El sistema con el que Mercadona te devuelve dinero por reciclar y que debería llegar a España antes de noviembre

El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) es una fórmula que busca fomentar el reciclaje mediante un pequeño incentivo económico

Un hombre recicla una botella en una máquina expendedora inversa en Polonia

Un hombre recicla una botella en una máquina expendedora inversa en Polonia. Pexels

Mercadona activó este año un nuevo sistema que cambia la forma en la que los consumidores se relacionan con los envases. La cadena valenciana ya devuelve dinero a sus clientes en Portugal por reciclar latas y botellas vacías. Una medida que, aunque de momento se limita al país vecino, tiene fecha marcada para implantarse también en España.

La iniciativa responde a la puesta en marcha del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), una fórmula que busca fomentar el reciclaje mediante un pequeño incentivo económico. Su funcionamiento consiste en que el cliente paga un depósito adicional al comprar determinados envases y lo recupera al devolverlos en buen estado en máquinas habilitadas en los supermercados.

La compañía española presidida por Juan Roig comenzó a aplicar este sistema el pasado 10 de abril en una de sus tiendas en Caldas da Rainha, en Portugal, y ya lo ha extendido al conjunto de sus establecimientos en el país. Allí, la compañía cuenta con más de 70 supermercados y un negocio en crecimiento que superó los 2.000 millones de euros de facturación en 2025. La implantación no es casual, sino consecuencia de una normativa medioambiental portuguesa que obliga a los comercios a adoptar este modelo. El incentivo económico fijado en Portugal es de 10 céntimos por envase devuelto, una cantidad que actúa como estímulo para que los consumidores participen activamente en el reciclaje. Las máquinas instaladas en las tiendas permiten introducir latas y botellas de plástico de un solo uso, siempre que se encuentren en condiciones adecuadas, y generan un vale o reembolso equivalente.

La implantación del SDDR en España, algo más complicada

Ahora le toca a España. La legislación nacional contemplaba la posibilidad de implantar este sistema si no se alcanzaban determinados objetivos de reciclaje y ese escenario ya se ha producido. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, el país se quedó muy lejos de la meta del 70% de recogida de envases en 2023, con una tasa que apenas superó el 40%. Este incumplimiento activó la obligación de poner en marcha el SDDR en un plazo de dos años.

La fecha límite oficial para que empiece a funcionar es noviembre de 2026. Las previsiones sitúan su llegada entre finales de 2026 y 2027, aunque el calendario definitivo aún no está cerrado. Lo que sí parece claro es que grandes cadenas como Mercadona replicarán el modelo que ya están probando en Portugal en cuanto la normativa española lo exija. De hecho, la compañía ya ha confirmado que está preparada para adaptarse en el momento en que la medida entre en vigor.

El objetivo de este sistema es ambicioso: alcanzar niveles de reciclaje superiores al 90% en los próximos años, en línea con las exigencias europeas. No se trata solo de una cuestión medioambiental, sino también económica. El modelo busca reducir el desperdicio de materiales, fomentar la economía circular y disminuir el impacto de los residuos en el entorno.

El SDDR afectará a envases de uso cotidiano como botellas de plástico de hasta tres litros, latas y algunos briks. Su implantación obligará a cambios tanto en la operativa de los supermercados como en los hábitos de los consumidores. A cambio, estos últimos recibirán una compensación económica directa por participar en el proceso.

Cerca de una veintena de países europeos tienen sistemas similares

España no será una excepción en este movimiento. De hecho, ya son cerca de una veintena los países europeos que han adoptado sistemas similares, consolidándolos como una herramienta clave en la gestión de residuos. La experiencia en Portugal servirá como banco de pruebas para ajustar el modelo antes de su desembarco en territorio español, algo que no es tan sencillo.

Representantes de las empresas españolas implicadas ya han asegurado que el plazo no se va a cumplir, pese a que la experiencia de países como Alemania, Noruega, Dinamarca o Eslovaquia es positiva y demuestra que estos sistemas pueden alcanzar tasas de retorno superiores al 90%. No obstante, los expertos coinciden en que España deberá desarrollar un modelo adaptado a sus particularidades.

«Nuestro SDDR va a ser el más complejo que se ha montado nunca. Esto es así porque va a afectar a 18.000 millones de envases cada año, un volumen importantísimo. Pero también porque este es un país con 94 millones de turistas que consumen muchas bebidas y que llegan a un mercado que no conocen. Porque tenemos una presencia de la hostelería enorme, con consumo de bebidas en más de 500.000 puntos. Y porque tenemos 8.000 municipios, de los cuales, en un 60% cuentan con menos de 1.000 habitantes», aseguraba el año pasado en El País el presidente de la Asociación SDDR para España, la organización creada por representantes de la distribución y fabricantes de bebidas.

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