El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE

Draghi limita el impacto en la banca de su artillería (sin éxito)

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El Banco Central Europeo reduce al -0,5% la facilidad de depósito, pero limita el impacto por tramos, y comprará 20.000 millones al mes

Madrid, 12 de septiembre de 2019 (13:57 CET)

El Banco Central Europeo (BCE) tenía el reto de no decepcionar al mercado con nuevas medidas expansivas. Y de momento ha anunciado que va a hacer lo esperado. Así, el BCE ha rebajado en 10 puntos básicos la tasa de interés para los depósitos que tienen las entidades europeas en el organismo, pasando del -0,40% al -0,50%, pero con un sistema de control. 

También ha anunciado la compra de deuda por volumen de 20.000 millones de euros al mes, con una duración que podría ir entre los 9 y 12 meses, según los expertos, las compras se realizarán a partir del 1 de noviembre. Aunque la decisión ha sentado muy bien a la banca española y a la bolsa en un primer momento, las acciones bancarias han profundizado en los números negativos, según Finanzas.com.

Tal como adelantó en la reunión de julio, el BCE ha aprobado un sistema para paliar los efectos en la banca. De acuerdo con el comunicado hecho público, la institución "introducirá un sistema de dos niveles para la remuneración de reserva, en el que parte de las tenencias de exceso de liquidez de los bancos estarán exentas de la tasa negativa de la facilidad de depósito", señala el comunicado. 

Paul Diggle, economista de Aberdeen Standard Investments, recuerda que es la penúltima de Mario Draghi como presidente de la institución.

En cualquier caso, la visión general es que la política monetaria no puede hacer mucho para contrarrestar la ralentización del crecimiento en Europa y en el resto del mundo. Es necesaria una relajación concertada de la política fiscal. Parece que todavía no hay consenso en Europa para seguir por ese camino, pero al menos los alemanes han estado hablando más abiertamente sobre esta posibilidad en las últimas semanas.

Fue en la reunión de junio, cuando Draghi comenzó a preparar a los mercados para este movimiento. Durante su intervención adoptó un sesgo más bajista sobre los tipos de interés. Lejos de contener las expectativas de nuevos estímulos que desató entonces en los mercados, su intervención en el foro de Sintra (Portugal) multiplicó las opciones de nuevas medidas extraordinarias en los próximos meses.

Draghi, en su última intervención en el foro de Sintra como presidente del BCE, recalcó que la institución monetaria está preparada para utilizar todos los instrumentos disponibles para asegurar su objetivo de una inflación próxima al 2%. Aseguró que no aceptarán una tasas persistentemente bajas de inflación, y añadió que todas las opciones barajadas para alcanzar su objetivo ya fueron objeto de debate durante la última reunión del BCE, la celebrada el pasado 6 de junio.

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