¿Es posible aplicar la reforma fiscal que reclama Aznar?

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DEBATE TRIBUTARIO

José María Aznar, en la presentación de la reforma fiscal de FAES./DAVID MUDARRA

02 de julio de 2013 (22:39 CET)

“La música es buena, los técnicos, con sentido común, salvo alguna propuesta con un componente más ideológico, estarán de acuerdo, ¿pero cómo se hace, y cómo se aplica ahora?”

Esa reflexión es de Valentí Pich, presidente del Consejo General de Economistas de España, un experto en reformas fiscales, que apoya, sobre el papel, la reforma que el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, presentó este martes en la fundación del PP, la FAES. El problema que plantea Pich, y otros fiscalistas consultados, es que su aplicación se antoja muy compleja en estos momentos, con una caída de ingresos enorme, ante la falta de demanda interna.

La España de 2013 no es la España de 1996. Aznar, sin embargo, reclamó una bajada de impuestos en la línea del programa que aplicó el PP, con él de presidente del Gobierno. Pero la crisis económica ha deteriorado la situación.

Salvar a las clases medias

La reforma, elaborada por Manuel Marín, responsable de Economía de FAES, y coordinado por Gabriel Elorriaga –uno de los dirigentes del PP más moderados y proclives al pacto con Catalunya, pese a estar distanciado desde 2008 con Rajoy-- plantea una reforma en profundidad del IRPF, con una reducción del impuesto, para dejarlo en tres tramos.

Con ello se reducirían los tipos marginales de gravamen, dejando el superior por debajo del 40%. Ahora está en el 52%, y en Catalunya, con el añadido del tramo autonómico, se sitúa en el 56%.

El objetivo es “dejar de castigar a las clases medias”. La reforma plantea “recuperar y actualizar un genuino mínimo vital personal y familiar, que opere en la base imponible del IRPF, para adecuar la carga del impuesto a la verdadera capacidad económica de los contribuyentes y garantizar así la equidad horizontal”.

¿Dónde está el ahorro?

Al mismo tiempo, se plantea reducir el impuesto de sociedades, eliminando las deducciones, con la idea de ampliar las bases. El objetivo es poder, con ello, rebajar el tipo nominal entre el 20% y el 25%. Y no se deja de lado fomentar el ahorro, mejorando su fiscalidad, de cara a planes de pensiones de carácter privado.

El problema, como apunta Pich, es que “está muy bien que se trate mejor al ahorro, pero, ¿qué ahorro en estos momentos?”.

Las rebajas de impuestos, los planes de pensiones privados, la eliminación del impuesto de Patrimonio, van de la mano, en la reforma de la FAES, de “impulsar un uso más intenso de las tasas y precios públicos ligados a la prestación de servicios generales (transportes, infraestructuras, educación superior, etc) como de servicios en el ámbito local (basuras, saneamiento y depuración de aguas etc.) siempre que tengan un grado suficiente de divisibilidad”. Es decir, cobrar más por todos los servicios en función de quién lo pueda pagar.

Fomentar la inversión del capital privado

Álex de Dios, presidente de Economistes Ban, del Col.legi d'Economistes de Catalunya, ve todo el paquete “con buenos ojos”. Pero reclama medidas concretas, si es que, finalmente, esa reforma de la FAES sirve de base para la reforma tributaria que prepara el Gobierno, para las “inversiones privadas”.

De Dios considera que la financiación de las empresas, que ahora tanto necesitan, no puede llegar sólo de las entidades bancarias, y que hay mover el dinero disponible por los particulares y por las firmas de capital riesgo. Pero, para ello, hay que “promover una mejor fiscalidad para nuevos actores, como los business angels”.

Seguimos, sin embargo, en la misma línea. Pich señala que se trata de acometer reformas de gran calado, todo al mismo tiempo. “Está claro que el sistema tributario está lleno de parches, y que se necesita una reforma integral, pero, se acometerá de verdad una reforma de las administraciones públicas, dada su sobredimensión?”, asegura como una de las cuestiones clave que debe acompañar a la reforma.

Eliminar Patrimonio

Álex de Dios, y Ricardo Riverola, socio del despacho Cuatrecasas, constatan la necesidad de eliminar el impuesto de Patrimonio, recogido en la reforma de Aznar. Según de Dios, se está produciendo un hecho y es que, ante la falta de liquidez de muchas personas, se ven con verdaderos problemas para pagar la tasa por el impuesto, y “tampoco pueden vender, dada la situación del mercado”.

Pero el Estado necesita todos los ingresos disponibles. Es por ello que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ve con recelo rebajar ahora impuestos. La reforma no se acometerá de forma integral hasta el 2015, según Montoro, y en 2014 se mantendrá el gravamen complementario del IRPF.

Pese a todo, el Gobierno de Mariano Rajoy aprobará este viernes en el consejo de ministros la creación de un comité de expertos para elaborar una reforma fiscal “completa e integral”. Y Hacienda se ha comprometido a tener en cuenta la propuesta de FAES, que es, en realidad, la que pide una buena parte del PP, otra cosa es si España se lo puede permitir.

400 normas fiscales

Lo que está claro, según Pich y Álex de Dios, es que la actual situación no se puede sostener en el tiempo. Pich recuerda que entre 2009 y 2012 se han aplicado, como medidas anticrisis, “hasta 400 normas fiscales, entre administración central y autonómicas, y más de 70 sobre sociedades”.

El papel constata que sí, que las subidas de impuestos han sido “casi confiscatorias”, según De Dios. Pero nadie garantiza, no los expertos, que España consiga con esas reformas el fuelle, sin más medidas de gran alcance, para alzarse de nuevo y generar actividad.

Aznar sigue en 1996. España está inmersa en una crisis en 2013.
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