoff en la estafa. De hecho achacan a Ruth que a pesar de convivir con el condenado y de trabajar en su empresa no se hubiese enterado de nada de lo que tramaba el condenado por estafa.
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