El vertiginoso desarrollo de la inteligencia artificial: costes y soluciones

Nvidia tiene una capitalización bursátil igual al PIB de Alemania y el de Apple supera al de Japón

El índice Stanford de inversión privada en inteligencia artificial (IA) registró 344.700 millones de dólares a nivel global en 2025. Incluye capital de riesgo, fusiones y adquisiciones, salidas a bolsa e inversión directa de grandes empresas en otras corporaciones más pequeñas. Excluye la IA financiada con capital interno, I+D y gasto público.

En EE UU la cifra ascendió a 285.900 millones, China 12.400 millones, Reino Unido 5.900 millones, Francia 4.300 millones, Canadá 4.800 millones, India 4.090 millones y Alemania 3.890 millones.

Los cuatro estados de la UE con más inversión sumaron 20.900 millones. En 2024, las cifras correspondientes fueron 151.500 millones a nivel global, 109.000 por parte de EEUU, 9.390 millones en China y 19.500 millones en Europa.

La capitalización bursátil conjunta de Nvidia, Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Tesla es de 24,4 billones de dólares, superior al PIB de China

Entre 2024 y 2025 la inversión privada global incrementó un 127%, un 160% en EE UU, 32,2% en China y 7,2% en Europa. Según Ernst & Young, en el primer semestre de este año se produjeron operaciones de capital riesgo por valor de 430.000 millones de dólares. Por consiguiente, la cifra aún no publicada de Stanford para 2026 superará a la de 2025.

En China el sector público aporta más capital a la IA que el privado. Stanford estima que entre 2000 y 2023 el gobierno chino aportó 184.000 de financiación a empresas de IA.

Cerebras obtuvo en mayo 6.380 millones en su debut en el Nasdaq. Biren Technology con 825 millones, MiniMax con 711 millones, Zhipu AI con 558 millones e Iluvatar CoreX con 472 millones se estrenaron en la bolsa de Hong Kong en 2026. La salida a bolsa de Anthropic se prevé para mediados de octubre y podría captar 100.000 millones.

Algunos analistas se preguntan si la perspectiva en un plazo no lejano del despliegue eficiente y seguro de la IA en aplicaciones reales para la industria, los servicios y los particulares justifica la magnitud de dichas inversiones. Solamente el tiempo despejará dicha incógnita.

Intrusiones de modelos de IA

Pero sí podemos afirmar que la transición hacia un mundo con IA está generando unos costes.

El primero de ellos es la proliferación de hacks protagonizados por modelos de entrenamiento de la IA. Ya se han contabilizado once incidentes de brechas de intrusión de modelos de IA en otras empresas.

Anthropic/Claude es responsable de cuatro, OpenAI tres, Google Gemini tres, y Meta uno. El 23 de septiembre se reveló que por primera vez un organismo público -el sistema sanitario de Australia- había sufrido un acceso no autorizado de un modelo de OpenAI.

Anthropic reconoce que los ciberataques suceden ahora con menor intervención humana

Las empresas responsables han divulgado detalles técnicos y medidas correctivas. Pero hay insuficiente transparencia e información sobre el perjuicio causado a las empresas, el coste financiero y posible responsabilidad legal.

Hay motivos estructurales que auguran muchas más brechas. Los agentes de IA cada vez combinan más autonomía, acceso a sistemas externos y la habilidad para operar rápidamente y a gran escala. Se generan vulnerabilidades que el software tradicional no posee.

Los agentes de IA otorgan a un hacker un potente instrumento porque automatizan pasos del ataque, tales como explorar sistemas, ejecutar comandos y escalar acciones rápidamente.

El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), agencia del Ministerio de Comercio de EE UU, ha advertido que los agentes presentan riesgos singulares.

Anthropic reconoce que los ciberataques suceden ahora con menor intervención humana. No hay una cifra fiable del total de ciberataques diarios a nivel global. Pero Microsoft ha revelado que cada día se llevan a cabo 600 millones de intentos de brechas de seguridad contra sus clientes, que incluyen gobiernos, empresas y particulares.

Las autoridades investigan estos sucesos. El Ministerio de Justicia de EE UU ha afirmado que actuará si se violan leyes federales, como por ejemplo la Ley de Fraude y Abuso Informático de 1986. Fiscales generales de quince estados conjuntamente exigieron más información y responsabilidad sobre el hack contra Hugging Face.

El fiscal general de Alabama, el republicano Steve Marshall, anunció una investigación para determinar si la incursión informática de Hugging Face infringió la ley de protección de los consumidores del estado. Un subcomité del Senado presidido por el republicano Josh Hawley inició una indagación en septiembre sobre la conducta de OpenAI en relación con el ciberataque contra Hugging Face.

Las investigaciones en curso e iniciativas legislativas, como el proyecto de ley Stop Rogue AI Act, cuentan con respaldo de demócratas y republicanos. Cómo en otros ámbitos tecnológicos, las investigaciones y proyectos de ley van a la zaga del desarrollo vertiginoso de la IA.

Desacuerdo sobre regulación a nivel internacional

Hay acuerdo entre republicanos y demócratas para que NIST siga desarrollando estándares, métodos de evaluación de IA y directrices generales. Pero no sobre si NIST debe convertirse en un organismo regulador.

Algunos republicanos rechazan una agencia federal con capacidad sancionadora. Algunos demócratas creen que NIST debe mantener su carácter técnico y que la aplicación coercitiva la ejerza la Federal Trade Commission, agencia federal independiente que ya sanciona en el ámbito del consumo y competencia. Entre las empresas del sector tampoco hay unanimidad.

