Los políticos de la transición se sienten acorralados y arremeten contra sus críticos

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JORNADAS DE SITGES

 Duran y Rubalcaba, se abrazan en Sitges./EFE/Susanna Sáez

31 de mayo de 2014 (01:21 CET)

La política no se hace en las redes sociales, pero no se puede hacer ya de espaldas a ellas. Los cambios tecnológicos, el acceso de nuevas generaciones de votantes, la potencia de los medios audiovisuales, y la crisis económica en España han roto todos los esquemas.

Y los protagonistas del avance democrático de España, de los que protagonizaron la transición, se sienten acorralados. Tanto, que ha surgido la autoestima, el orgullo y la reacción de quien se siente herido, frente a opciones rupturistas, como plantea el fenómeno Podemos.

Esa realidad se constató este viernes en distintos actos con la presencia de Alfredo Pérez-Rubalcaba, Josep Antoni Duran Lleida, o Miquel Roca, en el Cercle d’Economia, un lobby empresarial que ha contribuido como nadie a la modernización de la economía española, buscando siempre cómo influir en los gobiernos españoles, desde una perspectiva catalana y abierta al mundo.

Dos boxeadores en la lona

Sin embargo, ahora es también una institución que, para una parte de la sociedad catalana, y también española, representa el pasado. Esquerra Republicana, emergente y que ha sido la fuerza política más votada en las elecciones europeas, no hizo acto de presencia en Sitges. Aunque tampoco, salvo algunas excepciones – Fernández Teixidó o Imma Riera-- hubo representantes de Convergència, por aquello del distanciamiento del Cercle con la consulta soberanista.

El hecho es que la irrupción de Podemos en las europeas, alcanzando cinco eurodiputados ha provocado un terremoto en la vida política española. El periodista hispano-británico, Tom Burns Marañón, quiso ilustrar la nueva realidad. “La imagen de Rubalcaba y Duran ha sido patética, penosa, eran como dos boxeadores en la lona, cansados tras 15 asaltos”.

Rubalcaba y Duran habían debatido sobre la posibilidad de encontrar una salida al problema catalán, sobre la posible reforma de la Constitución a partir de un esquema federal.

¿Reforma de la Constitución, ahora?

Tom Burns, el periodista y escritor, participaba en una mesa sobre las reformas de las instituciones, junto al notario Juanjo López Burniol, Joan Roca, abogado e hijo de Miquel Roca, Josep Ramoneda y Víctor Lapuente, un experto en el análisis de calidad de los gobiernos, que es profesor en la Universidad de Gotemburgo. En el auditorio estaba Antoni Brufau, el propio Miquel Roca, el presidente del Cercle, Antoni Costas y Artur Carulla, entre otros empresarios.

Burns fue contundente. “¿Cómo pueden estar hablando de una reforma de la Constitución, cuando una gran parte de la sociedad catalana ya está en otra cosa, cómo pueden hablar los ‘aristócratas’ de la transición de pactos constitucionales, otra vez?” “El federalismo ya no puede encajar el nacionalismo catalán”, sentenció.

Los lamentos de Roca

Tras un debate sobre calidad democrática, protagonizado por Lapuente, que puso a España en algunos estudios al nivel de Botsuana, --el país africano es uno de los modelos en África por su modernización, como describen Acemoglu y Robinson en su libro Por qué fracasan los países, aunque todavía lejos de los países nórdicos europeos—Roca explotó:

“En España surge ahora la idea de que la transición fue un error, de que ¡cómo se pudo llegar a acuerdos y pactos!, porque no tienen ese código genético del acuerdo, fue, entonces una anomalía para muchos”, aseguró. Y cargó contra Podemos: “Le han hecho la campaña los medios de derecha, con una televisión, le han salido gratis los espacios de televisión, que es lo más caro”, añadió.

Se sintió atacado. Lleva meses Roca reivindicando la transición y el acuerdo, él, que fue, y es, según Burns, "un aristócrata de la transición".

