La metamorfosis de Podemos, la venganza del PSOE y el fango 

La ideología de la izquierda española de hoy se caracteriza por la miseria intelectual

La izquierda española de los 60 y 70 del siglo pasado -socialistas y comunistas: obvio la sopa de letras de trotskistas, maoístas, comunistas reconstituidos, comunistas de unificación, organizaciones revolucionarias comunistas, partidos del trabajo y un largo etcétera-, era una fuerza política ilustrada con una ideología que se fundamentaba en el marxismo clásico y en el revisionismo socialista -austriaco o alemán- de vocación evolucionista.  

La ideología de la izquierda española de hoy se caracteriza -aún gracias- por la miseria intelectual. Cosa se comprueba acercándose a El Socialista del PSOE, a los Círculos de Podemos y a las revistas Nuestra Bandera y Mundo Obrero del PCE.  

Y en eso que Irene Montero -es decir, el Podemos de Pablo Iglesias- rompe la monotonía ideológica de la izquierda con unas ardientes y fervorosas declaraciones. Alza la voz y pide a los “migrantes y racializadas” que “no nos dejen solos con tanto facha” al tiempo que aboga por una “teoría del reemplazo” con la que “barrer de fachas y racistaseste país con gente migrante y trabajadora”. Por si la cosa no quedó suficientemente clara, insiste en que “claro que quiero que haya reemplazo de fachas y racistas y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de la piel que tenga, sea china, negra o marrona”. 

Al ver a Irene Montero y oír su discurso me quedé perplejo.  Yo siempre he creído que Podemos es un partido o movimiento bifronte. Por fin, Irene Montero brinda la prueba con la idea o teoría del reemplazo que propaga. La idea de la dirigente podemita nos remite -principios del siglo XXI- paradójicamente, a la Nueva Derecha francesa. Podemos: el partido de los dos significados, el partido de las dos caras, el de la doble naturaleza.  

Yo siempre he creído que Podemos es un partido o movimiento bifronte. Por fin, Irene Montero brinda la prueba con la idea o teoría del reemplazo que propaga.

Si la derecha de Alain de Benoist, Guillaume Faye, Pierre Vial o el Groupement de Recherche et d’Études pour la Civilisation Européenne (GRECE) predica la permanencia de la identidad de los blancos en detrimento de la imposición universal -no a la inmigración masiva-  de un sistema de homogeneización global; si la Nueva Derecha dice eso, la reconstruida izquierda podemita -en la voz de Irene Montero- propone que “haya reemplazo de fachas y racistas y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga [sía la inmigración masiva]el color de la piel que tenga, sea china, negra o marrona”.

Jorge Azcón es el nuevo presidente autonómico de Aragón tras ganar las elecciones con el Partido Popular.
Jorge Azcón es el nuevo presidente autonómico de Aragón tras ganar las elecciones con el Partido Popular.

Idea que, con diferentes actores y colores, comparten con el Frente Nacional de Francia, Alternativa para Alemania, Partido de la Libertad de Austria y Vlaams Belang en Flandes . 

Otra semejanza: si la Nueva Derecha de origen francés busca militantes, simpatizantres y votos, lo mismo ocurre con una izquierda española en transición, que desea el renacer de Podemos una vez se haya culminado el atardecer de Sumar. 

Más allá del reemplazo en sí postulado por Podemos, hay que preguntar la razón por la cual el PSOE hace suya la propuesta podemita. La regulación masiva e incondicional de medio millón de emigrantes permite que Podemos presuma de su ley. Cosa que consolida el Gobierno y abre la posibilidad de consumar la legislatura. Más: PSOE y Podemos creen que recogerán más votos cuando los emigrantes sean nacionalizados y puedan votar en las elecciones, no solo municipales, sino también en las autonómicas y las generales. Todavía hay más. 

El PSOE, de vuelta a los peores tiempos del socialismo y el comunismo, de la mano de Podemos y Sumar, impulsa la regulación migratoria con la intención -el Muro, la fachosfera y el fango- de arremeter contra una derecha liberal y una derecha radical partidarias de la restricción migratoria. Si durante las primeras décadas del siglo XX la izquierda impulsó el entonces llamado “odio de clase”; ahora, en el siglo XXI, promueve la aversión y venganza hacia toda derecha. Todo ello -dice- en beneficio de la clase obrera y los marginados de la Tierra. Todo ello -oculta- con el objetivo de continuar en el poder.   

Una aversión y una venganza que definió muy bien León Trotski en un artículo aparecido en la revista Der Kampf ( Por qué los marxistas se oponen al terrorismo individual, noviembre 1911): “el sentimiento de venganza es perfectamente legítimo y confiere a la clase obrera toda la solvencia moral por el hecho de no observar con indiferencia o pasividad lo que sucede en este el mejor de los mundos…

La tarea de la Socialdemocracia no estriba en calmar el deseo de venganza insatisfecho del proletariado, sino en intensificarlo más y más, profundizarlo y dirigirlo contra las causas reales de toda injusticia y bajeza humana”. 

La metamorfosis de Podemos y la venganza del PSOE acabarán sepultadas por su fango.  

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