Torra y Puigdemont, en uno de sus encuentros en Berlín. EFE

Torra convierte su fracaso con el Rey en una película de suspense

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Torra mantiene el misterio de su presencia en la inauguración de los Juegos Mediterráneos, presidida por el Rey, para ganar protagonismo

22 de junio de 2018 (04:55 CET)

A falta de iniciativas que vender al gran público y de proyectos por concretar, Quim Torra —convenientemente asesorado por Carles Puigdemont— ha decidido convertir su fracaso con el Rey en una película de suspense.

Torra pretendía que Felipe VI fuera un actor más en la crisis catalana pero no se ha salido con la suya. Pretendía que el Rey le concediera un aparte esta noche, durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Mediterráneos en Tarragona, pero no lo ha logrado. El Gobierno, responsable último de un rey que reina pero no gobierna, no ha caído en la trampa de Torra

Torra, a falta de concretar proyectos, busca golpes de efecto

Se sabe que la política discurre siempre sobre tres pistas: una donde se hacen cosas, otra donde se dicen y una última donde se escenifican. Torra apenas transita sobre la primera pista —la más exigente— y se mueve erráticamente por las otras dos. Este viernes, sin embargo, pretende un gran golpe de efecto en el escenario, sea con su presencia o sea con su ausencia.

El presidente de la Generalitat ha optado por dejar en el aire hasta el último instante su asistencia a la ceremonia de los Juegos Mediterráneos, presidida por el Rey. Tiene tomada su decisión, pero se niega a revelarla. Quiere el protagonismo para sí.

Las trabas de Puigdemont

Puigdemont no se lo ha puesto sencillo. Hace apenas 24 horas, se apresuró a conceder declaraciones a El Nacional para arremeter contra Felipe VI: "No es el Rey del diálogo, es el Rey del 'A por ellos'". En este contexto debería verse hoy las caras, si es que la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, acierta: "Torra no puede dejar de luego el espíritu de los Juegos. Acudirá".

La Generalitat ha intentado exprimir la cita con el Rey durante toda esta semana. Se sacó de la manga una misiva al monarca firmada por Torra y sus dos antecesores, Carles Puigdemont y Artur Mas, que arrancaba con una sucesión de reproches para acabar pidiéndole una charla. 

La delegada del Gobierno en Cataluña pronostica que Torra acudirá al encuentro del Rey

El intento de cita, como es sabido, no tuvo ningún recorrido. La Casa del Rey le pasó la pelota a la Moncloa y el Gobierno actuó con el manual en la mano: no. Pero seguramente eso era lo de menos. Para la Generalitat, de lo que se trata, es de dar la sensación de mantener las espadas en alto para satisfacer al soberanismo más exigente y, al mismo tiempo, protegerse de quienes censuran su intransigencia.

No, no es un sudoku fácil de encajar. Es más, se corre el riesgo de acabar por no convencer a nadie. Pero ese es el juego al que el gobierno de Torra parece entregado a la espera de un plan para la legislatura que sigue en la carpeta de tareas pendientes.

 

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