La joya americana de Florentino Pérez (ACS) provoca un agujero de 5.000 millones en Hochtief por el miedo a la IA
Turner, la filial americana de Hochtief, hunde la cotización bursátil de su matriz y de ACS
ACS y Turner
La joya americana de Florentino Pérez se ha convertido en uno de los principales canales por los que el miedo al frenazo de la inteligencia artificial está golpeando a ACS. Hochtief, controlada por el grupo español, ha perdido alrededor de 5.000 millones de euros en bolsa en apenas unos días, arrastrada por las dudas del mercado para su filial estadounidense Turner.
La cotización de Hochtief ha pasado de situarse en torno a los 446,8 euros el 8 de septiembre a 378,8 euros al cierre, un descenso superior al 14%. Con una capitalización que rondaba los 33.000 millones de euros antes de comenzar la corrección, el ajuste ha borrado en torno a 5.000 millones de valor en Bolsa.
El movimiento se produce después de que las advertencias de varios de los principales ejecutivos de la industria tecnológica sobre los riesgos y el ritmo de desarrollo de la IA provocasen una oleada de ventas en compañías vinculadas al sector.
La paradoja es que Hochtief no está sufriendo porque su negocio de centros de datos haya entrado en crisis. Más bien ocurre lo contrario. La compañía alemana acaba de elevar sus previsiones para 2026 y mantiene una cartera récord de 84.800 millones de euros, un 23% superior a la de un año antes.

Su beneficio neto operativo del primer semestre creció un 35%, hasta 480 millones, mientras que la compañía espera cerrar el ejercicio con entre 1.025 y 1.100 millones de euros de beneficio operativo.
El problema está en las expectativas. Durante los últimos años, los inversores han premiado a Hochtief por su exposición a algunos de los grandes mercados que se encuentran detrás de la transformación digital: centros de datos, redes eléctricas, energía y grandes infraestructuras tecnológicas.
Y en el corazón de esa estrategia se encuentra Turner, la constructora estadounidense que Hochtief controla y que se ha convertido en una de las principales máquinas de crecimiento del grupo.
Turner ha estado en primera línea de la carrera de las grandes tecnológicas por levantar capacidad informática. La compañía consiguió en el primer trimestre de 2026 12.100 millones de dólares en nuevos pedidos, un 48% más que un año antes, mientras que su cartera alcanzó los 48.900 millones de dólares, un 34% más.
La propia compañía ha vinculado buena parte de ese crecimiento a la fuerte demanda de centros de datos.
Turner fue seleccionada este año como una de las constructoras que participan en el campus de centros de datos de Meta en Indiana, un desarrollo valorado en unos 10.000 millones de dólares.
El proyecto, destinado a ampliar la infraestructura digital de Meta, es una muestra de la escala que ha alcanzado el mercado estadounidense de centros de datos y del tamaño de los contratos a los que puede acceder la filial de Hochtief.
La exposición viene de lejos. Turner también está trabajando en la ampliación de un campus de Vantage Data Centers en Ohio, un proyecto de 2.000 millones de dólares, y Hochtief reconoce a su filial estadounidense como una de las piezas centrales de su negocio de centros de datos en Estados Unidos.
Ese posicionamiento ha contribuido a cambiar la percepción de Hochtief en Bolsa. Lo que hace unos meses era una ventaja competitiva empieza ahora a funcionar como un amplificador de la volatilidad.
En el primer semestre de 2026, la compañía alemana volvió a elevar sus previsiones y atribuyó buena parte del impulso de sus negocios internacionales al fuerte comportamiento de sus filiales. La previsión de beneficio operativo antes de impuestos de Turner para todo el ejercicio se sitúa ahora entre 1.400 y 1.460 millones de dólares, un incremento de entre el 35% y el 40% respecto al año anterior.
Si las grandes tecnológicas mantienen o incrementan sus inversiones, Turner está en posición de capturar una parte de ese gasto mediante contratos de construcción. Si el mercado comienza a descontar una ralentización del capex ligado a la IA, Hochtief queda expuesta a la revisión de esas expectativas.
La reacción de estos días no implica que las tecnológicas hayan dejado de construir centros de datos. Tampoco que Turner haya sufrido un deterioro operativo. Lo que ha cambiado es la percepción sobre la velocidad a la que puede continuar creciendo el mercado.

Las declaraciones de los principales ejecutivos de la industria de IA han sido el detonante de la última oleada de ventas. El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, reclamó una mayor cautela ante la velocidad de desarrollo de los modelos, mientras que Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk también se pronunciaron sobre los riesgos asociados a la expansión de esta tecnología.
La misma Turner que ha ayudado a convertir a Hochtief en una de las grandes apuestas europeas por el boom de los centros de datos es ahora una de las razones por las que el mercado castiga a la compañía cuando pone en duda la continuidad de ese boom.
La apuesta no se limita a Estados Unidos. En Europa, Hochtief ha conseguido nuevos proyectos de centros de datos, mientras que otras compañías del grupo, como Leighton Asia, siguen capturando contratos vinculados a esta actividad. El pasado 10 de septiembre, la filial asiática consiguió precisamente un nuevo proyecto para construir un centro de datos en Hyderabad, India.
ACS también pierde 3.500 millones
El golpe también ha llegado hasta la matriz española. ACS ha pasado de cotizar en torno a los 104 euros el 8 de septiembre a los 91,45 euros actuales, un descenso del 12% que ha borrado unos 3.546 millones de euros de su capitalización.
Para Hochtief, la respuesta todavía está lejos de ser negativa. La cartera de pedidos sigue en máximos, Turner continúa creciendo y la compañía acaba de mejorar sus previsiones de beneficios. Pero la Bolsa no cotiza únicamente el presente: descuenta los beneficios futuros. Y es precisamente ahí donde ha aparecido la duda.
La caída de unos 5.000 millones de euros de capitalización desde los máximos de septiembre refleja ese cambio de percepción. Para ACS, cuya participación en Hochtief concentra buena parte del valor de la operación, supone además un impacto patrimonial latente de varios miles de millones de euros.
