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ERC quiere arrinconar al Pdecat y lucha por el control de la ANC, para desmarcarse de Jordi Sànchez, proclive a esperar y ser ambiguo sobre la respuesta a Rajoy

Barcelona, 14 de octubre de 2017 (20:05 CET)

El soberanismo ha comenzado a despellejarse. Las horas pasan, y el presidente Carles Puigdemont debe decidir su mensaje a Mariano Rajoy: ¿se declaró o no la independencia el pasado martes en el Parlament?

En función de su respuesta el papel de la ANC será determinante. Y en la entidad soberanista la guerra ha estallado, según fuentes conocedoras de la propia ANC. Esquerra Republicana busca el control total y se desmarca de la línea de su presidente, Jordi Sànchez, un activista profesional, pero un político que sabe que se debe estar con los pies en el suelo y que arropa a Puigdemont y al Pdecat en su deseo de esperar, no precipitarse y no ponerle fácil al Gobierno la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Las presiones que recibe Puigdemont son constantes, y van en diferentes direcciones. El Pdecat quiere ser prudente. La apuesta es que el presidente gane tiempoa y traslade la presión, de nuevo, a Rajoy, con la opción de activar la declaración en el próximo pleno en el Parlament, este miércoles y jueves, día en el que Puigdemont tendrá una opción: convocar elecciones sin que se haya aplicado todavía el 155 de la Constitución, algo que se valora seriamente.

ERC quiere arrinconar al Pdecat en la ANC que se ha identificado con los pasos firmes pero prudentes de Jordi Sànchez

Pero la ANC pide ya una proclamación de la “república catalana”, como la CUP, y Òmnium Cultural, que dirige Jordi Cuixart. Y en su seno la guerra es total, lo que ha provocado una primera dimisión importante, la de Natàlia Esteve, que había estado muy cerca de Sànchez. Esquerra presiona internamente para arrinconar al Pdecat, que había sabido mantener su influencia en la entidad, de la mano de Sànchez, un hombre muy cercano a David Madí, y, a su vez, a Artur Mas.

En la reunión del secretario nacional de la ANC de este sábado la entidad ha elegido a Agustí Alcoberro como sustituto de Natàlia Esteve. El hecho es que hay suspicacias sobre el papel de Sànchez y su apoyo a las tesis de Puigdemont, que no quiere precipitarse.

La paradoja es que, en esa guerra siempre latente entre ERC y el Pdecat, los republicanos querían aparecer como la fuerza política central en Cataluña capaz de actuar como colchón moderador para poder gobernar en los próximos años. Ese ha querido ser el papel de Oriol Junqueras. Sin embargo, ahora su partido pisa el acelerador para matar definitivamente al Pdecat.

La ANC, la CUP y ERC persiguen una especie de revolución desde las calles para desestabilizar la deuda española

La ANC es crucial para buscar y organizar nuevas movilizaciones en la calle. La tesis principal que se defiende en su seno es que Puigdemont debería levantar de inmediato la suspensión sobre la declaración de independencia y proclamar la república, forzar la aplicación del artículo 155 de la Constitución y defender en la calle el nuevo estado catalán, esperando que la represión provoque la reacción de la Unión Europea y que la subida de la prima de riesgo de la deuda española fuerce a Rajoy a negociar.

 Ese es el escenario de gran parte del soberanismo, con la CUP como gran impulso y con ERC subido al carro, ante el horror que provoca todo eso en los dirigentes del Pdecat, que, con Marta Pascal y Jordi Xuclà, trata de encontrar una solución viable.

El siempre prudente Oriol Junqueras puede tener dificultades para contener a su partido. En el consejo nacional extraordinario de ERC de este sábado, Junqueras defendió que “la mejor manera de hacer la independencia es a través del diálogo”, pero para ello es necesario haber proclamado previamente la independencia, “tener como referente la construcción de la república catalana”.

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