Los presupuestos como valor electoral

El PSC necesita dejar claras que sus políticas son diferentes a las de ERC y que las decisiones salen de Cataluña y no están a merced de lo que diga la Moncloa

La dificultad de aprobar los mejores presupuestos de la historia de la Generalitat en democracia esconde el interés que cada partido tiene en su utilización electoral. En este debate no existe un bando y el otro. Todo está repleto de matices que dificulta saber quién es culpable de qué y si realmente existe esa responsabilidad: la de dejar al Govern de la Generalitat sin unas cuentas para el año 23.

El debate es tan sutil que cuesta llegar a las entrañas de la cuestión. Sin embargo, las diferentes familias políticas, la de Esquerra, la de los socialistas, la de JxCat y también la de la gente de Comuns, dejan ir en sus comentarios aquello que existe detrás de cada decisión. Intereses de comunicación política, intereses electorales.

Quien más se la juega es el Gobierno de Pere Aragonés. Tiene lógica que por encima de todos esté interesado en que las cuentas de este año salgan adelante. Sería un rotundo éxito. Se trata del gobierno más débil en la historia de los ejecutivos catalanes. Con sólo 33 diputados, y gracias a las peculiaridades del momento político, están muy cerca de aprobarlas.

Eso les obliga a renunciar a muchas propuestas del pasado, como ya fuimos adelantando en algunos de estos artículos. Como tragarse su oposición al famoso Cuarto Cinturón, ahora también denominado B-40. Es una infraestructura que conecta las comarcas que rodean el área metropolitana, y que uniría Mataró (Maresme) con Vilafranca del Penedès, acercando Sabadell y Terrassa.

Su historia se remonta a unos 20 años atrás. Diversas cuestiones largas de contar (cambio de parecer de algunos de los municipios por la que transcurre, cuestiones medio ambientales, burocracia, partidas presupuestarias que no llegaban, la crisis de 2008, etc.) congelaron el proyecto. Ahora ERC renuncia a su negativa a esta carretera y acepta el proyecto al menos de momento.

Las negativas continuas de Salvador Illa, excesivas en algún momento, de negarse a aprobar los presupuestos no acaban de ser vistas con buenos ojos por Pedro Sánchez

Mientras que para Esquerra es fundamental visualizar que será capaz de tirar adelante estos presupuestos, el PSC necesita dejar claras dos cuestiones: que sus políticas son diferentes a las de ERC y, por lo tanto, tiene un compromiso con la productividad del país y que las decisiones salen de Cataluña y no están a merced de lo que diga la Moncloa.

Las negativas continuas de Salvador Illa, excesivas en algún momento, de negarse a aprobar los presupuestos no acaban de ser vistas con buenos ojos por Pedro Sánchez ya que podían y pueden poner en peligro la recta final de la legislatura del gobierno socialista, como recuerda de vez en cuando Gabriel Rufián en el Congreso.

Es también muy interesante escuchar a los cercanos a JxCat, en un momento en que las relaciones entre éstos y los socialistas catalanes pasan por un buen momento. Paradojas de la política. Para muchos dirigentes de la formación de Jordi Turull, los socialistas están erosionando a Esquerra. “Los están crujiendo a fuego lento”, he llegado a escuchar. Este es su análisis.

Para JxCat si al final hay presupuestos será una doble derrota

Para JxCat si al final hay presupuestos será una doble derrota. Primero porque ellos estaban en el Govern y no han sido fundamentales fuera de él; segundo porque demostrará que no son imprescindible, una cuestión que pensaron durante mucho tiempo muchos de sus votantes.

Tampoco está satisfecha la gente de Comuns. Fueron los primeros que decidieron dar el visto bueno a los presupuestos y quedarán como los que por cualquier migaja se conforman. La decisión del gobierno de Aragonés al aceptar propuestas del estilo de la B-40 con las que la formación de Jéssica Albiach no comulga, distorsiona su posición frente a las municipales.

Las cuatro formaciones que se juegan más en las elecciones de mayo están utilizando los presupuestos para lo que no sirven. Además, lo hacen de forma descarada. Estos son los juegos políticos en Cataluña sobre unas cuentas que deberían ser para todos.