España da el visto bueno a la ‘tasa Tobin’

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IMPUESTO A LA BANCA

09 de octubre de 2012 (15:47 CET)

Alemania y Francia ya pueden crear la tasa Tobin o impuesto a las transacciones financieras. Ambas potencias contarán finalmente con el apoyo de otros nueve países, entre ellos España e Italia, para poder contrarrestar la dura oposición a esta tasa que está realizando el Gobierno británico.

Un total de 11 países de la Unión Europea han acordado este martes tras meses de debates infructuosos avanzar en solitario en la creación de una tasa a las transacciones financieras internacionales, cuyo objetivo es frenar la especulación y hacer que la banca asuma parte de los costes de la crisis.

Reino Unido queda fuera

El resto de Estados miembros se queda fuera de esta "cooperación reforzada" por considerar que la tasa provocará que la industria financiera se deslocalice fuera de la UE. "No estamos en contra de las tasas al sector financiero", ha dicho el ministro británico de Finanzas, George Osborne, que lidera a los países de este grupo.

"Pero nuestra posición es que sólo consideraremos sumarnos si todos los centros financieros del mundo la implantan, como Nueva York, Singapur, Shanghái y Hong Kong", ha alegado Osborne durante el debate público.

Mayor cooperación

El lanzamiento de la "cooperación reforzada", mecanismo que permite sortear el veto de países como Reino Unido, exigía la participación de al menos nueve Estados miembros. Hasta ayer, Alemania y Francia, promotores de la iniciativa, habían logrado convencer además a Portugal, Grecia, Eslovenia, Bélgica y Austria.

España e Italia, que en los debates anteriores habían anunciado que participarían en la tasa, se han resistido hasta el último momento. De hecho, el ministro de Economía, Luis de Guindos, no quiso adelantar ayer cuál sería la posición del Gobierno.

Pero en el debate de este martes han acabado sumándose otros cuatro países. A los ya mencionados Italia y España, habría que resaltar la adhesión de Estonia y Eslovaquia.

Cuentas distintas


La tasa Tobin gravaría con un tipo del 0,1% las compraventas de acciones y bonos y con un tipo del 0,01% las de derivados. El nuevo impuesto, si se hubiera implantado en toda la UE, generaría unos ingresos de 55.000 millones de euros al año, y la Comisión quiere dedicar una parte a financiar el presupuesto de la UE.

Tanto Reino Unido como Polonia, que tampoco quieren implantar la tasa, han anunciado que no obstaculizarán su puesta en marcha en los países que así lo deseen, pero Osborne ha avisado de que podría provocar pérdidas por valor del 3,5% del PIB.

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