Draghi inyecta 5.300 millones en la economía española el primer día de QE

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El plan de compra de deuda soberana del BCE absorbe en una sola operación el importe equivalente a dos emisiones del Tesoro Público; se espera que los recursos acaben en el bolsillo de ciudadanos y empresas

Mario Draghi, presidente del BCE

desde Madrid, 09 de marzo de 2015 (23:47 CET)

El Banco Central Europeo (BCE) ha ejecutado la primera de las 19 operaciones de compra de deuda soberana que contempla el plan QE. España ha recibido en un solo día 5.300 millones de euros, cifra equivalente a prácticamente dos emisiones del Tesoro Público –de media coloca 3.000 millones por subasta—.

Es un paso histórico al ser la primera vez que el organismo que preside Mario Draghi actúa con este tipo de estrategias expansivas. De este modo, el BCE ha logrado liberar de los bancos el 9% del importe total que las entidades y otros grupos de crédito tienen invertidos en deuda soberana española.

Se contabilizan en bonos y obligaciones del país un volumen de 580.000 millones de euros, que son susceptibles de ser comprados por el BCE. Sin embargo, se detraerán 100.700 millones de euros dentro de año y medio, ya que el ritmo de adquisición será constante cada mes, según ha podido saber este diario.

Condiciones de compra

Draghi, a pesar de la operación masiva, ha impuesto unas condiciones bastante duras. No adquiere deuda a cualquier precio y rechaza la que ofrezca un rendimiento inferior al que el BCE estipula para la facilidad de depósito (una suerte de cuenta donde los bancos depositan el exceso de liquidez), que rinde al -0,2%.

Aunque al cliente bancario de a pie le puede parecer lejana esta operación, la intención de la misma es estimular el mercado minorista de crédito. Los 5.300 millones destinados a comprar el importe equivalente en bonos y obligaciones del Estado liberarán recursos en los bancos. Los grupos se deshacen de esa deuda y perciben el dinero a cambio.

Dicho de otro modo, el BCE pretende disolver el tapón, formado con el papel comprado al Estado, que bloquea el flujo de dinero entre los operadores del sistema financiero y la llamada microeconomía: es decir el bolsillo de las familias y las empresas. Si mejora la disponibilidad, se espera un incremento del consumo y, por tanto, mayor carga de trabajo en las compañías, que deberían generar más empleo e inversión.

Control del IPC

La estrategia es la apuesta de Draghi para frenar la caída de precios, fenómeno que no sólo afecta a España, sino a toda la zona del euro con distintos grados de intensidad. El nivel está lejos del espacio de confort del 2% anual que desea el BCE. A tal misión destinará 1,14 billones de euros para el conjunto de los socios. La cifra se equipara a 1,1 veces la riqueza de España y se distribuirá a un ritmo de 60.000 millones al mes.

El presidente del banco central insiste en que sus medidas se deben acompañar por más reformas políticas en la zona del euro, particularmente fiscales y de flexibilidad laboral.

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