Cataluña sufre más fugas de empresas el primer semestre de este año que en todo 2025
Las grandes corporaciones pueden tener interés en complacer al Gobierno y algunas de ellas tomar en consecuencia el camino de vuelta a Cataluña, pero entre el resto de las empresas la fiscalidad y la burocracia siguen pesando más que las buenas palabras
Los regresos de algunas grandes empresas a Cataluña como, por ejemplo, Criteria, el Banco de Sabadell o Applus no parece que influya entre las pymes. Las grandes corporaciones pueden tener interés en complacer al gobierno y algunas de ellas tomar en consecuencia el camino de vuelta a Cataluña, hay mucho negocio en juego, pero entre el resto de las empresas la fiscalidad y la burocracia siguen pesando más que las buenas palabras y los empresarios catalanes lejos de tomar la decisión de volver a casa aceleraron en el primer semestre del año su salida de Cataluña.
Si en 2025 el saldo negativo de entradas y salidas de sociedades de Cataluña fue de 158 empresas solo en el primer semestre del año dicho saldo asciende a 257 empresas. En 2025 fueron 838 empresas las que optaron por mudarse de Cataluña a otras Comunidades de España, en este 2026 entre enero y junio las empresas que han decidido irse ya son 635.
Mientras Cataluña pierde 257 empresas en seis meses la Comunidad de Madrid ha ganado 499. La brecha entre Madrid y Barcelona crece porque en este primer semestre es de 656 a favor de Madrid mientras en todo 2025 fue “solo” de 135.
La comparación deja mal parada a Cataluña como foco de atracción empresarial dado que en el segundo trimestre de 2026 cada día han desembarcado en la Comunidad de Madrid siete empresas procedentes de otras CC. AA mientras tres se iban de Cataluña a otras regiones.
Mientras Cataluña pierde 257 empresas en seis meses la Comunidad de Madrid ha ganado 499
Las malas noticias se acumulan para Cataluña en su intento de volver a ser un hub empresarial dado que Andalucía la ha desbancado como segunda comunidad, tras la de Madrid, con capacidad de atracción de empresas. Si en el primer trimestre del año llegaron a Cataluña 189 frente a las 147 que lo hicieron en Andalucía en el segundo la comunidad del sur ha captado 196 empresas frente a las 185 que han elegido Cataluña como destino.
La movilidad de empresas cuando se analiza mirando solo el intercambio entre Madrid y Cataluña refleja un desequilibrio aún más marcado en beneficio de Madrid dado que entre abril y junio de este año 232 empresas catalanas se han mudado a Madrid, esa cifra representa el 60% de las empresas catalanas con nuevo domicilio mientras solo 87 empresas madrileñas se han trasladado a Cataluña, un 18,3%.
La proporción es casi de cuatro a uno, de hecho, el primer destino de las empresas catalanas es Madrid mientras que, en cambio, las empresas madrileñas priorizan Andalucía por delante de Cataluña como nueva sede. Además, la Comunidad Valenciana amenaza a Cataluña dado que en el segundo trimestre del año 143 empresas se han instalado en la comunidad levantina, solo quince menos de las que han elegido Cataluña.
En general los cambios de sede entre comunidades no remiten dado que en 2025 el número de empresas que cambiaron de domicilio fue de 5.470 y en el primer semestre del año en curso la cantidad asciende a 3.358. Si se mantiene el ritmo de esta primera parte del año al finalizar 2026 la cantidad de traslados podría ser de cerca del 40% superior al año anterior. El dato es relevante porque el número de cambios de sede de 2025 fue el más alto desde 2019 cuando el intento de separación unilateral de Cataluña protagonizado por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras aún era muy reciente.
Cataluña ha anunciado desde que Illa es presidente de la Generalitat diversas reformar para dinamizar la economía, reduciendo la burocracia, quitando papeleo a los agricultores, acortando plazos para la concesión de licencias, …pero los anuncios no se transforman en realidad y la fiscalidad catalana sigue siendo la más asfixiante de España y eso es lo que provoca la salida de empresas.
Lo que sí pasa del anuncio a la realidad es el mayor control del mercado inmobiliario, la implantación de nuevas tasas turísticas o la restricción de actividades como los apartamentos. Es en este contexto de desconfianza empresarial en el que las empresas que no tiene negocios con el gobierno central o autonómico, sino que sufren sus normas, muchas veces absurdas, y su fiscalidad abusiva buscan otros lugares como sede para poder garantizar el futuro de sus empresas y hacerlas crecer.