Lo que debemos saber para protegernos de los bulos anticapitalistas 

Tengan cuidado con el estatismo económico, advierte Daniel Lacalle. Tengan cuidado -concreta- con el pensamiento estatista que baja artificialmente los tipos de interés

No es verdad que nunca hemos estado peor que hoy, ni que los ricos son más ricos y los pobres cada vez más pobres, ni que el capitalismo es culpable de todos los males que nos azotan. Así empieza el excelente trabajo de Daniel Lacalle titulado Libertad o igualdad y subtitulado Por qué el desarrollo del capitalismo social es la única solución a los retos del nuevo milenio (2020). 

En un tiempo en que la izquierda progresista, o el autodenominado progresismo, arremeten sin piedad contra la economía liberal; en un tiempo así, el libro de Daniel Lacalle es lo más parecido a una vacuna contra la prepotencia y la ignorancia. También – y sobre todo-, contra las falacias y los intereses políticos de quienes, queriendo llevarnos al paraíso o algo parecido, nos conducen al socialismo real o algo parecido a la Europa Oriental de la segunda postguerra mundial.

El trabajo de Daniel Lacalle bien podría haberse titulado La izquierda progresista contra la clase trabajadora con la complicidad interesada de los llamados sindicatos de clase

El autor, más allá de la retórica, nos brinda estudios, números y gráficos fiables. Por ejemplo: el 2019 fue el mejor año de la humanidad. Y es que, por ejemplo, en 2019 solo el 4 por ciento de niños morían durante la infancia, cada día 325.000 personas obtienen acceso a la electricidad por primera vez y 200.000 al agua potable. Más: durante el período 1950-2019, la pobreza mundial se redujo al nivel más bajo de la historia. 

Y todo ello, ¿por qué? A diferencia del populismo de izquierdas en sus diversas manifestaciones -un populismo que no busca la prosperidad, sino el control, la limitación de la libertad individual y la supresión del mérito-, el capitalismo liberal, con la libertad individual en primer plano, permite crecer, aprender, desarrollarse y desplegar todo el potencial. Al respecto, ¿alguien puede comparar el desarrollo del mundo occidental con el subdesarrollo del denominado mundo del socialismo real? ¿Por qué cae el Muro? ¿Por qué los cubanos van de La Habana a Miami y no al revés? ¿Por qué las migraciones se dirigen a la Unión Europea y a Estados Unidos?      

Tengan cuidado con el estatismo económico, advierte Daniel Lacalle. Tengan cuidado -concreta- con el pensamiento estatista que baja artificialmente los tipos de interés, que tiene un gasto superfluo para aumentar el PIB por la vía del déficit constante. Un estatismo que quiere hacernos creer que los recortes del mañana no son la consecuencia de los excesos estatistas/intervencionistas de hoy. 

Al respecto, nuestro autor llama la atención al hecho de que el estatismo se queje de la debilidad del capitalismo cuando el problema está en la planificación central del Estado. Son los bancos centrales y las organizaciones supranacionales quienes rompen el mecanismo de la oferta, la demanda y el libre comercio con la “mágica idea” que así se controlarían los ciclos económicos desde el poder.  

Advierte Daniel Lacalle que el capitalismo es la causa del crecimiento de la clase media y que esta clase media se está diluyendo con el exceso de socialismo, no de capitalismo. El sistema capitalista incentiva el esfuerzo y el mérito y permite el desarrollo de los pequeños y grandes empresarios. Por su parte, el socialismo maltrata a la clase media -también, a la mediana o gran empresa- vía planificación central, presión fiscal, gasto público o subvención de sectores de baja productividad. 

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