La banca pierde su poder para intermediar en el mercado de deuda

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TENDRÁ QUE OPERAR EN BOLSA

18 de noviembre de 2011 (19:09 CET)

La banca pierde una de sus grandes palancas de poder: deja de ejercer como mercado paralelo de deuda, es decir, ya no podrá colocar emisiones vivas de renta fija (bonos, obligaciones, preferentes…) entre sus clientes aprovechando su potente red comercial. A partir de ahora tendrán que canalizar todas esas operaciones a través del mercado organizado que gestiona Bolsas y Mercados (BME).

El regulador, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNNV) ha exigido por carta a las entidades que cesen en esta operativa para garantizar la transparencia y un precio junto en las transacciones entre clientes. La banca pierde así una de sus bazas comerciales para colocar inversiones al no poder garantizar una vía de salida a aquellos clientes que quieren vender títulos con escasa liquidez o precios bajos en los mercados regulados. Si no siguen estas directrices, la CNNV impondrá a los bancos y cajas sanciones, que pueden ser cuantiosas.

Paciencia agotada

La CNMV ha agotado su paciencia, harta del incumplimiento por la banca de las recomendaciones realizadas en el verano de 2010. El organismo que vela por la regulación y la transparencia de los mercados ha exigido la semana pasada por carta a las entidades financieras que se ciñan a esas pautas y dejen de operar de inmediato como mercado paralelo de deuda. La CNMV explica que esas notificaciones son individuales y forma parte de las atribuciones de supervisión que tiene la institución.

Esos requerimientos suponen la apertura de un procedimiento para recabar información sobre cómo están operando en este terreno que puede derivar en la apertura de un expediente y, si hubiera motivo para ello, en sanciones para la entidad o entidades infractoras.

El caso es que la advertencia del regulador ha hecho ver las orejas al lobo a los bancos y cajas, que se han apresurado a dar orden a sus redes de oficinas para que cesen de actuar como mercado paralelo de deuda, según diversas fuentes del sector.

Juez y parte

Esta atribución ha permitido hasta ahora a las entidades financieras ser juez y parte en el mercado, lo que daba lugar a conflictos de intereses. Para quedar bien con un buen cliente que quería vender títulos que hubieran bajado de precio, las entidades podían conseguir colocárselo a otro cliente de la entidad a un precio más elevado que el de mercado. O incluso podían asegurar que hubiera demanda en su red para títulos emitidos por el propio banco que en el mercado estándar podrían ser ilíquidos o más baratos. Una facultad que otros grandes emisores de deuda, como por ejemplo Telefónica o Endesa, no tienen.
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Por ejemplo, Caixabank a la hora de colocar estos días su emisión de obligaciones subordinadas por 1.500 millones de euros, ampliables a 3.000 millones, está remarcando claramente a sus clientes en las oficinas y en la documentación que facilita que estos títulos sólo se podrán vender en el mercado de renta fija de AIAF, integrado en BME.

En concreto, estos títulos y todas las emisiones de renta fija ordinaria e híbrida (participaciones preferentes y obligaciones subordinadas) en manos de inversores minoristas cotizarán en la plataforma denominada Sand, un mercado que procesa las posiciones de compra y venta de forma informatizada y casa las operaciones de la misma manera que se hace en el mercado de acciones.

El resto de las grandes entidades financieras también ha dado orden a sus redes para que adviertan a sus clientes de esta nueva operativa y dejen de ofrecerlo como baza comercial adicional, según las fuentes citadas. De hecho, todas las entidades que operan como mercado paralelo de deuda han recibido este requerimiento del regulador. La CNMV declina hacer comentarios y alega que los asuntos de supervisión son confidenciales.
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