Boluda pide al Gobierno más apoyo a las navieras ante el coste de la descarbonización
La patronal de navieros reclama recursos suficientes para afrontar la transición energética y un marco regulatorio “estable y previsible”
El presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), Vicente Boluda. (Jorge Gil / Europa Press)
La Asociación de Navieros Españoles (Anave), presidida por Vicente Boluda, reclama al Gobierno un mayor apoyo al sector para afrontar las elevadas inversiones que exige la descarbonización del transporte marítimo. La patronal advierte de que no resulta razonable incrementar las exigencias económicas sobre las compañías sin articular, al mismo tiempo, mecanismos eficaces que faciliten la transición.
El aviso llega en el editorial de septiembre de Anave, en el que la patronal de navieros presidida por Boluda analiza el inicio del nuevo curso para la política marítima española y constata que todavía existen “demasiadas asignaturas pendientes”. La organización recuerda que ha transcurrido más de un año desde la publicación de la Estrategia Marítima de España 2025-2050 y señala que el principal desafío continúa siendo “traducir sus objetivos en medidas concretas y, sobre todo, en resultados”.
Entre las iniciativas actualmente en marcha, Anave destaca la futura orden de ayudas a la descarbonización del transporte marítimo, recientemente sometida a consulta pública. La patronal considera que el programa puede suponer un avance, pero advierte de que su eficacia dependerá de cómo termine configurándose.
“Será necesario que el programa disponga de recursos suficientes, responda a las características específicas de las inversiones navieras y permita apoyar proyectos que puedan acometer los armadores españoles”, sostiene el editorial.
Las navieras reclaman ayudas para financiar la descarbonización
La patronal de navieros presidida por Boluda pone el foco especialmente en el volumen de inversión necesario para adaptar las flotas. Según Anave, “la transición energética exige inversiones muy elevadas en nuevos buques, equipos, tecnologías y combustibles”, una situación que se produce además en un contexto de “notable incertidumbre” sobre qué soluciones tecnológicas terminarán consolidándose y sobre la evolución de la regulación internacional.
Ante este escenario, la organización lanza una advertencia directa sobre el reparto del esfuerzo económico de la transición. “No parece razonable exigir a las navieras un esfuerzo económico creciente para descarbonizarse sin asegurar, al mismo tiempo, mecanismos eficaces que faciliten esa transformación”, señala.
Anave también reclama que la política marítima española aporte certidumbre a las empresas en un momento en el que las compañías deben tomar decisiones de inversión con horizontes de muy largo plazo. La asociación subraya que, precisamente porque las navieras trabajan en un mercado global sobre el que España dispone de una capacidad de actuación limitada, las decisiones nacionales deberían evitar introducir obstáculos adicionales.
En este sentido, pide “evitar que la regulación y los procedimientos administrativos añadan nuevas dificultades a la planificación empresarial”. Las inversiones en nuevos buques, tecnologías y combustibles, recuerda la patronal, “se deciden con muchos años de antelación y necesitan un marco competitivo, estable y previsible”.
Ormuz, el mar Rojo y Panamá elevan la incertidumbre del transporte marítimo
La reclamación se produce además en un escenario internacional que Anave califica de “especialmente complejo”. Las últimas previsiones de Clarksons recogidas por la asociación apuntan a que la demanda mundial de transporte marítimo apenas crecerá un 0,2% en toneladas en 2026, aunque las toneladas-milla avanzarán un 1,5% como consecuencia de unas rutas más largas y de las ineficiencias derivadas de los conflictos que afectan a algunas de las principales vías marítimas.
La reducción de los tránsitos por el estrecho de Ormuz, los ataques y desvíos de tráfico en el mar Rojo y las nuevas restricciones en el canal de Panamá están alterando los flujos de mercancías. Según Anave, esta situación “incrementa los costes, dificulta la planificación de los servicios y añade incertidumbre a las cadenas de suministro”.
La patronal advierte asimismo de que el repunte registrado en algunos mercados de fletes no debe interpretarse necesariamente como una señal de fortaleza del comercio mundial. A su juicio, responde en buena medida “a la pérdida de eficiencia de la flota, al alargamiento de las rutas y a una menor disponibilidad efectiva de buques”.
Anave reclama que la Estrategia Marítima pase de los objetivos a los resultados
Junto a las ayudas a la descarbonización, Anave señala como otra de las tareas pendientes la creación del Comité Asesor Marítimo previsto en la Estrategia Marítima. La patronal de navieros presidida por Boluda considera que este organismo deberá ser “algo más que un órgano consultivo que se reúna ocasionalmente” y reclama que tenga actividad regular, capacidad para supervisar la aplicación de las medidas y mecanismos para conocer su grado de ejecución y sus efectos sobre la competitividad del sector.
Para Anave, España tiene un margen limitado para actuar frente a perturbaciones internacionales como los conflictos que alteran las rutas marítimas, pero sí puede intervenir sobre las condiciones internas en las que operan sus empresas.
“Sí podemos, sin embargo, procurar que las decisiones que dependen de nosotros contribuyan a que la marina mercante española esté mejor preparada para afrontar estos cambios”, concluye el editorial.