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Airbus, plantilla y sindicatos: balance del conflicto laboral antes del referéndum
La plantilla votará esta semana si acepta la propuesta de la compañía que vincula los salarios al IPC, pero no recupera el poder adquisitivo perdido
Trabajadores de Airbus participan en la huelga. Foto: Europa Press / Alberto Ortega
Tras más de dos meses de conflicto laboral en Airbus España, la compañía ha conseguido paralizar la huelga con una propuesta que cede en una de sus principales líneas rojas: la subida del salario conforme al IPC. La plantilla, por su parte, ha logrado avances en materia salarial y de conciliación, aunque sigue pendiente recuperar el poder adquisitivo perdido desde 2020.
La huelga convocada en Airbus España quedó «pausada» después de que el comité formado por UGT, CGT y ÚTI así lo decidiera el pasado 8 de septiembre, a pesar de que la propia plantilla había votado, con un ajustado resultado, seguir adelante con la movilización.
Que esté pausada significa que el conflicto sigue abierto y los paros podrían retomarse si no se llega a un acuerdo favorable para los trabajadores. Esta semana está prevista una votación decisiva en la que la plantilla deberá pronunciarse a favor o en contra de la propuesta laboral.
Airbus debe convencer a la plantilla
Airbus ha conseguido frenar, de momento, la huelga indefinida y colocar sobre la mesa una ‘Propuesta de Entendimiento’ que, según algunos trabajadores que han asistido a las sesiones informativas, resuelve en buena parte las reclamaciones económicas.
Durante meses, la posición de la empresa fue tajante: no iban a vincular los salarios al IPC de forma automática. Las negociaciones venían arrastrándose desde finales de 2025, y esa negativa fue el principal obstáculo del proceso y uno de los motivos que llevó a la plantilla a manifestarse el pasado 1 de julio.

La presión ejercida por los paros llevó a la dirección a ceder en una de sus principales líneas rojas con el objetivo de frenar los paros lo antes posible. La nueva propuesta incorpora una fórmula que vincula la evolución salarial al IPC real, con un 2% extra entre 2026 y 2029.
Sin embargo, la empresa lo hace sin un acuerdo firmado. La ‘Propuesta de Entendimiento’ sigue siendo provisional y no supone aún un acuerdo definitivo, sino un marco sobre el que continuar negociando y concretar los últimos detalles. Por ello, el conflicto podría volver a encenderse si la plantilla rechaza la propuesta en el referéndum vinculante previsto para la próxima semana, todavía sin fecha concreta.
Retrasos en las entregas y el riesgo para su actividad en España
El conflicto laboral ha agravado los problemas que ya arrastra el fabricante para cumplir con el ritmo de producción y entregas comprometidas con sus clientes. Los paros llegaron a afectar al 88% de la producción de Airbus en España en un momento en el que la compañía necesitaba acelerar sus entregas para alcanzar sus objetivos anuales.
El impacto ya empezó a trasladarse a las aerolíneas, con retrasos en programas como el A321XLR que condicionaron los planes de expansión de compañías como United Airlines y Air Canada. En los programas de defensa, Airbus afronta el reto de mantener los plazos de entrega acordados con países como Alemania y Polonia, en un contexto geopolítico especialmente sensible.
A finales de agosto, la compañía cambió su estrategia. Endureció el mensaje, advirtiendo de que, si los paros continuaban, podría plantearse retirar actividad de las plantas españolas y frenar nuevas contrataciones. Además, se puso al mando de las negociaciones a Carmen Maja-Rex, la directora global de recursos humanos.
Ante este escenario, Airbus necesita cerrar el conflicto. Por delante tiene la oportunidad con la firma de la propuesta que deberá contar con el respaldo de una plantilla a la que la compañía debe convencer para que salga adelante en el referéndum vinculante.
La plantilla reconoce avances, aunque mantiene la desconfianza
Los empleados han conseguido romper una línea roja histórica y, según algunos testimonios, ven resueltas parte de sus reclamaciones económicas. En el terreno de la conciliación, la propuesta también plantea una vuelta al estado previo a los recortes introducidos durante el conflicto, pero no logran la corrección económica retroactiva que reclamaban desde el inicio.

