El independentismo fantasea con echar abajo la banca española. Un hombre saca dinero de un cajero automático de Bankia en Madrid. EFE/Kiko Huesca

El independentismo fantasea con echar abajo la banca española

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La llamada a retirar masivamente efectivo de las cuentas bancarias apenas haría cosquillas al sistema financiero español, según demuestran ejemplos recientes

Economía Digital

El independentismo fantasea con echar abajo la banca española. Un hombre saca dinero de un cajero automático de Bankia en Madrid. EFE/Kiko Huesca

Barcelona, 21 de septiembre de 2017 (13:00 CET)

Dentro del desafío del independentismo catalán a las instituciones del Estado, llama la atención algunas propuestas, destinadas supuestamente a hacer tambalear al conjunto de España. Una de ellas es la convocatoria, surgida en redes sociales, a retirar masivamente fondos de la banca española para provocar su caída.

En uno de estos tuits se propone que un millón de catalanes extraigan de sus cuentas bancarias al menos 500 euros. En total, 500 millones de euros. Acción que, según la teoría plasmada en el tuit debajo de este párrafo, supondría el hundimiento del conjunto del sistema bancario del país.


Un pequeño vistazo a la historia reciente del sistema financiero español ofrece diversos ejemplos que desmontan la pretensión. Por ejemplo, sólo el rescate de Catalunyacaixa por parte de las arcas públicas supuso un desembolso de 12.676 millones. Esto es 24 veces más que la hipotética retirada masiva y simultánea de fondos de ciudadanos catalanes.

Un índice similar al que surge de comparar esta acción con el rescate de Bankia, la segunda entidad que más fondos ha recibido después de la antigua caja de ahorros catalana. El salvavidas de Bankia costó 12.347 millones, según los últimos datos facilitados por el Tribunal de Cuentas.

Si se sube la apuesta y el total de ciudadanos catalanes (7,5 millones) retiran los mencionados 500 euros, la factura de efectivo para la banca española ascendería a 3.750 millones. O lo que es lo mismo, una cuarta parte de lo que costó una sola de las inyecciones de capital a las dos entidades más caras del desastre financiero de la última década.

Acabar con la banca española no es tan sencillo como algunos fantasean.

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