La misteriosa lista de morosos de la Agencia Tributaria Catalana

Deberían reflexionar sobre la tipología de deudores, el motivo de dichas deudas y la utilidad de crear impuestos y más impuestos y subir sus bases de calculo un año tras otro si luego no se pueden cobrar

Siguiendo lo que marca la ley general tributaria y al igual que hace la agencia tributaria estatal, la agencia tributaria catalana ha publicado la lista de deudores superiores a 600.000 euros, pero la diferencia con el listado estatal es que, si este está lleno de morbo, con famosos, cantantes, presentadores, etc… en el caso de la lista catalana entre los diez primeros cinco son personas físicas de las que no se sabe nada y otros cinco son empresas de las que cuatro llevan años desparecidas. Los expertos indican que la misteriosa deuda es prácticamente incobrable.

La lista, a pesar de los intentos de la Generalitat catalana por dotar de recursos a la agencia tributaria catalana en su intento de independizarse de la española, no para de crecer. En el año 2023 el listado era de 50 registros con una deuda acumulada de 73,8 millones de euros. En 2024 ya había crecido hasta las 58 empresas o personas físicas y acumulaban una deuda total de 152,9 millones, en 2025 la lista ha llegado a 60 personas o sociedades y la deuda acumulada ha subido 23,4 millones de euros hasta alcanzar los 176,3 millones. Este incremento se debe, en gran medida, por los intereses acumulados y en dos años se ha más que doblado la cantidad adeudada.

Hay que tener en cuenta que la Agencia Tributaria Catalana no cobra todos los impuestos sino aquellos que la administración autonómica tiene cedidos por el estado o bien ha creado la propia Generalitat, más de una veintena. Así, por ejemplo, las deudas acumuladas por los morosos publicitados por la Generalitat de Catalunya lo son debido a impago de impuestos como, por ejemplo, el Impuesto de transmisiones patrimoniales, sucesiones, donaciones, patrimonio, tasas de juego, canon de agua, impuestos ambientales, etc. La administración tributaria catalana no especifica el motivo de la deuda, pero en todo caso estas deudas no lo son por impago de sociedades, IVA o IRPF.

La lista la encabeza, de forma muy destacada dado que el solo acumula un tercio de la deuda, un desconocido Yosef Faradji, que debe 65,2 millones al fisco catalán. En un año su deuda se ha incrementado en siete millones. De Faradji no se sabe nada, ni tan siquiera su nacionalidad, su apellido es muy frecuente en el Magreb, en especial en Argelia, otros especulan que con que es una persona de origen iraní, pero con pasaporte alemán pero la realidad es que el principal deudor de la hacienda catalana se ha esfumado. Algunas de las fuentes consultadas le sitúan en el sector inmobiliario y desde hace tiempo fuera de Cataluña.

El segundo en el ranking es también una persona física, Jordi Dalmau Orriols con una deuda de 9,6 millones de euros. En un año su deuda se ha doblado. A pesar de que Dalmau, por su nombre y apellidos es, sin duda, catalán de él tampoco se sabe nada aunque se especula que su actividad fuera patrimonial.

En tercer lugar, aparece la primera empresa, Playbadalona S.A, con una deuda de 9,2 millones. La empresa entró en concurso en 2018 y luego fue disuelta así que su deuda, generada en tasas de juego, impuesto propio de la Generalitat de Catalunya, en la práctica es incobrable. La actividad de esta empresa era la explotación de un bingo en Badalona que lleva casi una década cerrado.

Las dos siguientes empresas en el ranking son compañías de aguas, Riera de Cabanyes con una deuda de 8,2 millones y Rec Madral con una deuda de 7,9 millones. En este caso, como en el anterior, se sabe que la deuda procede de la no liquidación del canon. También como en el caso anterior la deuda en la práctica incobrable dado que son empresas que dejaron de operar hace más de una década. Riera de Cabanyes deposito sus últimas cuentas en 2006 y ambas compañías su último administrador conocido es otro misterioso Vitaly Maximov.

La lista publicada por la Generalitat catalana, vista su composición, más que ser un elemento de utilidad social con el fin de señalar a los insolidarios en materia fiscal se convierte en una demostración de la incapacidad de la administración para hacer cumplir un entramado fiscal que ahoga a empresas y personas y que lleva a muchas de ellas a dedicar su tiempo no a generar recursos para hacer frente a sus obligaciones tributarias si no a crear entramados de ingeniera financiera para eludir impuestos cada vez más altos.

La Agencia Tributaria Catalana y sus responsables deberían reflexionar sobre la tipología de deudores, el motivo de dichas deudas y la utilidad de crear impuestos y más impuestos y subir sus bases de calculo un año tras otro si luego no se pueden cobrar.

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