Según el comité de empresa, la pérdida acumulada entre 2020 y 2025 equivale a un 46,3% del salario de 2025, unos 26.030 euros brutos por trabajador tipo, frente a los 2.000 euros de pago único ofrecidos por la empresa en propuestas anteriores. La fórmula actual evita que la brecha con el coste de vida siga creciendo a partir de ahora, pero no recupera todo lo que ya se ha perdido.
Trabajadores han trasladado a este periódico su valoración sobre el acuerdo alcanzado y el impacto que ha tenido en la plantilla: «Lo que pensamos bastantes personas es que hemos conseguido mucho, pero, ¿hemos recuperado?, no, y eso, junto con las formas, es lo que más mella ha hecho en la plantilla«.
Sobre las negociaciones, esos mismos trabajadores han señalado que el acuerdo de julio, firmado por CCOO, SIPA y ATP, «casi triunfa». Su valoración es que, de haberse mejorado ligeramente aquella propuesta y presentado correctamente a los sindicatos, «la gente habría vuelto a trabajar».
Más allá de las cifras, la estrategia elegida para explicar la propuesta ha generado dudas entre los empleados. Airbus ha organizado sesiones informativas abiertas al público para explicar el contenido de la oferta. Quienes las presentan no son representantes de Recursos Humanos ni miembros de la dirección, sino grupos de cuatro managers voluntarios que van rotando de una sesión a otra y responden preguntas en un turno abierto.
La propuesta, todavía sin firmar, y la ausencia de Recursos Humanos y la dirección en su presentación generan aún más incertidumbre entre los trabajadores. A largo plazo, también queda por resolver si estas mismas reivindicaciones volverán a plantearse cuando finalice el actual convenio, en 2027.
Sindicatos divididos
La división reflejada en los resultados de las votaciones de la plantilla también alcanza a los sindicatos. El frente que, durante el comienzo del conflicto, actuó casi unido, se encuentra fragmentado en dos bloques: CCOO, SIPA y ATP, que respaldan el preacuerdo, y UGT, CGT y ÚTIL, que piden rechazarlo en el referéndum. Ambas partes han intercambiado acusaciones.
Desde la plantilla de Airbus España se ha insistido en que la huelga ha sido una movilización de los propios trabajadores y que los sindicatos «obedecen a sus reivindicaciones». SIPA fue el primero en convocar una huelga, la que dio comienzo el pasado 1 de julio.

La convocatoria contó con el respaldo total de las fuerzas sindicales, aunque la posición de CCOO, grupo mayoritario en Airbus con un 35,7% de representación, ha sido una incógnita durante buena parte del conflicto. Inicialmente, la organización rechazó sumarse a la huelga, aunque posteriormente anunció su apoyo.
Pese a ello, tanto manifestantes como otras organizaciones sindicales señalaron que el grupo mayoritario no participó en las asambleas ni en los piquetes.
CCOO firmó inicialmente un preacuerdo con la dirección, que fue rechazado en un primer momento. Posteriormente, SIPA y ATP se sumaron, una decisión que generó malestar en las asambleas, que finalmente rechazaron el preacuerdo en referéndum con el 49,15% de los votos. Ante la pérdida de confianza de la plantilla, SIPA decidió desconvocar la huelga, una decisión que también provocó movimientos internos dentro del sindicato.
A partir de entonces, CGT, UGT y ÚTIL asumieron el liderazgo de la nueva huelga, que logró un importante seguimiento pese a que estas tres organizaciones concentran conjuntamente algo más del 25% de la representación sindical.
En Airbus España, Comisiones Obreras es el sindicato con mayor representación, con alrededor del 35,7% de los delegados, y cuenta con un peso relevante en la sección de talleres. Le siguen SIPA, con el 22%, y ATP, con el 17,6%.
Por su parte, UGT y CGT superan ligeramente el 10% cada uno, mientras que ÚTIL alcanza aproximadamente el 4,4%. De este modo, CCOO, SIPA y ATP reúnen la mayoría de la representación sindical.

El último episodio que evidenció la división sindical fue la marcha celebrada el sábado entre la sede de Airbus en Getafe y el Ministerio de Industria. La movilización, convocada por UGT, CGT y ÚTIL, no contó con la participación de ningún otro sindicato y reunió, según las estimaciones, a cerca de 5.000 personas.