El CEO de Nvidia, Jensen Huang. Foto: Europa Press
El CEO de Nvidia, Jensen Huang. Foto: Europa Press

OpenAI pide una ley federal de seguridad de la IA, con requisitos obligatorios de evaluación independiente, ciberseguridad y notificación de infracciones. Pero otras corporaciones defienden que es suficiente la autorregulación.

La última legislación sustancial sobre tecnología aprobada con apoyo bipartidista amplio en EE UU fue la Ley de Telecomunicaciones de 1996. En su artículo 230 limitó la responsabilidad de las plataformas por contenidos de terceros y les permite moderarlos.

En 2025 la Cámara de Representantes aprobó una moratoria sobre regulación a nivel estatal sobre IA. Pero el Senado tumbó dicha iniciativa con un voto casi unánime de 99 a 1.

En las elecciones legislativas del 3 de noviembre los demócratas podrían recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes e incluso el Senado. Pero sus candidatos difieren sobre el grado de regulación necesaria. Algunos piden duras leyes federales y otros son partidarios de medidas más moderadas que no frenen la innovación.

Desacuerdo a nivel internacional

La Administración Trump es partidaria de fomentar la innovación y el liderazgo de EE UU en IA y generalmente se opone a trabas regulatorias. Su intervención es puntual en casos de riesgo para la seguridad nacional, la ciberseguridad o el bienestar público.

El reglamento de inteligencia artificial de la UE fue aprobado en 2024. Alemania, Francia e Italia favorecían reglas más ligeras. El Parlamento Europeo apostaba por legislación más contundente. Sus disposiciones más importantes entraron en vigor en agosto.

Su artículo 50.1 exige que los suministradores de IA deben informar a las personas cuando están tratando con IA. El proveedor puede elegir el método de identificación, pero la notificación debe ser clara, distinguible y ocurrir como muy tarde en el primer intercambio. Métodos para la identificación son chatbots, mensajes en una web o aplicación y avisos de voz.

El valor en Bolsa de Nvidia es igual al PIB de Alemania

Los contenidos desarrollados o manipulados por la IA generativa sujetos al artículo 50.2 son texto, audio, imágenes y vídeo, incluyendo deepfakes. Deben estar etiquetados como tales mediante una marca técnica legible por sistemas informáticos o software. Los deepfakes son grabaciones, imágenes o vídeos manipulados por IA que hacen que una persona diga o haga algo inventado. El Artículo 50.4 impone obligatoriedad de divulgación en el uso deepfakes.

El cumplimiento de la normativa está a cargo de las autoridades estatales de vigilancia de mercado. En el caso de España es la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial (AESIA), creada en 2023 por real decreto. La oficina de IA de la Comisión Europea supervisa modelos de IA de propósito general con riesgo sistémico.

Es evidente que la regulación europea es nueva. Sólo el tiempo determinará si disminuirá la extraordinaria cantidad de contenido en plataformas digitales inventado, superficial, potencialmente adictivo y que no aporta valor más allá de un entretenimiento de dudosa calidad.

A raíz de la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington D. C., se acordó el establecimiento de un canal de comunicación exclusivo para notificar incidencias graves cibernéticas.

El Consejo de Europa y la OECD también han establecido normas o prácticas en relación con la IA, pero hacerlas cumplir será una tarea complicada.

El extraordinario poderío de los titanes tecnológicos

Los siete magníficos siguen aumentando de tamaño. Su capitalización bursátil, ingresos, sectores de actividad e inversiones ascienden sin apenas inflexiones.

La capitalización bursátil conjunta de Nvidia (5,4 billones), Apple (4,97 billones), Alphabet (4,17 billones), Microsoft (3,83 billones), Amazon (2,69), Meta (1,91) y Tesla (1,47 billones) alcanza 24,4 billones de dólares, mientras que el PIB de China es de 19,5 billones.

Nvidia tiene una capitalización bursátil igual al PIB de Alemania y el de Apple supera al de Japón. El Nasdaq cotizó el 25 de septiembre a 27.058 puntos, cerca de su máximo histórico de 27.244 tres días antes. El peso de las empresas tecnológicas en el S&P es del 40%.

Inteligencia Artificial. Foto: Eduardo Parra / Europa Press

Alphabet, Microsfoft, Amazon y Meta son las que están invirtiendo más en construcción de centros de datos y servidores. Alphabet está gastando 220.000 millones y Amazon 200.000 millones en la expansión de Google Cloud y AWS, respectivamente.

Microsoft y Meta están construyendo fábricas de IA y entrenando a grandes modelos de lenguaje (LLM).

Históricamente, las democracias innovan más y acometen revoluciones en tecnología mejor que las dictaduras. El Internet actual es el resultado del Arpanet. Fue forjado durante la Guerra Fría por la unidad Darpa del Pentágono, universidades como MIT y Stanford y las empresas Bell Laboratories y Texas Instruments.

EE UU, Europa, Japón, Canadá, Corea del Sur y Australia pueden armonizar estándares y algunas regulaciones sobre IA. Dependerá de los posicionamientos de su población y clase política. En cualquier caso, es preferible el liderazgo de EE UU y las potencias occidentales a una regulación excesiva que allane demasiado la competencia en beneficio de China.

Pero estas consideraciones geopolíticas deberían ser conciliables con un equilibrio entre innovación y competencia justa en IA.

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