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El grupo parlamentario del Pdecat en Madrid saca la cabeza con un acuerdo de la estiba que blinda algunas prácticas en el Puerto de Barcelona

Barcelona, 06 de junio de 2017 (06:55 CET)

Como en los tiempos durante los que los nacionalistas catalanes pintaban algo en Madrid. El grupo parlamentario del Pdecat en el Congreso quiere sacar la cabeza y ofrecer, de nuevo, sus servicios al Gobierno que los necesite, siempre que con ello logre mejoras para un sector o para grupos y colectivos que lo pidan en Cataluña. Su abstención en la votación del decreto de la estiba ha permitido al Gobierno sacarlo adelante y evitar la multa con la que le amenazaba la Comisión Europea si no lo liberalizaba, aunque el sector protagoniza desde este lunes una huelga, y prevé otra jornada de huelga para este miércoles.

La paradoja es que el Pdecat ha paliado esa liberalización, y ha salvado 200 puestos de trabajo blindando una práctica que los estibadores habían logrado consolidar en el Puerto de Barcelona, aunque esas prácticas liberalizadores de la economía han sido uno de los sellos de la antigua CiU, con numerosas excepciones, eso sí, ya fuera con gobiernos del PSOE o del PP.

El Pdecat permite que los estibadores mantengan el monopolio de los coches que se suben a los barcos

“Con un decreto liberalizador, el Pdecat ha tratado de minimizar costes sociales que no representan un problema si se tiene en cuenta todo lo que mueve el sector”, aseguran fuentes del grupo del Pdecat, que encabezan en Madrid los diputados Carles Campuzano y Jordi Xuclà. Las cifras son elocuentes. El sector mueve 60.000 millones de euros al año y la excepción pactada con el Pdecat supondrá “unos seis millones de euros”. ¿Y en qué consiste?

Los trabajadores de la estiba tienen y seguirán teniendo el control de los coches que suben a los barcos, para ser transportados. Los estibadores pueden conducir los coches por el puerto y subirlos a los buques. Hay cuestiones “técnicas”, aseguran, frente a la intención de las empresas automovilísticas de contratar libremente a trabajadores para esas funciones.

El Pdecat defendió esa posición del sector, que se da en el Puerto de Barcelona, y el Gobierno central la aceptó, entre otras medidas. Con ello se aseguró la abstención del grupo parlamentario de la exCDC, y sacó adelante el decreto, pese a las movilizaciones que ahora están afectando a diversos puertos de toda España, como Algeciras, y en menor medida el de Barcelona, porque este lunes fue fiesta en la capital catalana.

Crisis de la estiba: los ocho diputados del Pdecat quieren hacerse valer y acordar leyes con el Gobierno

Lo que aparece en el fondo del debate es el deseo del Pdecat de volver a ser útil en el Congreso. Los diputados en el Congreso, Xuclà y Campuzano, o Ferran Bel, han conectado con la coordinadora general del partido, Marta Pascal, con la idea, poco a poco, de sacar la cabeza.

Los ocho diputados en el Congreso podrían ser decisivos en los próximos meses, a pesar de protagonizar el proceso soberanista en Barcelona. La idea de Campuzano y Xuclà es negociar aquellas cuestiones con el Gobierno que puedan ser útiles para la sociedad catalana, y por ello ha apoyado esa particular medida que protege a los estibadores, por el bien, se asegura, de “200 puestos de trabajo que corrían peligro”. El Pdecat, por tanto, se sitúa de nuevo en el mercado, y quiere hacer valer esos ocho diputados.