Madrid recauda el doble de IBI que Barcelona a pesar de que su tipo impositivo es más bajo

Subir los impuestos no genera más ingresos, si no lo contrario al comprimir el mercado y restringir la actividad

El modelo fiscal de Catalunya y Madrid son, aparentemente, radicalmente distintos, con una Comunidad de Madrid sin impuestos autonómicos y un paquete de desgravaciones de las que no goza Catalunya. Además, el tipo de gravamen en el tramo autonómico catalán del IRPF es mucho más elevado que en Madrid. Esta realidad es unos de los principales motivos por los que muchos directivos, y detrás de ellos sus empresas, abandonan Catalunya y se trasladan a la capital de España.  

Cuando a finales del Siglo XX el entonces presidente autonómico Jordi Pujol exigió tanto a Felipe González como a Aznar ceder a Catalunya capacidad de decisión sobre los impuestos jamás pensó que otras autonomías utilizarían esta potestad no para aumentar impuestos sino para reducirlos. Las denuncias de dumping fiscal que realiza el socialismo son una falsedad dado que las comunidades que rebajan impuestos lo hacen dentro del marco legal del que gozan gracias a que Pujol pidió tener esa competencia.  

Es paradójico que aquellos que dicen apoyar la descentralización, o que incluso afirman que es preciso apoyar una reforma constitucional para convertir a España en un estado confederal o se muestran entusiasmados con la celebración de referéndums de separación de España en el País Vasco o Catalunya en cambio crean que debe terminarse con las competencias de las comunidades en materia de normativa tributaria.     

Pero ¿sucede lo mismo con los impuestos municipales? El primer elemento a tener en cuenta es que los ayuntamientos tienen mucho menos margen fiscal que las comunidades autónomas y ni pueden crear impuestos propios ni pueden suprimirlos y su capacidad se limita a la aplicación de gravámenes dentro del mínimo y máximo que marca para cada impuesto la Ley de haciendas locales.  

Billetes de 50 euros. Foto: Freepik.
Billetes de 50 euros. Foto: Freepik.

Además de las limitaciones en la posibilidad de adoptar decisiones en materia fiscal los ayuntamientos tampoco pueden decidir cuestiones que afectan de forma directa a los impuestos que cobran. Así, por ejemplo, el incremento de las tasas de basuras que ha generado un polvorín en miles de municipios es el resultado de una decisión política y un cambio legislativo decidido por el gobierno central.  

En el caso del Impuesto de Bienes Inmuebles, el tributo de mayor impacto y más recaudación, los ayuntamientos si bien pueden fijar un tipo de gravamen más o menos alto, el valor catastral sobre el que se calcula el coste del recibo lo determina también el gobierno central.  

El IBI es una tabla de salvación de la que los ayuntamientos abusan ante la infrafinanciación que sufren por parte de la administración del Estado y de las comunidades autónomas

En lo que hace referencia al tipo impositivo Madrid con un 0,414, aplica un impuesto sobre el valor catastral mucho más bajo que Barcelona, donde es del 0,66. Además, el ayuntamiento presidido por Martínez-Almeida rebajo en un 0,14 el tipo en relación con el año anterior.   

El IBI es el principal referente fiscal de los ayuntamientos y su vía fundamental de ingresos. Madrid, gracias a su población de 3,5 millones de habitantes y su política fiscal soft, que favorece un mayor porcentaje de pagos en periodo voluntario, recaudó el año pasado 1.432 millones frente a los 750 de Barcelona con 1,7 millones de habitantes.  

El IBI es una tabla de salvación de la que los ayuntamientos abusan ante la infrafinanciación que sufren por parte de la administración del estado y de las comunidades autónomas. En 2006 el recibo medio del IBI en España era de 211 euros, hoy ha ascendido hasta los 344. Los recursos que el Ministerio de Hacienda no transfiere a los ayuntamientos estos se lo exigen a los vecinos. En 2025 los españoles pagamos 13.412 millones de IBI, un 5,5% más que hace cinco años. No solo sube el precio de la vivienda, también los impuestos que pagamos sobre la misma.  

La comparación entre Madrid y Barcelona ofrece datos curiosos. A pesar de que Madrid tiene un tipo más bajo, recauda el doble, pero el recibo resultado medio es casi el mismo para Madrid y Barcelona habiendo una diferencia anual de solo seis euros. Un piso medio en Madrid paga 646 euros anuales de IBI y en Barcelona 640. Con más impuestos se paga menos ¿Por qué? Porque el valor catastral sobre el que se aplica el tipo y que determina una dirección general del gobierno central establece un valor de cálculo más elevado para los inmuebles de la capital que para los de Barcelona.  

Y es que todo el mundo sabe, excepto las izquierdas, que subir los impuestos no genera más ingresos, sino lo contrario al comprimir el mercado y restringir la actividad.  

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