De Ripoll a Soria

No hay diferencia alguna entre el gobierno Sánchez y el de Aragonés, pero si hay algo que distingue a los españoles de León de los de Ripoll, los primeros están dispuestos a alzar la voz ante el alza del diésel, el gas, la luz o los nuevos impuestos, y los de Ripoll parecen asumir en silencio su desdicha

Poco más de 400 pijos, militantes de la CUP, decidieron rechazar los presupuestos de Pere Aragonés, su colega de militancia separatista del que creen que, sin verse a si mismos en el espejo, que está demasiado apoltronado.

La CUP no lo sabe pero su rechazo, inicial, es un alivio dado que las cuentas catalanas, un reflejo de las españolas, con su gasto desbocado, sus impuestos, su deuda y su déficit son un paso más en la escalera eterna de la bajada de Cataluña a los infiernos.

Los 400 ecopijos de la CUP, verdadera esencia de la casta dinástica catalana, todos ellos con segunda residencia en la Cerdanya y tercera en Begur, alegan para rechazar los presupuestos, entre otras cosas, que se oponen a los campos eólicos y a los Juegos Olímpicos de invierno en el Pirineo.

¡Qué fácil es estar en contra de la inversión y el progreso en la Cataluña vaciada desde la comodidad del duplex de Sant Cugat o la pareada de Matadepera!

Los campos eólicos a los que la CUP pone su veto y Aragonés efectivamente prohíbe para que la CUP le mantenga la poltrona son la oportunidad de que jóvenes, por ejemplo, del Priorat o la Conca de Barbera -dos de las comarcas más deprimidas y despobladas de Cataluña – no tengan que irse de su pueblo para buscar empleo en otro lugar.

Los juegos de invierno en el Pirineo, que la CUP rechaza porque son a su extravagante parecer un atentado ambiental, es la oportunidad de los Pallars, l’Alt Urgell, etc… de mejorar sus infraestructuras, servicios asistenciales y crear nuevas oportunidades que frenen la despoblación y reviertan el vaciado de la Cataluña de montaña.

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La diputada de la CUP, Eulàlia Reguant, durante la conferencia política bajo el título «¿Qué entendemos por presupuestos de ruptura. EFE/Quique García

Pero todo eso a la CUP le da igual, para ellos el Berguedá o la Cerdanya es eso que ven desde la ventana del Tesla o el Porsche Cayenne mientras van y vienen de Barcelona hasta el chalet que su familia adquirió con el sacrificio y el talento de sus abuelos.

Mientras en Cataluña los ecopijos salen por TV explicando que sufren ecoansiedad y el populismo independentista frena cualquier oportunidad de futuro para la mayoría del territorio, en el resto de España surgen movimientos de agricultores que protestan por cosas reales: los impuesto en nombre de la causa ambiental que encarecen sus productos y no lo pueden repercutir en el precio porque no controlan las redes de distribución, las normas en nombre del cambio climático cada vez más complejas y que implican inversiones a las que no pueden hacer frente, procedimientos administrativos que les llevan horas y más horas y el pago de expertos externos que lastran sus resultados, el alza del coste de la energía, etc…

Los españoles de la España vaciada no están secuestrados por la CUP pero tienen un gobierno central con los mismos tics que el catalán, si los radicales socios parlamentarios de Sánchez piden impuestos y exigen nuevas normas Pedro Sánchez hace lo mismo que Maria Antonieta cuando le explicaban que los parisinos no tenían pan que llevarse a la boca: ¡Si no tienen pan, que coman pasteles¡ decía la reina austriaca decapitada. ¡Si hacer funcionar un matadero contamina, que la gente coma Chía¡ nos dice Garzón.

Los verdaderos ecologistas de nuestro país son los agricultores y los ganadores de Teruel, de Palencia, de Soria, de Guadalajara

Los verdaderos ecologistas de nuestro país son los agricultores y los ganadores de Teruel, de Palencia, de Soria, de Guadalajara y de todos los rincones que la mayoría solo conocemos a gran velocidad al cruzar la Meseta con el AVE.

No hay diferencia alguna entre el gobierno Sánchez y el de Aragonés, su divisa es “Todo por el poder”, pero si hay algo que distingue a los españoles de León de los de Ripoll, los primeros están dispuestos a alzar la voz ante el alza del diésel, el gas, la luz, los nuevos impuestos y las cargas de todo tipo, los de Ripoll parecen asumir en silencio su desdicha porque ¿Quién se atreve a alzar la voz ante los autodesignados como poseedores de la única verdad que no son otros que la CUP?

Cataluña tendrá presupuesto y que lo vote la CUP o no es irrelevante, si estos fallan los Comunes de Colau, Belarra y Yolanda Díaz saldrán al rescate de Aragonés, y en realidad los postulados de unos y de otros son igual de desafortunados y lesivos para los cada vez menos vecinos de Coll de Nargó, Castellfollit de Riubregós o Portell.

Joan López Alegre