Arturo Pérez de Lucía (Aedive): «Hay empresas europeas que están yendo a fabricar a Marruecos»
El director de Aedive destacó que la competitividad en la automoción viene ligada al coste de la energía durante el I Foro de la Energía de Economía Digital
Arturo Pérez de Lucía, director general de Aedive
La carrera por atraer la nueva industria de la movilidad eléctrica ya no se libra únicamente entre Europa y China. Marruecos también ha irrumpido como un actor cada vez más competitivo para captar inversión industrial gracias a su apuesta por la automatización y a unos costes energéticos cada vez más determinantes.
Así lo advirtió el director general de Aedive, Arturo Pérez de Lucía, durante una entrevista concedida tras el I Foro de la Energía de Economía Digital, donde defendió que la competitividad de las fábricas del futuro dependerá más del precio de la energía que del coste de la mano de obra.
«Hay empresas europeas que están yendo a fabricar a Marruecos«, aseguró Pérez de Lucía al analizar la transformación que vive la industria del automóvil. El responsable de Aedive explicó que el país norteafricano «está haciendo una fuerte inversión en industrias robotizadas y automatizadas» y que esa evolución está modificando las decisiones de inversión de numerosos fabricantes europeos.
En su opinión, el fenómeno responde a un cambio mucho más profundo que la simple llegada de nuevos competidores. «La competitividad de las fábricas ya no vendrá tanto de costes ligados al personal como del coste de la energía», afirmó.
A medida que las plantas industriales avanzan hacia procesos cada vez más automatizados, argumentó, disponer de electricidad abundante y competitiva se convertirá en el principal factor para atraer producción.
Ese nuevo paradigma coincide con la profunda transformación que atraviesa el sector de la automoción. Pérez de Lucía sostuvo que Europa perdió parte de su ventaja durante los últimos años al mantener el foco en la fabricación tradicional mientras China desarrollaba toda la cadena de valor del vehículo eléctrico.
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«Europa siguió fabricando hardware, mientras China estaba fabricando soportes digitales con baterías y ruedas», resumió. Aun así, rechazó plantear la competencia con China en términos proteccionistas.
«No se le puede poner puertas al campo», afirmó, recordando que décadas atrás fueron precisamente los fabricantes europeos quienes desembarcaron en el mercado chino para producir allí sus vehículos.
En este contexto, defendió que España reúne condiciones especialmente favorables para consolidarse como uno de los principales polos europeos de la movilidad eléctrica.

«Somos un país muy atractivo porque tenemos 46 puertos, una importante generación de energías renovables y un histórico de conocimiento en el mundo de la automoción», explicó.
Sin embargo, subrayó que el objetivo no debe limitarse a captar plantas de ensamblaje. «Lo que tenemos que conseguir es que esas fábricas que vienen de los países asiáticos no se dediquen simplemente a ensamblar, sino que aporten valor añadido, tecnología, empleo, formación y competitividad», señaló.
El director general de Aedive insistió en que el vehículo eléctrico ha dejado de ser únicamente una herramienta para reducir emisiones y se ha convertido en un elemento estratégico para reforzar la autonomía energética de los países.
«El vehículo eléctrico es el único sistema de propulsión que habla con la red eléctrica para impulsar energías renovables, generación distribuida y almacenamiento energético», afirmó.
Según explicó, tanto la guerra de Ucrania como la reciente crisis en el Estrecho de Ormuz han puesto de manifiesto la importancia de reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados.
«Países como España, que somos capaces de generar nuestra propia energía renovable para alimentar la edificación, la industria y la movilidad, somos más resilientes y dependemos menos de terceros países», sostuvo.
Mejorar la regulación y los incentivos fiscales
Respecto al mercado nacional, Pérez de Lucía reconoció que España todavía se encuentra lejos de los objetivos fijados por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para 2030, aunque destacó que la adopción del vehículo eléctrico empieza a acelerarse.
«Hay un mayor conocimiento de la movilidad eléctrica y la gente empieza a transformar en entusiasmo lo que hasta ahora era imposición», aseguró.
Ese avance, añadió, viene impulsado por la llegada de nuevos modelos con mayor autonomía, el despliegue de alrededor de 60.000 puntos públicos de recarga y una oferta cada vez más amplia por parte de los fabricantes.
No obstante, reclamó reforzar la regulación, los incentivos fiscales y la coordinación entre administraciones para acelerar la transición.
Entre las prioridades para los próximos meses, reclamó reducir la burocracia para instalar infraestructuras de recarga, impulsar una fiscalidad más favorable para el transporte pesado eléctrico y desarrollar instrumentos de financiación que permitan acelerar las inversiones.
Todo ello, concluyó, será clave para que España aproveche su ventaja competitiva y consolide una cadena de valor propia alrededor de la movilidad eléctrica, en un momento en el que otros países, como Marruecos, también compiten por atraer la industria del futuro.