El conseller de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia, Ernest Maragall, intervieniendo en comisión en el Parlament para informar sobre la reunión de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat del 1 de agosto

Quim Torra lleva las 'embajadas' más lejos que nunca

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La Generalitat anuncia que abrirá nuevas delegaciones en Riga y Beirut, y prevé expandir la red paradiplomática por Oriente Medio, Asia y América Latina

Iván Vila

Economía Digital

El conseller de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia, Ernest Maragall, intervieniendo en comisión en el Parlament para informar sobre la reunión de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat del 1 de agosto

Barcelona, 20 de noviembre de 2018 (20:59 CET)

Sin prisa pero sin pausa, el gobierno de Quim Torra sigue adelante con sus planes para volver a desplegar su red paradiplomática a nivel internacional, que avanzan más despacio de lo anunciado pero que ya incluyen no solo reabrir las delegaciones en el exterior que fueron desmanteladas durante el periodo de aplicación del 155, sino ir más allá y crear otras nuevas

Así lo anunció este martes la consellera de Presidencia y portavoz del gobierno catalán, Elsa Artadi, después de que el gobierno catalán aprobara la segunda tongada de aperturas de las también conocidas como "embajadas catalanas", pese al informe contrario a las mismas emitido por el ministerio de Asuntos Exteriores.

Cuando se complete esa segunda fase del despliegue exterior de la Generalitat, se habrá culminado la llamada etapa de "restitución", aunque las 11 delegaciones que entonces habrá abiertas —sin contar la de Bruselas, que tiene otro estatus y no fue desmantelada— no serán las mismas que fueron cerradas por el gobierno de Mariano Rajoy.

Embajadas nuevas en Riga y Beirut

El segundo paquete de aperturas incluye las de las oficinas de Portugal, los Balcanes, Europa Central y los Países Nórdicos. Las tres primeras volverán a levantar la persiana en las mismas localidades en las que ya estaban ubicadas hasta su desmantelamiento: Lisboa, Zagreb y Viena. La cuarta, en cambio, cambia de ciudad e incluso de país. Si desde su inauguración, en 2017, y hasta el 155, estuvo radicada en Copenhague, ahora la sede pasa de la capital danesa a la de Suecia, Estocolmo.

Las otras dos delegaciones que se abrirán en la fase 2 se situarán en ámbitos donde hasta ahora la Generalitat no había tenido presencia: Riga y Beirut. La oficina de la capital de Letonia asumirá la representación en los Países Bálticos, la del Líbano en la zona del Mediterráneo oriental. A cambio, la Generalitat ha descartado reabrir las oficinas que tenía en Varsovia (Polonia) y la segunda que tenía en Estados Unidos, la de Nueva York.

En una tercera fase, que ya será de expansión, el gobierno catalán prevé abrir nuevas sedes en Oriente Medio, los países asiáticos o América Latina.

El adiós de Maragall

Esa activación de la fase 2 es la última medida impulsada desde el departamento de Acción Exterior por el conseller Ernest Maragall, que tiene previsto formalizar su renuncia tras el pleno del Parlament de esta semana para centrarse en su papel de alcaldable de ERC por Barcelona.

Maragall anunció en junio la reapertura de las seis primeras delegaciones, que entonces dijo estarían operativas en un periodo de entre do y tres semanas, pero el proceso se ha ralentizado, y por ahora, se han inaugurado cuatro: las de Berlín, Londres, Roma y Washington. Las otras dos, las de Ginebra y París, aún no han arrancado, aunque la Generalitat espera activarlas en breve y ya ha nombrado a los delegados en Suiza y Francia.

El gobierno de Pedro Sánchez ha llevado a los tribunales la reapertura de esa primera tongada de delegaciones por una cuestión formal: la Generalitat no la notificó previamente al ejecutivo central, como es preceptivo. Y, por lo que respecta tanto a esas oficinas como a las que vendrán, el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha advertido que volverá a recurrir a los tribunales si entiende que no se ciñen a sus competencias estatutarias.

Una partida de 6,55 millones

La Generalitat puede financiar la reactivación de la red de pseudoembajadas porque en los presupuestos de 2017, que fueron prorrogados este año, ya contaba con una partida de 6,55 millones de euros destinados a ese fin, y que daba para sufragar los gastos de la docena de delegaciones que, contando con la de Bruselas, la Generalitat llegó a tener abiertas ese año. 

Como, tras las dos primeras fases, volverán a ser doce las oficinas abiertas —contando la de Bruselas—, el gobierno catalán podría costear los gastos del despliegue a lo largo del año que viene aunque tuviera que volver a prorrogar las cuentas. Pero sí necesitaría unos nuevos presupuestos para incorporar el gasto de las delegaciones de la tercera fase. Aunque, si nos guiamos por el ritmo de reaperturas mantenido hasta ahora, bien podría ser que esa etapa ya de expansión se quedara en stand by hasta 2020.

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