Regularizar, reemplazar y el fracaso de la ingeniería social
¿Y qué tiene que ver eso con regularizar a medio millón de personas con solo demostrar, con cualquier papel, que llevan unos pocos meses en España?
Sánchez está feliz. Elon Musk es algo así como Lex Luthor, el villano de Superman y él se ve a si mismo como el superhéroe que salvará a la humanidad. En su cabeza, y la de sus asesores, el plan es perfecto… ahora falta que está noche cuando se habrán las urnas los vecinos de Arcos de las Salinas (Teruel) hayan votado en clave planetaria y no pensando en que Sánchez lleva ocho años en el gobierno y los ha dejado abandonados.
La estrategia política del presidente del gobierno es conocida: ante cualquier problema crear una cortina de humo y cambiar de tercio creando una nueva polémica para distraer al personal. Que sufrimos un apagón como si estuviéramos en La Habana… él responde sacando a España de Eurovisión. Que sube la vivienda… él saca a pasear a Franco… Que el juez le retira el pasaporte a su mujer… convierte a Julio Iglesias en violador… que las victimas de Adamuz le señalan como responsable…él regulariza a medio millón de personas en situación irregular. ¡De tanto echar humo Sánchez ya no ve por donde tiene que ir¡
No son pocos, en la patronal, los medios y otras atalayas creadoras de opinión que se han apresurado a afirmar dos cosas, ambas ciertas, la primera es que hay que tener humanidad y la segunda que España necesita mano de obra.
Pero ¿Y qué tiene que ver eso con regularizar a medio millón de personas con solo demostrar, con cualquier papel, que llevan unos pocos meses en España?
La medida, como siempre con Sánchez, no pretende lo que su enunciado señala… sus objetivos son dos: el primero satisfacer a Podemos para que no abandone del todo el bloque de la investidura y que se abra a apoyar la cesión a Cataluña de las competencias de inmigración. El segundo objetivo es que se hable más de inmigración y menos de ferrocarriles.
En apariencia el presidente ha logrado los dos objetivos, pero en realidad eso no se traduce en nada. El tit tac que popularizó Pablo Iglesias avanza para el presidente del gobierno de forma inexorable hacia verano de 2027, la fecha final de Pedro Sánchez.
La regularización, vía expres, de 500.000 personas solo por el hecho de que lleven unos meses en España, o consigan un papel que lo demuestre, aunque no sea así, choca con la realidad de como el mismísimo gobierno Sánchez ha gestionado la inmigración hasta hoy.
Irene Montero, de campaña en Aragón, donde su partido apunta que será extraparlamentario, dijo que quería sustituir españoles fachas por inmigrantes
Veamos el ejemplo de las enfermeras. En nuestro país faltan 95.000 enfermeras para llegar a la media europea. Los requisitos para que una enfermera pueda venir a España son: tener un grado homologado o acreditado, un nivel b2 de español, no estar suspendido por mala práctica profesional e inscribirse en el colegio profesional de la comunidad autónoma donde se va a ejercer.
Cumplir con todos esto lleva entre uno y tres años, donde más tiempo se pierde es en el proceso de homologación del título que debe hacer el gobierno.
¿Qué es lo que Sánchez les ha dicho a miles de profesionales en Colombia, Perú y otros países de América Latina que llevan años tramitando se venida a España de forma legal? Pues que son tontos, que se monten en un avión y que una vez en España compren a alguien un tique de Globo del pasado mes de julio o una factura de Ikea y que sus problemas habrán terminado.
Irene Montero, de campaña en Aragón, donde su partido apunta que será extraparlamentario, dijo que quería sustituir españoles fachas por inmigrantes. A la pobre Irene nadie le ha contado que los valores de la inmigración, que la mayoría quiere trabajar, aman a su familia y suelen ser muy religiosos nada tiene que ver con la empanada mental islamocastristabolivariana que tiene ella en el cerebro.