La advertencia de Gisela Turazzini desde La Plaza sobre pensiones, empleo joven y salario mínimo

La economista y autora de 'Soy anarcocapitalista' defiende una transición gradual hacia un sistema de capitalización y advierte de que el coste de no reformar el modelo actual recaerá sobre los trabajadores de hoy

El debate sobre las pensiones suele formularse en términos de sostenibilidad, edad de jubilación, cotizaciones o gasto público. Pero en el primer episodio de la temporada 33 de La Plaza, Ismael García Villarejo llevó la conversación a una pregunta más directa: si se desmonta o transforma el sistema público de pensiones, ¿quién paga la transición hacia otro modelo?

La cuestión se planteó durante la entrevista con Gisela Turazzini, economista, trader profesional y autora de Soy anarcocapitalista (Deusto). Turazzini defendió una transición hacia un sistema de capitalización, pero rechazó que ese cambio implique abandonar de golpe a quienes ya han cotizado o a quienes no han podido ahorrar durante su vida laboral.

«Lo que ya has cotizado está comprometido. Desde hoy empezamos a construir otro patrimonio», sostuvo la economista durante la conversación. Su tesis parte de una crítica severa al sistema actual, que considera insostenible por razones demográficas: cada vez menos cotizantes sostienen a cada vez más pensionistas. «Eso, por definición, es una pirámide», afirmó.

Capitalización gradual

Turazzini defendió que una transición hacia otro modelo no tendría que hacerse de forma abrupta. Citó los casos de Chile, Singapur y Australia como referencias de procesos graduales hacia sistemas de capitalización, aunque admitió que cualquier cambio exigiría asumir costes durante un periodo de transición.

La economista se mostró partidaria de que parte de los recursos actuales sirvieran para pagar las pensiones presentes y otra parte se destinara a construir patrimonio propio para el futuro. «Yo estaría dispuesta a pagar una transición, pagar una parte de mi pequeña riqueza para que los pensionistas cobren hoy y otra parte para mi capitalización, aunque sea menor en el futuro», explicó.

Para Turazzini, la pregunta central no debe limitarse a quién paga la transición hacia un nuevo sistema, sino a quién pagará el coste si el modelo actual acaba colapsando. «Ese momento llega y quien lo pagará será el trabajador de hoy», advirtió.

Redes de seguridad

Uno de los puntos más delicados de la conversación fue qué ocurriría con las personas que no han podido ahorrar. Turazzini defendió la existencia de redes de seguridad privadas, familiares, comunitarias, aseguradoras o mutualistas para cubrir situaciones de vulnerabilidad.

La autora de Soy anarcocapitalista sostuvo que esas redes han funcionado históricamente antes de la consolidación del Estado moderno y que forman parte de una visión de la solidaridad basada en vínculos voluntarios. «Nosotros los anarcocapitalistas creemos mucho en las redes de seguridad», señaló, antes de rechazar la caricatura de que su corriente desprecie la protección de los más vulnerables.

La entrevista no se quedó solo en las pensiones. A partir de esa discusión, el diálogo avanzó hacia el salario mínimo, el empleo joven, el ahorro y la vivienda, con especial atención a las dificultades de las nuevas generaciones para construir un proyecto de vida propio.

Empleo joven y salario mínimo

Turazzini defendió que la subida del salario mínimo puede tener efectos que no siempre aparecen de forma inmediata en los titulares. A su juicio, el problema no se limita al empleo destruido, sino al empleo que no llega a crearse. En ese contexto, vinculó el paro juvenil y las dificultades de acceso al primer empleo con la rigidez del mercado laboral.

Villarejo le planteó que las subidas del salario mínimo no han venido acompañadas de una destrucción evidente de empleo documentada hasta ahora. Turazzini respondió que el impacto puede ser menos visible y más difícil de medir: «Lo que veo es el empleo que no se ha creado».

El tramo final de la conversación se centró en los jóvenes que no pueden ahorrar, no pueden independizarse y dudan de que el sistema les ofrezca un futuro mejor que el de sus padres. Turazzini les recomendó cultura financiera, ahorro incluso en pequeñas cantidades y una defensa activa de la libertad individual.

«Que no deje que su vida sea gestionada por un grupo de burócratas», afirmó. «Aunque el sistema se lo haga difícil, que sea libre, inquieto e intrépido».

La entrevista dejó así una de las ideas centrales del primer episodio de la nueva etapa de La Plaza: las grandes discusiones económicas no se agotan en los modelos teóricos. Terminan siempre en el bolsillo, en la vivienda, en el empleo, en las pensiones y en la capacidad real de cada generación para decidir sobre su futuro.

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