Primer pacto de las fuerzas no independentistas para frenar a Mas en la Mesa del Parlament

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La resaca electoral

Una imagen del pleno del Parlament.

en Barcelona, 20 de octubre de 2015 (19:22 CET)

A la espera de un acuerdo de gobierno entre Junts pel sí y las CUP, la partida política se juega en el Parlament y, en concreto, en la composición de los órganos de dirección de la Cámara.

La lista de Artur Mas, Junts pel sí, con 62 diputados y la de las CUP, con 10, suman mayoría absoluta, por lo que se daba por hecho que los independentistas se harían con el control de la Mesa y de las Comisiones y que se llevarían también la mejor parte en el reparto de senadores autonómicos y de los asientos en el hemiciclo.

Proporcionalidad y representatividad

Pero una decisión de la CUP ha abierto la caja de Pandora y ha puesto en pie de guerra a las fuerzas no independentistas. El resultado ha sido el primer pacto de los partidos no secesionistas. Ciutadans, PSC, Catalunya sí que es pot y el PP han firmado un acuerdo pidiendo que en estas negociaciones se "preserven" los principios de "proporcionalidad y representatividad".

Lo que demandan estos partidos al unísono es en definitiva que "todos los órganos parlamentarios reproduzcan proporcionalmente la composición de la Cámara sin que ninguna formación política pueda tener una mayoría absoluta que no ostenta".

El pasotismo de las CUP

¿Qué ha llevado a la toma de este acuerdo? Pues dicho llanamente: el pasotismo de las CUP. De acuerdo con los escaños conseguidos en las elecciones, a Junts pel sí le correspondía la presidencia de la Mesa, una vicepresidencia y una secretaría: tres plazas.

A Ciutadans, que cuenta con 25 diputados, la otra vicepresidencia. Al PSC, con 16 escaños; Catalunya sí que es pot, con 11 y el PP, con otros 11, les tocarían una de las tres secretarías restantes a cada uno. Las CUP se quedarían fuera del órgano de dirección del Parlament.

Los anticapitalistas desprecian el asiento en la Mesa

Pero Junts pel sí maniobró para quitarle esa secretaría al PP y dársela a los anticapitalistas de Antonio Baños. La oposición podría haber pasado por ahí, pero lo que le ha hecho llevarse las manos a la cabeza es que la CUP ha despreciado ese asiento en la mesa. Los antisistema no quieren puestos de poder porque desprecian las instituciones.

Así, Junts pel sí se ha frotado las manos porque ha pensado que se quedaría con esa cuarta plaza en la Mesa logrando una representación equivalente a la mayoría absoluta, que no tiene en la Cámara donde está a seis escaños de esa mayoría.

"Dejadez de funciones"

Pero la alegría ha durado poco en las filas de Junts pel sí. La oposición ha reaccionado rápido. No piensa permitir que los de Artur Mas tengan más presencia de la que les corresponde en el órgano de dirección de la Cámara que, al fin y al cabo, tomará decisiones de gran calado como por ejemplo la de si se debe admitir a trámite una declaración unilateral de independencia.

La oposición lamenta que las CUP hagan "dejadez de sus funciones" y demandan "responsabilidad" a los de Antonio Baños. Pero, más allá de las críticas han tomado la decisión de unirse en contra de un reparto de cargos que consideran injusto.

¿Mayoría no independentista?

Si la CUP se mantiene en su pasotismo y no secunda a Junts pel sí en estas negociaciones, las fuerzas no secesionistas podrían ganar esta primera partida al imponerse en la Mesa con una mayoría de cuatro representantes frente a los tres de Junts pel sí.     

       

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