Indra y Hanwha refuerzan su alianza con contratos de 425 millones para el Ejército
El K9 Thunder constituye la base de la propuesta
K9 Thunder
Indra y Hanwha Aerospace siguen concretando su cooperación para el programa de artillería autopropulsada de cadenas destinado al Ejército de Tierra y a la Infantería de Marina. La unión se apoya en la plataforma surcoreana K9 Thunder, que será adaptada a los requisitos españoles mediante transferencia tecnológica, integración industrial local y el desarrollo de una solución específica para las Fuerzas Armadas.
El pasado marzo ambas compañías suscribieron un memorando de entendimiento vinculante que permitió poner en marcha los trabajos asociados al programa y avanzar en el cumplimiento de los hitos previstos. Como parte de la evolución del acuerdo, Indra y Hanwha han venido concretando los diferentes aspectos contractuales necesarios para desarrollar la iniciativa.
Fuentes de Indra confirman al medio Defensa que el foco continúa situado en la ejecución del programa, la transferencia de tecnología y conocimiento asociada, y el desarrollo de una configuración adaptada a las necesidades nacionales sobre la base del K9. La compañía afirma que el proyecto avanza conforme al calendario previsto y que prosigue el trabajo conjunto con su socio industrial surcoreano.
La alianza entre ambas empresas contempla el desarrollo de una familia de artillería autopropulsada de cadenas para España basada en el K9 con el objetivo de dotar a España de capacidades soberanas de diseño y fabricación de plataformas terrestres de cadenas, apoyadas en la experiencia tecnológica de Hanwha y en la participación de la industria nacional, asegura el citado medio.
El proyecto ATP Cadenas se integra en el programa de Fabricación Avanzada en Movilidad Terrestre Sostenible II, adjudicado a la UTE constituida por Indra y Escribano Mechanical & Engineering. Su finalidad es desarrollar una capacidad de fuego indirecto de largo alcance, con movilidad elevada, protección, automatización y una reducción de la carga de trabajo de las tripulaciones. En el marco del contrato EM&E se encargará de desarrollar la torre, incluyendo la fabricación de los cañones de 155 mm, tarea que se desarrollará en la planta de Córdoba para la que ha previsto una inversión de 70 millones de euros. La solución prevista incluye 128 vehículos de artillería de cadenas, 120 sistemas de reabastecimiento de munición, 11 vehículos de mando y control y 21 vehículos de recuperación.
El K9 Thunder constituye la base de la propuesta. Se trata de un obús autopropulsado de 155 mm y 52 calibres sobre un chasis blindado de cadenas, compatible con munición OTAN. El sistema puede operar asociado al vehículo de municionamiento K10, que automatiza la transferencia de proyectiles y cargas, y alcanza más de 40 kilómetros con munición de alcance extendido o hasta 50 kilómetros con munición asistida por cohete.
En España el objetivo es configurar un sistema de artillería completo que incorpore vehículos de combate, municionamiento, recuperación y mando y control, además de los elementos logísticos, de sostenimiento e integración que permitan operar la capacidad de manera autónoma.
El principal diario económico de Corea del Sur, el Maeil Business, informaba recientemente que Hanwha Aerospace ha firmado un contrato para suministrar obuses autopropulsados K9 a España, siendo la primera vez que el K9 llega a Europa Occidental. No se ha revelado el importe del contrato, pero se estima que supera los 667.500 millones de wones, unos 425 millones de euros.
El acuerdo se basa en la producción local, en lugar de la exportación de productos terminados. Hanwha Aerospace proporcionará la plataforma K9 y las tecnologías principales, mientras que Indra fabricará el chasis y los sistemas de control y comunicaciones en su planta de Gijón. España se convierte así en el undécimo país en adoptar el K9. Desde su primera exportación a Turquía en 2001, el K9 se ha suministrado a Polonia, Finlandia, India, Noruega, Estonia, Australia y Egipto.
La operación se enmarca en el programa español para renovar sus sistemas de artillería autopropulsada, aprobado con un importe inicial superior a los 4.000 millones de euros.