ERC se divide tras el pacto entre Marta Rovira y Carles Puigdemont

El acuerdo de legislatura incluía la investidura a distancia de Puigdemont

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Tan definitivo era el acuerdo de legislatura alcanzado entre Carles Puigdemont y Marta Rovira que sus equipos de prensa ya preparaban este miércoles la correspondiente nota para difundirla a los medios. El ex presidente de la Generalitat y la secretaria general de ERC habían firmado la noche del martes en Bruselas un documento con tres puntos esenciales, pero la maquinaria de comunicación de Junts per Catalunya tuvo que echar al freno tras comprobar que voces de Esquerra desmentían un pacto para investir a Puigdemont a distancia.

Fuentes de Junts per Catalunya confesaron a Economía Digital su asombro por la situación creada, pero sus dirigentes optaron por no polemizar en público para no agravar la situación y no entorpecer todavía más la puesta en marcha de la legislatura. Las mencionadas fuentes aseguraron que el pacto incluye al menos tres acuerdos: la investidura a distancia de Puigdemont, el reparto de cuatro sillas de la Mesa del Parlament (dos para cada formación con la presidencia para ERC) y la distribución de las consejerías de la Generalitat al 50%.

Existe un documento firmado que prueba el pacto de los independentistas

Pero la investidura a distancia aceptada por Rovira hizo saltar las alarmas en ERC, que no quiere dar pasos en falso de momento ni exponerse a nuevos castigos judiciales en la entrada de la legislatura. Esquerra evitó realizar aclaraciones de forma pública, pero fuentes del partido aseguraron a este medio que no había un acuerdo sino una propuesta de Puigdemont para una investidura telemática o bien una delegada (que consistiría en que un diputado de Junts per Catalunya interviniera en su nombre ante el Parlament). ERC contempla con dudas ambas opciones y, según confirmó a Economía Digital, está estudiando junto a sus servicios jurídicos «la viabilidad de las propuestas» de Puigdemont.

Junts per Catalunya interpretó todo ello como la prueba de «un tsunami interno» en ERC y también como un nuevo tropiezo de Rovira, que ya tuvo que dar un paso atrás durante la campaña electoral para dejar un mayor protagonismo al ex consejero de Justicia Carles Mundó, ahora retirado de la política.

En este contexto deben culminar las negociaciones Junts per Catalunya y ERC, que solo están de acuerdo en que la legislatura debe ponerse en marcha el próximo día 17 con la sesión constitutiva. Antes, sin embargo, debería clarificarse la investidura del presidente de la Generalitat, un tema que preocupa a todos excepto a uno: Puigdemont. El líder independentista, ufano con su resultado electoral, no teme el bloqueo. Se siente fuerte porque los suyos no pueden descabezarle, ya que sería tanto como triturar el relato de «la restitución del gobierno legítimo». 

 

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