La estrella de Núñez Feijóo brilla en Madrid y se apaga en Galicia

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La buena imagen que proyecta el líder del PP gallego se ve empañada en su feudo tras el 24-M, donde PSOE y BNG suman 52.000 votos más que los populares el 24-M

Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta, y Mariano Rajoy

en A Coruña, 27 de mayo de 2015 (20:12 CET)

Núñez Feijóo "no se presentaba a estas elecciones". Como un mantra, en el PP gallego lanzan con insistencia el mismo mensaje, el de la obviedad, para establecer una distancia casi imposible sobre un resultado electoral que ha supuesto un duro golpe para el líder de los populares gallegos. A la vez, entonan el mismo estribillo ante la debacle de las municipales y autonómicas a escala nacional, al repetir con igual firmeza que Núñez Feijóo y Mariano Rajoy "se han llevado mejor de lo que se llevan".

Si calculados son los matices que reinan desde hace tiempo en la relación entre ambos líderes, no lo es menos el recurso empleado por el presidente de la Xunta para referirse al apoyo al presidente nacional. "Mi lealtad es una forma de trabajar desde que me levanto hasta que me acuesto, no es necesario comprobarla todos los días", ha espetado a la oposición en el Parlamento, que le señalan como el bruto que "apuñalará" a Rajoy. Con distinta suerte, el puente entre ambos ha sido hasta ahora la ministra de Fomento, Ana Pastor, zamorana de nacimiento pero diputada por Pontevedra. Ella y un cuestionadísimo Alfonso Rueda, segundo en el aparato gallego, han sido el pegamento entre ambos. Hasta ahora.

La alternativa

Ante la estampida general de líderes autonómicos del PP tras el 24-M, Núñez Feijóo emerge, casi por descarte, como alternativa ante la crisis interna en el partido, una opción siempre apetecida, pero nunca admitida en público, y que se ve reforzada por su imagen en Madrid, donde ya fue presidente de Correos y antes director del antiguo Insalud. Moderado, prudente, de talante negociador y, sobre todo, de una generación llamada a marcar el futuro de los populares, el presidente gallego se apunta a los "hechos", y no solo a las "palabras", para hacer autocrítica tras la debacle.

Feijóo mira de reojo a Madrid con calculada aspiración, pero tiene la vista clavada en los resultados del 24-M en Galicia. El PP perdió poder y alcaldías como A Coruña, Santiago y Ferrol, además de dos diputaciones emblemáticas (A Coruña y Pontevedra), pero también se dejó muchos votos. Nada menos que unas 184.000 papeletas. Los populares, que mantienen en Galicia casi nueve puntos de diferencia sobre el porcentaje de voto obtenido por el partido en España, se dejaron 245 concejales en el envite.

La pérdida en casa

Pero si algo ha encendido las alarmas en las filas conservadoras gallegas es la traslación de votos a unas autonómicas, que no por compleja resulta menos llamativa. Sin contar con las Mareas, que gobernarán en A Coruña, Santiago y Ferrol, solo la suma de los votos obtenidos por PSOE y BNG (un total de 578.312) supera en algo más de 52.000 papeletas al PP. Las dos formaciones que gobernaron la Xunta en alianza entre 2005 y 2009 estuvieron por debajo del PP en las anteriores municipales. En 2011, los populares habían logrado algo más de 37.000 votos por encima de la suma de ambas formaciones. Los resultados del domingo son todo un aviso para el PP, a algo más de un año para las autonómicas gallegas.

Tanto PSOE como BNG se dejaron también muchos votos el 24-M. Los socialistas incluso pasaron a ser tercera fuerza en cinco grandes ciudades (A Coruña, Pontevedra, Santiago, Ourense y Ferrol), pero ganan concejales (58) y mejoran casi medio punto su porcentaje de voto, que incluso se situó más de un punto por encima del obtenido por los socialistas a escala nacional. El 24-M, un 39% de los votos fue para PSOE-BNG y algo más de un 35% para el PP. Para las autonómicas hay mucho tiempo, dicen los populares. Casi tanto como amenaza representan, además, las Mareas.
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