Panorámica de Can Juncadella, en la costa de Lloret de Mar.

¿Quién se esconde en la villa más lujosa y blindada de Lloret?

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El grupo municipal de ICV exige que se controlen los decibelios de las fiestas de Can Juncadella, donde pasan el verano familiares del presidente del Kazajistán

Barcelona, 11 de agosto de 2016 (01:00 CET)

En la cala Canyelles, de Lloret de Mar (Gerona), se registra en los últimos días un incesante movimiento de embarcaciones que conectan la mansión de Can Juncadella con un yate de grandes dimensiones anclado a una milla de distancia.  

Can Juncadella es una babilónica villa situada en la cima de un promontorio boscoso, protegida por rigurosas medidas de seguridad, que incluyen vigilantes armados, cámaras y una valla que rodea las 20 hectáreas de la finca. Nadie puede adentrarse por sus confines. La propiedad está inscrita a nombre de la mercantil Flinder Data, pero en los círculos políticos de Lloret de Mar se asegura que quienes la disfrutan son  familiares de Nursultán Nazarbáyev, presidente de la ex república soviética del Kazajistán desde hace 26 años.  

La mansión es un foco de conflictos judiciales  

Vecinos de Lloret de Mar relatan que, como cada agosto, se ven lujosos yates en la recóndita cala Canyelles, a los pies de Can Juncadella, aunque sus ocupantes se mueven en la más absoluta discreción. La mansión se ha convertido en un foco de conflictos judiciales, pero, hasta ahora, sus misteriosos propietarios siempre han ganado.  

El Ayuntamiento de Lloret de Mar intentó reabrir este verano el tramo del camino de ronda que atraviesa la finca de Can Juncadella, que está cerrado al público desde que hace siete años los kazajos se instalaron en esta mansión de más de 3.000 metros cuadrados construidos, que cuenta con 13 habitaciones, una veintena de cuartos de baño, piscinas, teatro y spa. El pasado junio, el Juzgado Contencioso número 3 de Gerona dejó en suspenso la apertura forzosa del camino.  

Los concejales de Inicativa piden que se hagan controles acústicos  

Ahora, el grupo municipal de Iniciativa, en la oposición, ha presentado alegaciones al mapa acústico del municipio para que se controle el ruido en el macizo de Cadiretes, un paraje que está protegido por diversas normativas ambientales en medio del cual se encuentra Can Juncadella.

En declaraciones a Economía Digital, el concejal Xavier Rodríguez Pacios, de ICV, indica que los propietarios de la mansión han hecho caso omiso de las normativas urbanísticas, por lo que ahora pretenden controlar el ruido que hagan para que se enteren que están dentro de un espacio protegido ambientalmente.  

En Can Juncadella se realizan fiestas privadas, algunas incluso con fuegos artificiales. No obstante, lo que le preocupa a la oposición no es el ruido, sino la manga ancha urbanística que tuvieron los propietarios de la mansión en tiempos del alcalde convergente Xavier Crespo, condenado el año pasado a más de nueve años de inhabilitación por aceptar regalos de un empresario ruso al que dispensó un trato de favor. Crespo ajerce ahora de médico traumatólogo.

El Parlamento catalán llegó a exigir hace tres años la paralización de las obras de ampliación de Can Juncadella. La entidad ecologista SOS Lloret presentó diversas denuncias en los tribunales, pero sin consecuencias.  

Una finca con mucha historia  

Como administradora única de Flinder Data aparece Olga Aristova, una ejecutiva empresarial residente en Cataluña, que el año pasado substituyó en este mismo cargo a Assylbek Karibayev, vinculado a una petrolera kazaja. No obstante, en los círculos políticos locales siempre se ha relacionado la mansión con el presidente Nazarbáyev y, más concretamente, con uno de sus yernos.  

Can Juncadella tiene una curiosa historia. Fue construida entre 1944 y 1946 por el industrial textil Josep Maria Juncadella Burés, esposo de la célebre novelista Mercedes Salisachs (1916-2014). En la década de los ochenta, la corporación japonesa WDI compró la casa, que convirtió en el Grace International Collage, una elitista escuela internado para jovencitas japonesas, que en su mayor parte eran hijas de directivos de multinacionales niponas. Marta Ferrusola, la esposa del ex presidente Jordi Pujol, figuraba como presidenta honorífica. La escuela fracasó y cerró sus puertas. Después de estar años cerrada, fue adquirida por Flinder Data. Ahora es la mansión más lujosa y blindada de la costa catalana.
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