El portavoz y diputado en el Congreso Gabriel Rufián, durante su declaración como testigo en el juicio del procés en el Tribunal Supremo.

Rufián da la mano a todos excepto a Santi Vila

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El diputado de ERC abandonó el Tribunal Supremo estrechando la mano a todos los acusados, salvo a Santi Vila. Urkullu hizo lo contrario

Economía Digital

El portavoz y diputado en el Congreso Gabriel Rufián, durante su declaración como testigo en el juicio del procés en el Tribunal Supremo.

Madrid, 28 de febrero de 2019 (17:00 CET)

Los gestos, y no sólo las declaraciones, están siendo también grandes protagonistas en el juicio del 'procés' en el Tribunal Supremo. Lo fue durante la primera semana el saludo de Quim Torra sin respuesta de Oriol Junqueras, que evitó girarse para dirigir algún gesto al presidente de la Generalitat.

Este jueves las cámaras han captado el intencionado despecho del diputado de ERC Gabriel Rufián con el exconseller del Pdecat Santi Vila. Rufián se ha especializado estos años en los golpes de efecto, en los cortes para las cámaras y en los tweets explosivos.

Su última función consistió en declararar —no sin antes decir que le resultaba "una vergüenza" la presencia de Vox como acusación popular— y en abandonar la sala con un apretón de manos dirigido a todos y cada uno de los acusados, salvo a Santi Vila, quien arrastra en las filas soberanistas la fama de "traidor" por haber dimitido en el último instante del desafío rupturista. Rufián estrechó la mano de todos, pero a Vila le negó el saludo aunque pasó justo por su lado.

En este vídeo se puede apreciar el desaire de Rufián, que contrató con la actitud del lehendakari Íñigo Urkullu, que adoptó la actitud contraria:

Acabada su testifical, Urkullu se dirigió hacia la salida y dio la mano a Santi Vila, famoso en aquellos días de vértigo de octubre por haber tendido puentes con dirigentes de PP y PSOE para evitar la aplicación del artículo 155 y famoso también por haber intentado que el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, pusiera fin al desafío con la convocatoria de elecciones anticipadas.

A Vila se le ha visto particularmente solo en los pasillos y estancias del Tribunal Supremo. El resto de acusados no lo tratan como a uno de los suyos porque el exconseller de Empresa evitó la cárcel y porque no ha reparado en críticas hacia la vía unilateral que siguió el gobierno de Puigdemont.

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