Mas exhibe su furia contra la CUP y anuncia elecciones para el 6 de marzo

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Junts pel sí no propondrá otro candidato a la CUP por "dignidad"

Artur Mas, este martes, ante de la reunión del Consell Executiu. / EFE

Barcelona, 05 de enero de 2016 (14:25 CET)

Artur Mas convocará elecciones el próximo lunes 11 de enero. Ese día se agota el plazo legal para que Cataluña tenga un nuevo presidente. Si no lo hay, y todo indica que no lo habrá, los comicios se programarán de forma automática, aunque el presidente en funciones tendrá que firmar el correspondiente decreto. Las nuevas elecciones se celebrarán el 6 de marzo, según ha explicado el propio Mas este martes tras la reunión semanal del Consell Executiu.

Pese a que sólo quedan cinco días, de los que tres son fiesta, para que expire ese plazo, Mas aún mantiene la esperanza de salvarse: "mientras hay vida, hay esperanza", ha dicho. El presidente en funciones cree que la CUP aún puede cambiar de opinión, ceder y permitir que sea reelegido presidente.

No habrá más ofertas por "dignidad"

Pero si alguien hace un movimiento, tendrá que ser la CUP, porque Junts pel sí, la lista de Mas, que incluye a CDC y ERC, no volverá a mover ficha. No hará una nueva oferta por "dignidad". "Hemos sido muy flexibles, pero hasta aquí hemos llegado, la presidencia de la Generalitat no es una subasta de pescado", ha razonado Mas.

Y ha aprovechado para repasar una a una las cesiones que Junts pel sí ha realizado en los tres meses que han durado las negociaciones. Ha recordado que los 62 diputados de su candidatura presentaron una declaración de inicio del proceso de independencia, que fue muy polémica y acabó anulada por el Tribunal Constitucional.

Moción de confianza

También ha rememorado que Junts pel sí se avino a cambiar la estructura del Govern para que hubiese una presidencia compartida. Además, planteó la posibilidad de que el nuevo Ejecutivo se sometiese a una moción de confianza a los 10 meses de su toma de posesión. Y ha reconocido que aceptó poner en marcha "una hoja de ruta para construir un nuevo Estado pese a no tener ni el 50% de los votos" a favor.

No sólo eso, Junts pel sí también aceptó iniciar un proceso constituyente tal y como quería la CUP e implantar un plan de choque social a pesar de que la Generalitat está en bancarrota. A Mas se le ha visto muy dolido porque, después de todas esas cesiones, la CUP le ha dado calabazas. Y lo ha hecho por la mínima, pues en la asamblea de hace dos semanas en Sabadell, los partidarios de investir a Mas quedaron empatados con los partidarios de no investirlo.

Error "gigante" de la CUP

El president no ha ocultado su rabia y ha acusado a la CUP de cometer "un gran error al pensar que la revolución puede hacerse con cinco diputados, con 10 si me apuras". "En la CUP ha imperado el espíritu revolucionario y el ir en contra de todo, no se dan cuenta de que ése es un error gigante", ha subrayado.

También ha reconocido un error propio, que ha extendido a los 62 diputados de Junts pel sí, el de "haber confiado en la CUP pensando que tenía sentido de país y que los tres meses de negociación eran el peaje que había que pagar, pero al final se ha impuesto el espíritu revolucionario", ha lamentado.

Cruce de acusaciones

Aunque Mas ha querido dejar la puerta abierta a que la CUP cambie de opinión, parece que la suerte está echada, que en los próximos días se sucederá un cruce de acusaciones y reproches entre Junts pel sí y la CUP, quizá también entre CDC y ERC , que finalizará el lunes cuando Mas se vea obligado a firmar el decreto de convocatoria de elecciones y arranque, de nuevo, la precampaña electoral.          
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