Los griegos dicen 'no' y ponen contra las cuerdas a Europa

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REFERÉNDUM GRIEGO

Manel Manchón

Un póster con la cara del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, en la fiesta de celebración de los partidarios del 'no' en Atenas
Un póster con la cara del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, en la fiesta de celebración de los partidarios del 'no' en Atenas

Barcelona, 05 de julio de 2015 (21:25 CET)

La apuesta ha sido enorme. Excesiva. Las autoridades europeas, ¡lo que incluye a Martin Schulz, el presidente del Parlamento Europeo!, se han pasado las últimas 24 horas advirtiendo a los griegos de que no debían votar otra cosa que 'sí' en el referéndum, y que, en caso contrario, ya se podían olvidar del euro.

Y los griegos han votado 'no', con una participación del 65%, y con el escrutinio de más del 60%, la distancia es tremenda: el 61% se ha inclinado por el 'no', mientras que el 39% ha votado a favor del supuesto acuerdo con Bruselas, que, sobre el papel, ya no existe 

Todos, desde Schulz, hasta los propios gobernantes de cada país, como España, con Mariano Rajoy reclamando el 'sí', presentaron a Grecia una disyuntiva: o voto afirmativo o adiós al euro. El ministro de Hacienda alemán, Wolfgang Schaüble, lo dejó claro: "que Grecia siga con o sin el euro depende de los griegos". Pero, ¿puede desterrar ahora la Unión Europa a Grecia del euro? ¿Con qué coste?

Los bancos, sin liquidez

El Gobierno griego de Alexis Tsipras ha jugado con fuego. Pero su intención es ahora, con ese refuerzo político, seguir negociando. Este mismo lunes. Con la necesidad de lograr un acuerdo muy de corto plazo que permita a los bancos griegos abrir sus puertas, sin temer un colapso.

Los bancos no tienen apenas liquidez, --sólo unos mil millones de euros-- y esa fuente sólo la puede brindar el Banco Central Europeo, que preside Mario Draghi y que no querría ser el salvador político, porque, entre otras cuestiones, ese no es su papel. Pero sí puede elevar los fondos de emergencia.


Pérdidas para Alemania

Este lunes se reúne la canciller alemana Angela Merkel con el presidente francés, François Hollande, el único gobernante que se ha mostrado algo más indulgente con Grecia. Pero también tiene previsto reunirse el consejo de gobierno del BCE, muy presionado. Si no hay ninguna medida, los bancos griegos podrían colapsar, y eso implica consecuencias no sólo para los griegos, como ha sido muy consciente de ello el propio Tsipras.

Y es que el Banco Central alemán, que capitanea Jens Weidmann, ha advertido al gobierno alemán de que la salida de Grecia del euro provocaría un agujero de miles de millones de euros en el presupuesto de Alemania.

El ejecutivo alemán cuenta con unos ingresos anuales de 2.500 millones de euros gracias a los beneficios que le aporta el Bundesbank, y, pese a las provisiones por pérdidas ante la salida de Grecia del euro, éstas serían del todo insuficientes.

El Reino Unido espera

A eso ha jugado el gobierno de Syriza. Pero la Unión Europea, que se debe a las opiniones públicas de cada uno de los países miembros, no puede ahora pasar por alto la decisión del gobierno griego.

En la esquina espera el Reino Unido, cuyo primer ministro, David Cameron, tiene previsto convocar un referéndum sobre la continuidad en la UE. Toda la construcción europea se puede poner en peligro, si no hay una reacción rápida. 

Bruselas, con Alemania a la cabeza, deberá ahora negociar, comenzando por una reestructuración de la deuda griega. Ha pasado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia, pero, desde el inicio de la crisis financiera en 2007-2008, se había optado por una patada hacia adelante que no ha resultado.

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