El ex primer ministro francés Manuel Valls, en un acto en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), en el que ha anunciado su intención de optar a la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales de 2019

Valls esconde a Ciudadanos en su candidatura

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El ex primer ministro francés minimiza el apoyo de Cs en su presentación como alcaldable por Barcelona e insiste en ser un candidato "independiente"

Iván Vila

Economía Digital

El ex primer ministro francés Manuel Valls, en un acto en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), en el que ha anunciado su intención de optar a la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales de 2019

Barcelona, 25 de septiembre de 2018 (21:00 CET)

Fue Albert Rivera quien primero lanzó su nombre como posible alcaldable, pero Manuel Valls, que primeró sonó en clave de fichaje estrella de Ciudadanos (Cs), ha acabado por lanzar el guante a Ada Colau por la alcaldía de Barcelona como un independiente y minimizando el apoyo, que lo tiene, del partido naranja.

El desmarcaje, como si entendiera el ex primer ministro francés que la formación de Rivera es veneno para la taquilla, o cuanto menos le limita la capacidad de sumar apoyos transversales, se reflejó en su discurso, pero también, y antes que nada, en la puesta en escena. Valls ha comparecido tras un atril con el mensaje Valls BCN 2019 como único mensaje.

De Cs, casi ni rastro, salvo por la presencia de alguno de sus integrantes, como el diputado Nacho Martín Blanco. Tampoco en el discurso del alcaldable. Y eso que tanto Rivera como la jefa de filas de la formación naranja en Cataluña, Inés Arrimadas, le agradecieron vía Twitter su paso al frente.

 

Valls, en cambio, apenas les dedicó una frase. "Habrá partidos que me darán apoyo, como lo ha hecho públicamente Ciudadanos, pero mi deseo es que sean muchos más. Tenemos tiempo, quedan muchos meses. Algunos han dicho que no, pero estoy abierto", ha dicho, en referencia al PP, cuyo líder, Pablo Casado, cerró esa puerta el domingo.

El ex primer ministro francés quiere minimizar el protagonismo de Cs en su candidatura porque es la única manera de captar esa atención de otros sectores políticos y sociales. Sabe Valls que no le basta con los votos de la formación de Rivera para disputarle la alcaldía a Colau. De ahí su insistencia en montar una plataforma tan “transversal” e “inclusiva” como le sea posible. "Soy un candidato independiente", insistió.

El desmarcaje se extendió al argumentario. Valls cumplió el guión en lo que respecta a los reproches al independentismo, pero antes que recrearse en ellos, prefirió desplazar el foco hacia la bateria de asuntos que protagonizan la agenda política barcelonesa, surfeando por la inseguridad, los narcopisos, el turismo, el top manta o los retos del Área Metropolitana. "Quiero un proyecto de ciudad integrador que tenga Barcelona como único eje", insistió.

Colapso en los accesos

Valls anunció que se quedará en la capital catalana "pase lo que pase". "Es una opción de vida, un acto de fe en Barcelona", dijo. Lo que no aclaró es si, pase lo que pase, también se quedará en el consistorio.

Tal vez lo aclare en la rueda de prensa que tiene previsto dar este miércoles después de que la mayor parte de la prensa no pudiera acceder al acto, celebrado en la sala Mirador del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), un pequeño espacio con capacidad para acoger a 130 personas, pese a que el equipo de comunicación de Valls admitió que había 80 medios acreditados y habían invitado a 80 personas. O el plan era asegurarse el colapso y las imágenes de gente embutida a las puertas sin poder acceder a la sala para vender que la presentación desbordó las espectativas, o alguien no sabe sumar. 

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