l presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el expresidente Carles Puigdemont. EFE

La última pataleta de Puigdemont: retirar la palabra a Torra

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El expresidente catalán Carles Puigdemont dejó de hablar durante dos semanas con su sucesor, Quim Torra, por retirarle su escolta

Barcelona, 21 de agosto de 2018 (09:48 CET)

Nueva pataleta de Carles Puigdemont. La decisión del presidente de la Generalitat, Quim Torra, de acatar la orden del ministerio del Interior de retirar la escolta al expresidente Puigdemont abrió una brecha entre los dos dirigentes soberanistas. Durante dos semanas el mandatario huído de la justicia dejó de hablar a su sustituto.

Puigdemont está decepcionado por la retirada de la protección policial, al entender que por su condición de expresidente debería mantener la escolta, según El Confidencial,  No opina así el ministerio del Interior, que en aplicación de un informe de la Abogacía del Estado considera que no resulta posible proteger a un fugado de la justicia con cargo a las cuentas públicas.

La Generalitat respetó el criterio del Gobierno y su única respuesta fue una carta con fecha del 10 de agosto del consejero de Interior, Miquel Buch, para asolicitar el envío de armas a Bélgica, un permiso denegado por Interior, por lo que los mossos que custodian a Puigdemont en su huída son voluntarios que carecen de autorización para portar armas.

Puigdemont y Torra vuelven a hablar el 17-A

Los contactos entre los dos mandatarios se enfriaron pero tras el 17 de agosto la relación se ha retomado, según el medio digital. Para complacer al expresidente, uno de sus asesores, Josep Lluís Alay, percibe un sueldo público de la Generalitat de 60.000 euros anuales y ocupa un despacho en el Palau Centelles de Barcelona, pese a que Puigdemont reside en Bruselas.

Además, Torra ha evitado ocupar el despacho que le correspondería como presidente catalán y, aunque se ha hecho la foto oficial como máximo representante del gobierno autonómico, la imagen no se ha colgado en la web de la Generalitat ni se ha distribuido entre los distintos departamentos de la administración. Los despachos y edificios públicos mantienen el retrato del expresidente fugado.

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