Convergència abre la vía para la sucesión de Mas

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RETIRADA DE ORIOL PUJOL

Artur Mas y Oriol Pujol en el Parlament.

15 de julio de 2014 (02:17 CET)

El partido del President Artur Mas, Convergència Democràtica, ha ido asumiendo su enorme desgaste político desde noviembre de 2012 en silencio, cuando perdió 12 diputados en las elecciones adelantadas del 25N.

Es un partido disciplinado, y la envergadura del proyecto en el que se ha embarcado, el proceso soberanista, se situaba por encima del “instrumento político”. Mas, consciente de que CiU estaba sufriendo por ese proceso, y porque está al frente del Govern, que se ha visto obligado a fuertes recortes del gasto público, no sabía cómo afrontar las tareas pendientes en la estructura de CDC.

Pero ha llegado el momento. Deja todos sus cargos el número dos de CDC, Oriol Pujol, el que estaba llamado a suceder a Artur Mas.

Elecciones municipales

El liderazgo del President Mas no se cuestiona. Será el candidato a las próximas elecciones autonómicas, cuando toquen, porque depende de él adelantarlas, y en función de cómo quede la consulta soberanista. Pero Mas sabía que la situación de Oriol Pujol Ferrusola era insostenible, y que el partido vive con mucha preocupación las elecciones municipales, en las que Esquerra Republicana puede causar un tremendo desaguisado en el territorio.

Y, tras la renuncia de Oriol Pujol, que deja su escaño, y abandona también la posibilidad de recuperar su cargo de secretario general, la dirección de CDC, con Mas al frente, ha convocado un consejo nacional para el 6 de septiembre en el que, aunque la intención sea sustituir sólo a Pujol Ferrosula, se puede abrir la caja de los truenos de su sucesión.

Lo admitió en la noche del lunes Josep Rull, secretario de organización de CDC, que comparte con Lluís Corominas, las tareas de la secretaría general. “No sólo se renovará a una sola persona, se renovará la estructura de dirección”, aseguró, con el horizonte en el congreso ordinario de 2016. 

¿Primarias o congreso extraordinario?

Algunos dirigentes habían planteado hace unos meses, como el diputado en el Congreso Carles Campuzano, que al sustituto de Pujol Ferrusola se le eligiera a través de unas primarias. O que se encarara ya un congreso extraordinario.

Rull descartó este lunes, tras la reunión de la ejecutiva del partido, ese congreso extraordinario. Pero se abre un periodo en el que, incluso en CDC, pueden surgir diversas voces que lo reclamen.

El argumento ofrecido por Oriol Pujol, y reiterado por Josep Rull, es que el partido se debe adaptar a la nueva etapa que se inicia en septiembre. Será un otoño caliente. Mas está totalmente dispuesto a firmar el decreto de convocatoria de la consulta del 9 de noviembre.

La posible derrota con Mas en 2015

Y, aunque sabe que el Gobierno central presentará un recurso ante el Constitucional, a la ley de consultas catalana y al decreto, lo quiere firmar y ver luego qué puede hacer. CiU se verá sometida, por tanto, a una gran presión. Por parte de Esquerra Republicana y de todo el movimiento independentista.

Y Mas sabe que si aguanta, y convoca elecciones anticipadas a lo largo de 2015, CiU tiene las de perder, aunque la situación económica mejore.

Felip Puig, el fontanero

Para sustituir a Oriol Pujol se dispone el propio Rull, que cobraría legitimidad. Pero también quieren ese cargo otros dirigentes, como el conseller Felip Puig, que sufre, también en silencio, por la situación del partido.

Puig sigue recorriendo el territorio. Sigue manteniendo una enorme sintonía con la militancia de CDC. Pero Puig sería la opción interna, la del ‘fontanero’ que se precisa con urgencia.

Homs y Vila, a la espera

Los nombres que diversas fuentes de Convergència ofrecen son varios. Por una parte el conseller de Presidència, Francesc Homs, que, si opta al cargo de secretario general, es también para posicionarse en buena posición frente al relevo de Mas.

Pero surgen otros dos nombres. El primero el de Santi Vila, el conseller de Territori. Fue alcalde de Figueres, pero no ha conseguido en todo este tiempo el apoyo del partido, que le reprocha, en ocasiones, una cierta candidez a la hora de negociar con los ministros del Gobierno del PP.

La opción Gordó

El otro nombre tiene más predicamento. Se trata de Germà Gordó, el conseller de Justícia. Un hombre reservado, miembro del núcleo duro de Convergència, el que preparó, precisamente, la sucesión de Jordi Pujol con la figura de Artur Mas. Gordó, Oriol Pujol, Francesc Homs y David Madí –fuera ya de la política—fueron un día un grupo homogéneo. Fueron la guardia de corps de Mas. Ahora las cosas han cambiado. Y cada uno de ellos, desde sus responsabilidades, lucha por el poder.

Una fuente del PP asegura que Gordó “ha tenido un papel relevante en los últimos meses”. Sus idas y venidas de Barcelona a Madrid, junto con Jordi Vilajoana, secretario del Govern, y un hombre de la total confianza de Mas, han sido constantes.

Gordó ha seguido y sigue en primera línea cualquier posible contacto con el Gobierno central para encontrar una salida política. Su mujer, Roser Bach, es vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), con lo que la conexión con el mundo de la justicia es muy estrecha, algo vital en estos momentos en la vida política española y catalana.

Tras el PSC, le toca a CDC


Si Gordó opta a la secretaría general de CDC, su posición no podrá ser otra que de espera ante la sucesión de Mas.
Por ello, la caja de los truenos se ha abierto en Convergència.

Ha llegado algo más tarde que en el PSC, pero ha llegado.

Los dos partidos centrales de la política catalana se han visto superados por Esquerra Republicana, que busca cómo y cuándo recoger todos los frutos.



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