Cuando la economía decide los votos

Lo que marcará los próximos pasos del gobierno de coalición no será tanto la derrota de la izquierda en Andalucía sino el agotamiento del relato político para captar votos

Todos los análisis coinciden en el diagnóstico de que el PP ganará y el PSOE perderá. Muchos consideran improbable que la suma de las izquierdas pueda superar al PP. Hay incluso quienes piensan que el PP podrá gobernar en solitario con acuerdos puntuales con Ciudadanos, Vox y algún partido como Jaén merece más, y sortear con éxito la próxima legislatura.

La campaña electoral se cerrará el viernes 17 de junio, dejando el sábado para que los electores puedan meditar antes de depositar su voto en las urnas el domingo 19 de junio; ha sido una campaña centrada en la situación económica y dejando en un segundo plano la ideología.

Los expertos políticos suelen argumentar que, cuando un candidato funciona, la marca política a la que se representa suele ser ignorada por los electores, mientras que, cuando el candidato es flojo, la única forma de arroparlo es agrandando las siglas de su partido lo máximo posible.

Si observamos estas elecciones desde esta perspectiva, concluiremos que Juanma Moreno no ha recurrido tanto al peso de las siglas de su partido político como Juan Espadas ha necesitado al PSOE. Después de analizar los resultados de las elecciones, si se confirman los pronósticos de victoria de Moreno Bonilla, se planteará que se ha iniciado el final del liderazgo de Pedro Sánchez.

Incluso se fantaseará con la posibilidad de que se avancen las elecciones. Habrá más entierros que muertos y más médicos que enfermos. Siempre ocurre lo mismo cuando se ojea en el horizonte un cambio de ciclo político. Sin embargo, lo que marcará los próximos pasos del gobierno de coalición no será tanto la derrota de la izquierda en Andalucía sino el agotamiento del relato político para captar votos.

Ahora que el PP ha decidido moderarse, dialogar y centrar su discurso en la economía, el planteamiento del PSOE va quedando reducido al campo de la izquierda, al no poder controlar los efectos de la crisis energética, la crisis diplomática, la guerra en Ucrania o la falta de materias primas en algunos sectores industriales.

Poco importa que los datos de paro hayan descendido o que se prevea un descenso de la inflación a cifras más soportables, pues muchos ciudadanos ya temen cuál será la situación económica tras el regreso de las vacaciones. La campaña electoral en Andalucía ha demostrado que en las próximas citas electorales la economía y solo la situación económica decidirá la suerte o desgracia de los candidatos que se presenten.

Fèlix Riera