Sal Costa dice adiós a Barcelona tras un ERE y Alicante emerge como destino de su producción

Sal Costa está ultimando el desmantelamiento de su fábrica emplazada en los terrenos del Puerto de Barcelona

Sal Costa. Comunitat Valenciana.

No son pocas las casas que cuentan con un bote de sal con el emblemático envase decorado con la gaviota. Sal Costa, propiedad de la multinacional francesa Salins desde hace más de una década, está ultimando el desmantelamiento de su fábrica emplazada en los terrenos del Puerto de Barcelona, una situación que le ha empujado a aplicar un ERE.

Así lo recoge Crónica Global, que señala que entre los motivos que han llevado a la compañía ha marcharse de Barcelona figura la caducidad de un contrato de concesión tras más de cinco décadas de actividad, pero también el desgaste de las instalaciones que se encuentran en una zona en la que se están llevando a cabo varios trabajos de construcción.

En este contexto, Sal Costa ha optado por abandonar la ciudad condal y trasladar sus oficinas centrales y la división de procesamiento de sal de mesa fuera de la comunidad autónoma. La marcha de la popular marca de sal se lleva gestando desde hace cerca de un año, si bien las previsiones apuntan a que la retirada total del equipamiento tendrá lugar en los próximos meses.

Reestructuración laboral

El fin de la actividad productiva en el recinto portuario ha desencadenado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de extinción, una medida que se ejecutó antes de desmontar las instalaciones ubicadas en el Puerto de Barcelona.

La empresa no ha precisado el impacto exacto sobre la plantilla, que integran cerca de 40 empleados, ni tampoco ha concretado si se ha articulado algún plan de recolocación para parte de los trabajadores

Por el momento, no se ha precisado el impacto exacto sobre la plantilla, que integran cerca de 40 empleados, ni tampoco se ha concretado si se ha articulado algún plan de recolocación para parte de los trabajadores.

Desgaste de las instalaciones

Factores técnicos y medioambientales han resultado determinantes en la clausura de las instalaciones. Al encontrarse ubicadas en las instalaciones portuarias, el paso del tiempo y la constante exposición a la humedad marina y la salinidad han provocado un severo deterioro en la infraestructura.

Sal Costa. Foto: Sal Costa. ERE.
Factores técnicos y medioambientales han resultado determinantes en la clausura de las instalaciones. Foto: Sal Costa.

Consecuentemente, la planta de producción requiere de un nivel de inversión para llevar a cabo un proceso de modernización integral que la empresa no puede asumir en estos momentos. Ante el dilema de financiar una reconstrucción millonaria o reubicar las operaciones, el grupo ha optado por el abandono definitivo del emplazamiento.

Alicante se perfila como principal alternativa de producción

Hasta la fecha, la factoría barcelonesa era el eje neurálgico de Sal Costa. Allí se recibía la sal a granel para someterla a los procesos de refinado, secado, aromatización y posterior envasado en formatos destinados tanto al canal minorista como a la hostelería.

Con el cierre de la fábrica, el grupo pierde su principal infraestructura industrial en territorio catalán, por lo que su presencia regional queda relegada a la división de sal industrial en el Bages y a servicios logísticos externalizados en Badalona.

El cierre de la factoría comporta la pérdida de la principal infraestructura industrial de la marca en territorio catalán

La dirección del Grupo Salins no ha dado a conocer donde emplazará su nueva sede productiva, si bien por el momento todo apunta a que reorganizará su operativa en Salinas de Torrevieja, en Alicante, donde dispone de capacidad de extracción y refinado.

El fin de un legado industrial de casi dos siglos

La trayectoria de Sal Costa hunde sus raíces en 1846, cuando una sociedad mercantil constituida por Onofre Caba y dos socios comenzó a distribuir legumbres, arroz y sal en Barcelona. El comercio salinero fue ganando tracción hasta culminar en 1925 con la creación oficial de la marca Sal Costa, que recientemente cumplió un siglo de vida

En 1994, la firma catalana pasó a formar parte de la alemana Südsalz, hasta que en 2016 pasó a integrar el portafolio del Grupo Salins. Así las cosas, la marcha de Barcelona supone el cierre de un capítulo en la historia de la emblemática marca de sal.

Historias como esta, en su bandeja de entrada cada mañana.

O apúntese a nuestro  canal de Whatsapp

Deja una respuesta

SUSCRÍBETE A ECONOMÍA DIGITAL

Regístrate con tu email y recibe de forma totalmente gratuita las mejores informaciones de ECONOMÍA DIGITAL antes que el resto

También en nuestro canal de Whatsapp