De Guindos claudica ante el FMI con una rebaja del PIB del 10%

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El ministro de Economía dijo que España crecerá un 2,7%, y no el 3% como afirmaba el Gobierno. El anuncio se realizó en una improvisada conferencia de prensa en Washington, en la asamblea del FMI y el Banco Mundial

Luis de Guindos, ministro de Economía en funciones

Barcelona, 16 de abril de 2016 (22:23 CET)

Al final, Luis de Guindos aceptó la realidad: España no podrá crecer el 3% como venía proclamando el gobierno de Mariano Rajoy. En una conferencia improvisada, en la tarde del sábado española, tuvo que aceptar que las previsiones de crecimiento serán del 2,7% para este año.

Esta nueva proyección significa una reducción del 10% del crecimiento previsto del producto interior bruto (PIB) --el recorte equivale a aproximadamente 3.000 millones por año--, y se sitúa más cerca de las previsiones que había presentado el Fondo Monetario Internacional (FMI) el jueves, que había cifrado la expansión española en el 2,6% para el 2016.

Para 2017, el Ministerio de Economía estima que seguirá la desaceleración, y rebajó el 2,9% de crecimiento inicial al 2,4%, o sea, un descenso del 17% en el PIB.

Exigencias del FMI

El FMI tiene a España en la mira. El miércoles, el director de finanzas públicas del organismo, Vitor Gaspar, consideró que el país tiene que emprender grandes reformas para reducir el déficit, al menos, al 3% del PIB, como lo solicita Bruselas.

El año pasado, España cerró con un 5% de desajuste en sus cuentas, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, tiró balones afuera responsabilizando a las comunidades autónomas del desequilibrio en los resultados.

De Guindos quiere aprovechar la cumbre del G20 para negociar con las autoridades de la Unión Europea (UE) una extensión del plazo para cumplir con las pautas del déficit. El ministro no reveló si las reuniones han llegado a buen puerto, pero tiene la esperanza de anunciar el acuerdo la próxima semana.

Fin de la arrogancia

Hasta ahora, la estrategia del equipo económico era minimizar las advertencias del FMI, y asegurar que las previsiones se cumplirían según el guión del Gobierno. De Guindos sabe que si quiere ganarse la confianza de los organismos financieros y de crédito tiene que aceptar la realidad de los números.

Se espera que esta arrogancia también disminuya dentro de España. El Gobierno se niega a someterse a sesiones de control de las cámaras legislativas porque, argumenta, es un gobierno en funciones y no le compete brindar explicaciones ante los diputados y senadores.

De hecho, la reducción de las expectativas económicas se comunicó fuera del país y en una rueda de prensa. Por ahora no se esperan explicaciones en el Congreso sobre el cambio de previsiones.

Panorama con turbulencias

El Banco de España advirtió recientemente de los riesgos que se presentan para lograr el crecimiento, como las dudas sobre la economía mundial y la incertidumbre política interna, por las dificultades para llegar a un acuerdo de Gobierno.

Esa opinión es la que también sostienen diversos expertos, que creen que si no se emprenden diversas reformas, al próximo gobierno (sea del signo que sea) le será muy difícil poder cumplir con los objetivos de reducción de déficit que propugna Bruselas.

El FMI cree que el mundo está entrando en una fase de desaceleración económica, y ha reducido las previsiones de crecimiento globales en dos décimas, al 3,2%. Entre las razones, el organismo financiero sostiene que se debe a la ralentización de China y el menor crecimiento de países desarrollados como Estados Unidos o Japón.

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