El nuevo alcalde de Charlotte reabre la pugna de ACS, Ferrovial, Acciona y Sacyr por la I-77 de 2.700 millones
Ferrovial tiene ventaja al operar el tramo norte de la I-77
Montaje realizado por Economía Digital.
ACS, Ferrovial, Acciona y Sacyr vuelven a ver opciones en una de las grandes concesiones de autopistas que tienen sobre la mesa en Estados Unidos. El proyecto de ampliación de la I-77 South, valorado en unos 2.700 millones de euros, ha recuperado pulso político después de que Charlotte retirase en mayo su respaldo al modelo de colaboración público-privada que sustenta la operación.
El cambio en la alcaldía y, sobre todo, la apertura de un nuevo proceso de revisión y votación han devuelto las expectativas a los grupos españoles que compiten por hacerse con la concesión.
La operación no parte de cero. El Ayuntamiento de Charlotte votó el pasado mayo, por un ajustado 6-5, retirar su apoyo al mecanismo de financiación mediante una asociación público-privada (P3) para la ampliación de la I-77 South.
El movimiento amenazaba con tumbar un proyecto que Carolina del Norte llevaba años preparando y para el que el Departamento de Transporte del Estado (NCDOT) ya había seleccionado a cuatro consorcios para presentar oferta: los liderados por ACS, Ferrovial, Acciona y Sacyr.

Ahora el escenario vuelve a cambiar. Charlotte tiene un nuevo alcalde, Rob Harrington, que asumió el cargo después de que Vi Lyles dejara la alcaldía.
Harrington fue elegido por el Ayuntamiento para completar el mandato de Lyles, que se prolongará hasta diciembre de 2027. El nuevo regidor llega, además, con un discurso centrado en recuperar la colaboración dentro del Ayuntamiento y con los distintos actores de la región.
La cuestión de la I-77 forma parte de ese nuevo escenario. Harrington no ha adoptado inicialmente una posición cerrada a favor o en contra de los carriles de peaje.
Su posición pasa por escuchar a las comunidades afectadas y tomar una decisión con más información, en un proyecto que se ha convertido en uno de los asuntos de mayor controversia en la política local de Charlotte.
El siguiente paso pasa por un nuevo proceso de revisión y votación. La Administración de Carolina del Norte ha ampliado el periodo de participación ciudadana y ha anunciado cambios en el planteamiento técnico de la actuación.
El NCDOT abrió una nueva fase de diálogo con residentes y representantes locales y trabaja sobre una nueva documentación para la futura licitación.

La intención es que el proyecto pueda volver a pasar por los órganos locales y regionales después de la retirada del respaldo inicial.
Para las constructoras españolas, el movimiento es relevante porque el concurso se había convertido en uno de los grandes objetivos de sus carteras estadounidenses.
ACS, Ferrovial, Acciona y Sacyr fueron preseleccionadas en febrero para competir por una concesión que contempla una inversión de 3.200 millones de dólares, equivalente a unos 2.700 millones de euros.
De esa cantidad, alrededor de 600 millones de dólares corresponden a financiación pública y el resto debe ser aportado por el socio privado.
El proyecto afecta a un tramo de 17,7 kilómetros de la I-77 South, desde el entorno de Charlotte hasta la frontera con Carolina del Sur. La actuación contempla la construcción de dos carriles rápidos en cada sentido, bajo un modelo de carriles de gestión dinámica o managed lanes.
Los conductores podrían utilizar estas vías mediante el pago de un peaje cuyo precio variaría en función de la demanda y de las condiciones de tráfico.
La actuación pretende resolver uno de los principales cuellos de botella de la red viaria de Charlotte.
Por este corredor circulan alrededor de 160.000 vehículos diarios y, de acuerdo con los datos manejados por el Departamento de Transporte de Carolina del Norte, la siniestralidad es aproximadamente 2,5 veces superior a la media de las carreteras interestatales estadounidenses.
En las horas punta, los desplazamientos pueden prolongarse durante cerca de una hora.

La financiación es precisamente uno de los elementos que explican el modelo elegido. El Estado había reservado 600 millones de dólares, pero el coste total de la infraestructura hacía inviable que la Administración asumiera en solitario la inversión.
La solución planteada fue recurrir a un socio privado que financie la mayor parte de la actuación y recupere su inversión mediante la explotación de los carriles de peaje.
Ese esquema es el que provocó el rechazo de parte de la comunidad local. Las críticas se han concentrado en el uso de peajes, la necesidad de estudiar alternativas y el diseño de la infraestructura.
Algunos representantes locales consideran que antes de avanzar debe analizarse si existen otras fórmulas para reducir la congestión y mejorar la seguridad sin recurrir al mismo modelo de carriles de pago.
El Ayuntamiento llegó a pedir al NCDOT que paralizara el proceso para estudiar un nuevo diseño.
La votación de mayo fue, por tanto, un frenazo, pero no significó inicialmente que todos los problemas de movilidad de la I-77 desaparecieran de la agenda.

El CRTPO, el organismo regional encargado de la planificación del transporte en el área de Charlotte, también retiró posteriormente su respaldo al mecanismo P3.
Como consecuencia, el NCDOT anunció que tendría que sacar el proyecto del programa estatal de inversiones y que los 600 millones de dólares reservados podrían quedar disponibles para otras actuaciones.
Ferrovial juega con ventaja por su experiencia
Entre los cuatro grupos españoles hay, además, diferencias en cuanto a experiencia en este tipo de activos. Ferrovial conoce especialmente bien la I-77, ya que participa en la concesión de los carriles de peaje que ya operan en el tramo norte de la autopista.
La compañía fue, además, una de las impulsoras de la idea de aplicar el modelo de managed lanes en el tramo sur.
El grupo que preside Florentino Pérez concurre junto a Kiewit y Meridiam. Ferrovial lo hace junto a Star America y John Laing, mientras que Sacyr se ha aliado con Plenary y Shikun & Binui. Acciona, por su parte, compite junto a Balfour Beatty y Stichting Pensioenfonds ABP.
La batalla, por tanto, queda pendiente de que Charlotte y los organismos regionales definan qué proyecto quieren llevar adelante. El NCDOT ha dejado claro que cualquier nueva propuesta para mejorar la I-77 South deberá volver a ser evaluada y competir de nuevo por financiación.