El enojo de Duran

Duran, en el debate con Rubalcaba, y ya en el último tramo de su intervención, se soltó y rechazó “el acoso a los políticos”, por el hecho de ser políticos, y clamó en contra de reclamar una transparencia a prueba de bomba, para saber de dónde ha salido el dinero de tal o cuál político, del dinero que haya podido ganar, tratando siempre de sospechoso al político. La alusión era directa al movimiento Podemos, que aprovecha esas críticas como un bumerang contra esos mismos políticos de la transición. "Es muy fácil ir contra los políticos en una tertulia, ir en contra de las cosas, sin aportar", aseguró.

Y Rubalcaba reivindicó poder hacer lo mismo que hace 35 años. “Si fuimos capaces de acuerdos en la transición, en momentos muy complicados, ¿cómo no lo vamos a hacer ahora de nuevo?”, se preguntó.

Un apaño para seguir adelante

En una línea similar se pronunció, en el otro debate, el notario López Burniol, al reclamar “un apaño, entre Catalunya y España, que pueda durar unos 10 o 15 años más, cuando en ese momento todo haya cambiado, y se piense en otros términos”.

Esa posición la corrigió Joan Roca, un hombre joven, que constató que los acuerdos "ya no se pueden hacer entre unos pocos, hace falta mayor participación".

La voluntad del Cercle

El Cercle se siente satisfecho por los debates en la que es su 30 edición. Quiere iinfluir, considera que puede aportar razones sobre esa tercera vía, que solucione el tema catalán y los problemas institucionales del conjunto de España. Pero el momento es complejo. Y la coincidencia de dos dirigentes como Rubalcaba y Duran, que, aunque en situaciones diferentes, están los dos en retirada, han dejado una imagen extraña. Los empresarios presentes valoraron la carrera de Rubalcaba, con una ovación, que sonó a homenaje.

El acierto del Cercle fue, seguro, la presencia de Lapuente, quien, con datos, esquemas y gráficos, reclamó una mayor presencia de gerentes profesionales en las instituciones, rechazando que los funcionarios invadan la política, y que los políticos se apropien de las administraciones.

Movimiento populista

El mismo Miquel Roca se mostró indignado con la comparación con Botsuana, rechazando también, como había apuntado Lapuente, que los alcaldes tengan mucho poder, tanto como para poder llenar los ayuntamientos de asesores nombrados a dedo.

El propio Felipe González ha descalificado a Podemos, al señalar que es un movimiento populista, y que tienen como referentes a Bolivia, Venezuela o Nicaragua.

¿La repuesta de Pablo Iglesias? “González ha quedado reducido a una caricatura patética”.

Las jubilaciones

Fue Tom Burns quien plasmó el cambio generacional y político. “Pablo Iglesias ha jubilado al secretario general del PSOE, a Rubalcaba, esa es la paradoja, y jubilará a Cayo Lara, como Felipe González jubiló a Rodolfo Llopis y a Santiago Carrillo”.

Corren malos tiempos para los políticos de la transición, estén justificadas o no esas críticas. El Cercle los ha avalado este año, con la convicción de que el supuesto fin del bipartidismo es todavía una ilusión de los movimientos populistas, y de que se deberá contar con el PP y el PSOE para resolver lo que está en juego: una democracia seriamente dañada y erosionada. En los próximos meses se irá comprobando hasta qué punto los dos partidos han quedado erosionados o podrán remontar el vuelo.

Los actores principales han estado y estarán en Sitges, salvo los dirigentes de Esquerra, con los que el Cercle no ha querido contar, aunque a ERC no le interese demasiado.

Este sábado estará Mariano Rajoy, y debera también responder a las peticiones de un agudo y aplaudido Antón Costas. Porque el Cercle es plural, busca ser independiente, pero tampoco puede abarcar, ni quiere, todas las opciones. 

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